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Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana

“De cada tres euros que invierte España, uno lo destina a América Latina”

18 de Octubre de 2018
Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana

Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana

Pablo Tribello
Rebeca Grynspan lleva Iberoamérica en las venas. Fue elegida por unanimidad secretaria general iberoamericana en la Reunión Extraordinaria de Ministros de Relaciones Exteriores celebrada el 24 de febrero de 2014 en Ciudad de México, un consenso que trata de cuidar con esmero. El organismo que preside es el encargado de apoyar la organización de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que en el mes de noviembre se celebra en Guatemala y que pretende poner cimientos sólidos para conseguir más igualdad y desarrollo en la región para 2030. Grynspan, nacida en San José, Costa Rica, ha sido a lo largo de su carrera secretaria general adjunta de las Naciones Unidas (ONU), vicepresidenta de su país entre 1994 y 1998 y delegada de la ONU en la Comisión para la Reconstrucción de Haití, entre otros muchos cargos.
Los organismos internacionales comienzan a hablar de desaceleración en algunos países, también emergentes. ¿Llegará a las economías latinoamericanas esta situación?
Sí, hemos visto un impacto de lo que está ocurriendo en el mundo porque América Latina es una región abierta al mundo y, por lo tanto, muy integrada. No hay duda de que lo que pasa afuera también afecta dentro. Sin embargo, el panorama sigue siendo positivo. Estamos ante un panorama de crecimiento. Dejamos atrás los años en los que el crecimiento promedio de la región era negativo y vamos hacia uno positivo.

Quizás no tan fuerte como esperaríamos, pero todavía con una perspectiva positiva. De acuerdo con las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional y de la Cepal, aunque el Fondo rebajó en dos décimas el crecimiento para América Latina, el crecimiento del próximo año será superior al de 2018. Las convulsiones en los mercados emergentes hay que seguirlas con cuidado.

Yo diría que la mayoría de las monedas en América Latina han resistido bastante bien, pero no hay duda de que tanto a Brasil como a Argentina les ha afectado. En cambio, Colombia y México han resistido mejor.



¿Podría producirse una recesión?
Aunque haya cuatro países con crecimiento negativo, todos los demás están en positivo. Lo que pasa es que esos países tienen mucho peso sobre la región. Todos estamos viviendo con mucho interés lo que está pasando en Argentina y eso afectará al promedio de la región. Habrá que esperar a que pase el periodo electoral en Brasil para que, además, haya mucha más certidumbre sobre lo que ocurrirá en el futuro.

 Por lo tanto, yo no hablaría en ningún caso de recesión. De lo que se está hablando es de una desaceleración de la economía mundial. Europa también está viviendo una desaceleración. Por lo tanto, la economía de América Latina no puede crecer al mismo ritmo que cuando el mundo se estaba expandiendo más rápidamente.
 
“Las empresas españolas han sido un factor importantísimo de modernización en las economías latinoamericanas”

¿Cuáles deben ser los motores del crecimiento latinoamericano?
América Latina tiene que apostar mucho por la economía verde y por la sostenibilidad. Tiene que apostar fuertemente por las energías renovables y por las ciudades sostenibles. Los servicios seguirán siendo otro motor del crecimiento. En el pasado, eran el patito feo de la economía. Todo el mundo hablaba solo del sector industrial.

Sin embargo, hoy sabemos que el sector de servicios de calidad será fundamental para la creación de empleo en un futuro. Y hablo de la calidad, no hablo del sector servicios de baja productividad. Para algunos de los países, el turismo y la sostenibilidad serán fundamentales y la economía digital, las industrias creativas, las industrias del cuidado, las oportunidades en un sistema de salud de altísima calidad, una educación de calidad… Todo esto generará mucho empleo en el futuro para la cuarta revolución industrial, si podemos dar un salto de productividad.

Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana

¿Considera que España y sus empresas pueden ser un puente para que Latinoamérica dé el salto al resto del mundo?
No tengo ninguna duda. Yo creo que las empresas españolas han sido un factor importantísimo para la modernización de las economías latinoamericanas. Además, uno de cada tres euros que invierte España, lo invierte en América Latina. América Latina también se ha convertido en un motor del crecimiento para la economía española. Incluso en estos tiempos, la mayoría de las empresas españolas, más del 80%, asegura que esperan expandirse en América Latina.

América Latina y España tienen unas economías que se han integrado mucho a través de la inversión durante todos estos años. Muchos de los presidentes de las empresas dicen: mi empresa ni es española ni es latinoamericana, es iberoamericana, porque gran parte de mi negocio está en América Latina. Así como en los años 90 España se arriesgó para internalicionalizarse invirtiendo en América Latina, como bien ha dicho el rey Felipe VI, América Latina sigue siendo una gran oportunidad para las empresas españolas.

Además, las empresas latinoamericanas se están internacionalizando a través de España y también está creciendo mucho la inversión latinoamericana en la Península Ibérica.

¿Continúa América Latina siendo un destino fiable para la inversión?
No hay duda de que, al igual que pasó en España, hay incertidumbres en el panorama económico mundial que también afectan a América Latina. Hemos pasado un período muy tenso electoral, con casi una decena de elecciones desde finales del año anterior. Tenemos la última ahora en Brasil. Al menos, en este momento, ya tenemos desde el punto de vista político el panorama más despejado.
 
“Al empoderar a la mujer, la pobreza baja por lo menos un 30%”

¿Cómo se puede fomentar más la relación entre España y Latinoamérica? ¿Qué función tienen las empresas en este proceso?
Tenemos muy buenos números en las inversiones, pero los números en comercio no son tan excepcionales. Si bien el comercio ha crecido, no tiene un volumen tan importante como el que tiene España con otros socios comerciales. Obviamente, su principal socio comercial sigue siendo Europa, pero deberíamos pensar cómo potenciar el comercio aún más entre América Latina y España.

Por otro lado, tiene que haber mucha más integración en términos de normas jurídicas. Tenemos una acerbo jurídico común, creo que deberíamos aprovechar mucho más eso y buscar muchas más facilidades en el comercio y en las inversiones, con marcos jurídicos mucho más convergentes, para que las empresas no tengan tantas dudas, para que la inversión y el comercio sean más estables, más seguros.

En este momento, tenemos en negociación a Europa y Mercosur y sería muy importante terminar de negociar este convenio de asociación. Si eso sucediera, tendríamos dos de los mercados más grandes del mundo muy integrados. Todos los países de América Latina tendrían un acuerdo de asociación con Europa, con excepción, probablemente, de Bolivia y Venezuela. Muchos de los países de la región nos podríamos integrar más entre nosotros a partir de Europa.

¿Ve posible que exista una unión latinoamericana como existe ahora una Unión Europea?
Yo realmente no lo veo, con toda sinceridad. Creo que América Latina tiene que tener más integración entre sí y que la integración tiene que potenciar las cadenas de valor y el valor del legado de nuestros productos de manera importante. Y deberíamos buscar mucha más integración. Pero la Unión Europea es producto de su propia historia.

No se puede pensar en Unión Europea sin pensar en las guerras del siglo xx. América Latina no ha tenido esa experiencia y, por lo tanto, nuestra forma de integración va a ser distinta y responderá a nuestra propia historia y a nuestra propia institucionalidad.

Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana

En el marco de la Cumbre Iberoamericana en Guatemala que se celebra en noviembre, las organizaciones empresariales han convocado un encuentro empresarial. ¿Qué retos ve por delante y qué acuerdos pueden alcanzarse?
Más de 150 empresarios de toda la región han confirmado ya su participación en el encuentro empresarial, además de los que irán de Centroamérica y de Guatemala. CEIB y CEOE están haciendo una labor excepcional. Creo que será un foro empresarial exitoso en términos de participación, pero también lo será en términos de contenido. La idea es ver cómo el sector empresarial realmente abraza la Agenda 2030 por una Iberoamérica más próspera, más inclusiva y más sostenible.

Las oportunidades de dinamizar el crecimiento descansan en abrazar y en internalizar la Agenda 2030. Las empresas tienen una función fundamental, porque no es posible cumplir con los objetivos del desarrollo sostenible sin el sector privado. Es una constatación que se ha hecho desde las Naciones Unidas. La Agenda anterior estaba muy centrada en lo público y ahora está muy centrada entre la alianza entre el sector público, la ciudadanía y el sector privado.

¿Qué deben hacer los países para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 a corto y medio plazo?
Tenemos que apoyar la reconversión de las empresas hacia la sostenibilidad y la incorporación en la conducta del mercado de la economía verde, de la inclusión social. La prosperidad vendrá si podemos, por un lado, compartir la pobreza y la desigualdad, e incorporar a todo ese contingente de ciudadanos al mercado, al consumo y al bienestar.

Y por otro lado, la oportunidad y la innovación del talento de esta región que tiene un sector y un cohorte jóvenes que han nacido en la era digital que podrían aportar enormemente al dinamismo de la economía futura y al emprendimiento, a la innovación, al talento… Tenemos la oportunidad de hacerlo juntos.

El sector público no podrá hacerlo solo, el sector privado tendrá que desempeñar un rol fundamental. Esperamos las propuestas que vengan de los empresarios porque no podemos esperar a saberlo todo desde un escritorio. Tenemos que buscar soluciones sobre el terreno y con la ayuda de la gente que realmente está en la lucha diaria.
 
“Tenemos que duplicar las infraestructuras en la región y las empresas españolas tienen mucho que aportar”

¿Qué trabas se está encontrado todavía una empresa española que busca hacer nuevos negocios en Latinoamérica o invertir en la región?
Hay una tarea pendiente de simplificación de trámites, para entender toda la normativa, la documentación, los marcos legales y reglamentarios… Muchas veces dificultan el entendimiento de cuál es el terreno que se pisa. La simplificación es absolutamente necesaria. Tiene que haber un movimiento hacia instituciones más abiertas, más digitalizadas, que permitan una incursión en las instituciones a través de internet y no necesariamente a través de los papeles.

Hay un movimiento en esa dirección en la región, pero todavía falta trabajo por hacer. La economía digital tiene que pisar con más fuerza en la región, y también creo que tiene que haber más diálogo con el sector privado. Tenemos que aprender a sentarnos y ver qué necesitan cada uno de los sectores. No todos necesitan lo mismo. No todos requieren la misma repuesta del sector público.

Pero no es lo mismo la situación que existe en un país como Venezuela que en Brasil…
No es lo mismo, los países son distintos y los sectores son también muy distintos. Requieren distintas cosas. La verdad es que es muy importante crear espacios para el entendimiento y el talento de los jóvenes. El sistema no es realmente apto para poder abrirnos a las ideas y a la exploración. Tenemos una cultura de aversión al riesgo. Los anglosajones tienen mucha más apertura al riesgo.

Yo siempre digo que, en nuestra región, si alguien inicia algo y fracasa, nadie lo vuelve a ver nunca más y será un fracasado toda su vida. Mientras que en el mundo anglosajón, si usted fracasa lo pone en su currículum. Lo importante es saber que usted lo intentó, que tiene la iniciativa, que tiene el dinamismo y la voluntad de arriesgar y de ir para adelante. En cambio, nosotros todavía tenemos una cultura mucho más cerrada al riesgo. Hay que hacer un cambio cultural y abrir muchos más espacios para la innovación. No hay innovación sin experimentación.

La desigualdad es un problema extendido en América Latina, ¿cómo se puede abordar?
Yo hablaría de igualdad de género. Gran parte de los problemas viene de la desigualdad con respecto a las mujeres que tienen más desempleo, que sufren más la economía informal, que tienen el techo de cristal en las empresas para los puestos de mayor relevancia… Si bien la región ha dado un paso importante en esta dirección, yo creo que el empoderamiento económico de las mujeres es esencial para el combate a la pobreza. Si las mujeres tienen más oportunidades de generar ingresos y de empleabilidad, sabemos que la pobreza baja por lo menos un 30%.

La incorporación de las mujeres al mercado laboral aportó una tercera parte de la baja de la pobreza en los últimos años. Si tomamos esta agenda en serio, dejaría de ser un tema marginal sobre el que hay que decir algo porque es lo correcto. La igualdad de género es un elemento fundamental del dinamismo económico y de la lucha contra la pobreza y contra la desigualdad, pues daríamos un paso adelante muy importante.

En segundo lugar, requerimos invertir en aquellas plataformas que permiten un aumento de productividad y, por lo tanto, un aumento salarial. Necesitamos duplicar la inversión en infraestructuras en los próximos años para poder crecer de manera robusta. Y ahí, las empresas españolas, que son muy competitivas en este campo, tendrían un gran aporte que hacer.

Necesitamos invertir más en investigación y desarrollo, ya que sin esto no vamos a tener innovación. Necesitamos mejorar la calidad de nuestra educación, para que las habilidades que se requieren en el mundo que viene las tengan los trabajadores.

Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana

¿Cree que todos esos avances se pueden lograr realmente para 2030?
Yo sí que tengo la convicción de que tenemos lo que hace falta para ello, porque hemos invertido mucho en educación en los últimos años y ahora hay que mejorar la calidad. Creo que tenemos una clase media mucho más robusta en la región, que es un factor muy importante de crecimiento, de dinamismo y de mejora institucional. Estamos ante una ciudadanía mucho más exigente, menos tolerante a la ineficiencia y a la corrupción.

Por lo tanto, tenemos una base política para poder dar los pasos que necesitamos hacia delante. También tenemos economías mucho más desarrolladas, con potencial. En los años 90 estábamos saliendo de la crisis y ahí fue donde las empresas españolas se arriesgaron y dieron el salto a América Latina. Hoy, con más potencial que lo que teníamos entonces, yo creo que es el momento de volver a arriesgar e invertir en la región.

¿Por qué sigue habiendo menos mujeres que hombres en los puestos directivos de las empresas?
Tanto en España como en Latinoamérica hemos avanzado mucho en este tema. Hoy en día, vemos muchas más mujeres en los puestos políticos, vemos mucha más participación parlamentaria, hemos tenido mujeres electas en las más altas posiciones políticas, pero todavía no estamos donde tenemos que estar. Por lo tanto, sí hay más obstáculos. Hay más discriminación de la que es difícil de combatir, como la discriminación invisible.

Hemos cambiado mucho nuestra normativa, todavía estamos en un proyecto para eliminar todas las formas de discriminación legal que todavía son un obstáculo para el empoderamiento económico de las mujeres. Hay camino por andar aunque hemos avanzado mucho. Existe esa discriminación que muchas veces no está en la letra, no es tan blanco y negro, pero está en la cultura, en las instituciones, en las actitudes y el comportamiento de los agentes económicos.

Por ejemplo, no hay manera de explicar la baja presencia de las mujeres en las juntas directivas, si es porque existe discriminación. Las mujeres tienen en promedio tantos años de estudio como los hombres y, por lo tanto, tiene que haber algo en el sistema que evita que lleguen a esos puestos. Las mujeres en España están conciliando, muchas veces no teniendo hijos, y esto es un problema para el futuro de la humanidad. En muchos de nuestros países los permisos de paternidad no existen o son muy limitados.

Sabemos que hay otros, como los escandinavos, donde los permisos de paternidad son la norma y hay más corresponsabilidad en las tareas domésticas. Y no hablo solo de la conciliación de mujer, sino de la familia, porque los hombres también tienen derecho a conciliar.
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