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Tribuna legal

España como plataforma de inversión en Iberoamérica

17 de Octubre de 2018
  • Alfonso Reina y Manuel Franco
El clima de negocios español ha conseguido una puntuación de 2,92 puntos de un máximo de 5.

"Las inversiones que se canalicen a través de España gozarán deventajas y garantías"

Alfonso Reina       Manuel Franco

Alfonso Reina, Socio Posse Herrera Ruiz y Cuatrecasas y Manuel Franco, Asociado sénior Posse Herrera Ruiz y Cuatrecasas
Iberoamérica es el destino natural de las inversiones españolas. Esta afirmación no solo es cierta por la afinidad lingüística y cultural que existe entre España y los países de la región, por la inmejorable conexión aérea con la región con que cuenta España, o por la relativa facilitada para la obtención de visados para trabajadores e inversores.

También, por la existencia en España de las bases jurídicas necesarias para que las inversiones en Iberoamérica se hagan de forma eficiente y con suficientes garantías legales.

La existencia de un régimen tributario como el previsto en la Ley del Impuesto de Sociedades para las Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros (ETVE); los Tratados de Libre Comercio suscritos por la Unión Europea con las principales economías iberoamericanas, y la firma, por parte de España, de un importante número de convenios con países iberoamericanos para evitar la doble tributación, en materia de Seguridad Social y en materia de protección de inversiones extranjeras, convierten a España, probablemente, en el país mejor posicionado para servir de plataforma para la inversión en Iberoamérica.

Esto es válido no solo para las empresas españolas, sino también para cualquier inversor extranjero interesado en Iberoamérica, incluyendo las propias empresas latinoamericanas en sus inversiones interregionales, que pueden canalizar sus inversiones a través de una sociedad española.

La existencia de un régimen especial para las Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros (ETVE) en la Ley del Impuesto de Sociedades es una prueba de que España puede ser el puente ideal para la inversión extranjera no española en la región.

Pueden acogerse a dicho régimen las sociedades que comprendan, en sus estatutos, la actividad de gestión y administración de valores representativos de los fondos propios de entidades no residentes en territorio español. Para ello es clave que la ETVE cuente con una verdadera organización de medios materiales y personales que le permitan llevar a cabo dicha actividad.

En general, están exentos los dividendos obtenidos por la tenencia de dichos valores y las rentas derivadas de la transmisión de los mismos, cuando se cumplen determinados requisitos: (i) que el porcentaje de participación en el capital de la entidad sea, al menos, del 5%, o bien que el valor de la participación sea superior a 20 millones de euros; (ii) que la participada haya estado sujeta y no exenta por un impuesto de naturaleza análoga al Impuesto de Sociedades, a un tipo nominal mínimo del 10% (esto se considera cumplido si existe un convenio para evitar la doble imposición entre ambos países), y (iii) salvo excepciones concretas, que los beneficios provengan de actividades empresariales.

El régimen ETVE se apoya en la amplia red de convenios para evitar la doble imposición suscritos por España (103 rubricados a fecha de hoy, 94 de los cuales se encuentran en vigor), lo que la convierte, además, en el país con el mayor número de convenios de este tipo con los países latinoamericanos.

Además, se trata de un régimen muy flexible para agrupar distintos inversores: los inversores residentes en España no tributarán por dividendos y ganancias bajo las exenciones que dispone el sistema general del Impuesto sobre Sociedades y los inversores no residentes no tributarán tampoco por las exenciones específicas para socios que dispone el régimen ETVE.

Por otro lado, España cuenta con un amplio abanico de Acuerdos para la Protección Recíproca de Inversiones (APRI) suscritos por España con países de Iberoamérica, lo cual otorga una garantía adicional y de gran relevancia a las inversiones hechas en estos países a través de una sociedad española.

En la actualidad, España tiene suscritos APRI con Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
 
"Las inversiones que se canalicen a través de España gozarán deventajas y garantías"

Aunque cada acuerdo tiene sus particularidades, en general tienden a incluir un significado amplio de inversión, y establecen el arbitraje internacional como uno de los posibles mecanismos de resolución de disputas en caso de controversias entre el inversor y el Estado que recibe la inversión.

Existen numerosos ejemplos (Abertis, Repsol, Telefónica, etc.), que han demostrado recientemente la importancia que ha tenido la red española de APRI a la hora de otorgar garantías a las inversiones españolas en Iberoamérica.

Además, cuando el proceso de internacionalización requiere la expatriación de trabajadores, resultan de especial utilidad los tratados de seguridad social suscritos entre España y algunos de los países de la región iberoamericana (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela), así como la existencia del Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social, suscrito por España y algunos de los países de la región, y que tiene por objetivo la coordinación de las distintas legislaciones de seguridad social.

Por último, no podemos dejar de mencionar el hecho de que España, como país miembro de la Unión Europea, se beneficia de las ventajas de los Tratados de Libre Comercio suscritos por ésta con las principales economías de la región (Chile, Colombia, Ecuador, Costa Rica, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú y República Dominicana), y que han permitido a las empresas europeas beneficiarse de la eliminación o reducción de barreras arancelarias, obtener las condiciones necesarias para una competencia más justa y, en general, incrementar las oportunidades de inversión en estos países.

Eso presenta grandes oportunidades tanto para las empresas europeas como para las iberoamericanas, ya que pueden utilizar España como hub logístico de sus importaciones y exportaciones a uno y otro lado del Atlántico, beneficiándose de estos tratados y del resto de ventajas ya comentadas.

Por todos estos motivos, España es la plataforma ideal para empresas tanto españolas como extranjeras interesadas en invertir en Iberoamérica. Con la adecuada planificación, las inversiones de cualquier parte del mundo que se canalicen a través de España gozarán de las mayores ventajas y garantías para invertir en la región, aprovechando las grandes oportunidades que existen en Iberoamérica.
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