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Aprende a diferenciar las noticias falsas en internet

24 de Agosto de 2018
  • D. Merino
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Resulta clave a la hora de otorgar veracidad a una noticia contrastar entre los diferentes puntos de vista y enfoques que se le puede dar a una información.

Las noticias falsas han convivido con el periodismo desde sus orígenes. Internet por su naturaleza y acceso da lugar a la proliferación de los bulos y fake news. Ante este problema, hay que tener rigor y aprender a diferenciarlas, por ello si se observan algunos aspectos aunque no se tenga un conocimiento pleno se puede deducir si una información es veraz o persigue otros objetivos.

Las redes sociales o la mensajería instantánea suelen ser los medios en internet en los que más se divulgan estos bulos que pueden tener diferentes objetivos. Desde simplemente obtener visitas para conseguir ingresos por publicidad web a difundir ideas y pensamientos indirectamente en la opinión pública.

El caso de Facebook alerta de la relevancia del contraste de la información, ya que puede traducirse aunque solo sea en una parte, en unos resultados electorales de un país. Para prevenir la difusión de bulos hay que identificar algunos elementos de la pieza "informativa" en cuestión. Además, no hay que olvidar que los algoritmos que predominan en internet van a ir cercando el círculo de información recomendada por lo que si se consultan sitios y webs de noticias falsa, en consecuencia sugerirán sitios similares en la red.

El problema del uso de algoritmos en los flujos virtuales y redes sociales es que al ser una tecnología puntera basada en inteligencia artificial, todavía contiene errores y puede percibir información falsa como real. Se llega entonces a la pregunta de: ¿cómo diferenciar las informaciones falsas en internet?.

Las fuentes de la información y el "clickbait"
La primera cuestión que se tiene que valorar es la procedencia de la información en la plataforma que se está consultando. En caso de tratarse de una desconocida, de un blog de terceros, hay que sospechar. No siempre es así, porque también puede ocurrir que cuente con grandes profesionales o que un grupo de medios "serios" lo respalden. 

Por otro lado se pueden encontrar medios tradicionales pero que difunden filtraciones con titulares que indican una veracidad absoluta o corte sensacionalista. En muchos casos buscan el clic y la llamada de atención. En la prensa inglesa se encuentran grandes ejemplos como The Sun, uno de los más leídos del Reino Unido pero sembrado de grandes dosis de amarillismo periodístico.

Cuanta más variedad de declaraciones y fuentes se encuentren en el contenido informativo mejor, y aunque resulte laborioso, solo porque contenga estos elementos no significa que estos sean veraces. Habría que ir un paso más y detectar si esos informes, declaraciones o documentos existen y si lo que dicen se respalda en la información.

El contraste de información
La comodidad de los usuarios o la inocencia de algunos de ellos lleva inevitablemente a no contrastar la información. Resulta clave a la hora de otorgar veracidad a una noticia contrastar entre los diferentes puntos de vista y enfoques que se le puede dar a una información o un hecho.

En todas las ocasiones no se tiene la oportunidad de verificar lo que se dice de primera mano, una razón más para acudir a otro medio. Y si este se aleja del ideario editorial del periódico que habitualmente se consulta mejor. La idea fundamental que todo usuario debería comprender del periodismo es que se deben tener varios puntos de vista para poder hacerse un contexto riguroso de lo acontecido. 

Es obvio y parece la dinámica según numerosos expertos que el público en general siempre tenderá a buscar aquellas que se adecuen a su forma de pensar, salvo contadas excepciones en la que choquen por motivos personales, lo personal suele estar por encima de lo político.

Enlaces o links
La presencia o ausencia de enlaces en los contenidos es otro signo a observar para evitar las noticias falsas. Si se localiza una web en la que se menciona un estudio, una opinión de un experto y similares pero no se incluye un link a la fuente, hay que ejercer la sospecha y buscar información adicional sobre el tema.

En caso de que sí lo haga, siempre hay que acudir a la original. Por ejemplo, si el artículo dice que según determinado medio ha ocurrido tal cosa, se dirigirá la vista directamente allí. Es básico para saber cómo ha interpretado el redactor la información que ha llegado y también para saber cómo comprenderla en toda su amplitud.

El lenguaje y las imágenes
El lenguaje y los términos que se utilizan pueden dar algunas pistas sobre si se trata de información falsa. Incluso la estructura de la redacción influye. La idea es que cuente con una de pirámide invertida, es decir, que la información más importante se encuentre en la parte superior y que, según se avance, vayan dándose más detalles son signos de que se tienen nociones periodísticas fundamentales, lo que no quita que pueda ser información maliciosa. 

En ocasiones con un titular atractivo, apropiado para el momento, puede hacer que empiece a circular por las redes sociales y a compartirse de manera masiva. Observar la abundancia de opinión, adjetivos innecesarios o el uso de pronombres personales alertan del conocimiento por parte del redactor y pueden denotar la falsedad del contenido. 

Por otra parte, las imágenes, fotografías e infografías que acompañan al artículo o noticia también pueden ser reveladoras. Se pueden valorar desde manipulaciones a ediciones realizadas a través de programas específicos por la antigüedad de las fotos empleadas. Lo visual juega una parte importante en el mensaje que se quiere transmitir. 

En el caso de las imágenes, algunos bulos son tan simples que utilizan directamente las fotos que aparecen mejor situadas en el buscador de Google, por lo que resulta muy fácil contrastar mediante la búsqueda por URL si la imagen empleada es veraz y del suceso que acompaña.

La tecnología, aliada con la verdad
La tecnología ofrece varias herramientas que llevan a cabo algunos de los procesos anteriores de forma prácticamente automática. BS Detector, un producto nacido tras las polémicas de bulos en la red, es una extensión para Chrome que trata de identificar aquellas noticias falsas online. Concretamente, funciona encontrando aquellos artículos de Facebook que proceden de una fuente cuestionable. Aparece así una advertencia cuando los usuarios consultan un artículo en cuestión.

También la Universidad de Indiana en EE.UU. desarrolló un buscador específico de noticias falsas que ya cuenta con más de 130 páginas webs específicas. Un motor llamado Hoaxy que, si bien se encuentra en fase de pruebas, seguirá aumentando su base de datos sobre la marcha. Incluye estadísticas sobre las noticias de este tipo que más se comparten a través de redes sociales.

Si se analizan los puntos señalados anteriormente para encontrar falsedades y evitar sesgos, se llegará a una mejor salud informativa. La clave de todo para comprender la libertad informativa está en tener una actitud crítica y escéptica sin caer en las teorías de la conspiración. En definitiva, aplicar el sentido común y no creer todo lo que se publica en cualquier sitio de internet.
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