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La flexibilidad y el Brexit

22 de Enero de 2019
El Brexit tendrá consecuencias para España.

La flexibilidad se debe mantener en el proceso de retroceso, pero sería mucha flexibilidad que una organización de integración tuviera un artículo de destrucción total, o sea  para su propia desintegración y al mismo tiempo la de sus miembros.

Juan Carlos Barros, abogado, periodista, consultor europeo, y experto short list de la DG Trade de la Comisión Europea para las negociaciones y aplicación de tratados internacionales comerciales.
El 10 de Noviembre de 2015 el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, mandó una carta a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, titulada “Un nuevo asentamiento del Reino Unido en la Unión Europea reformada”, donde le decía que los puntos que preocupaban al pueblo británico y que habría que reformar para que el Reino Unido siguiera en la Unión Europea eran los siguientes: la gobernanza económica, la competitividad, la soberanía nacional y la inmigración.

Para Cameron tales preocupaciones se resumían en una palabra: flexibilidad, que consistía en la capacidad de la Unión para satisfacer las demandas de sus miembros y al mismo tiempo el interés del conjunto. Luego pedía Cameron que la organización diera nuevos pasos y deseaba que su carta fuera la base para llegar a un acuerdo legalmente obligatorio, irreversible y al máximo nivel.

En la reunión de los jefes de estado de los estados miembros de la Unión Europea en el seno del Consejo Europeo, o sea no como tal órgano sino que estaban en su sede cuando lo decidieron, el 19 de febrero de 2016, llegaron a un acuerdo y formularon unas conclusiones con respecto a lo que pedía Cameron, pero con una condición en la Sección E punto 2 Aplicación y Disposiciones Finales que decía que “surtirán efecto el mismo día en que el Gobierno del Reino Unido informe al secretario general del Consejo que el Reino Unido ha decidido seguir siendo miembro de la Unión Europea”.

Y como es sabido, el acuerdo no surtió efecto porque ese día no llegó porque en el referéndum que Cameron convocó el pueblo británico dijo que no. Esto supuso ya la aplicación del artículo 50º del Tratado de la Unión Europea, que si hiciéramos caso al Praesidium (el órgano ad hoc que presidió la Convención ad hoc que aprobó la Constitución Europea), es un ejemplo de flexibilidad, pues representa “una señal política para cualquiera que estuviera inclinado a decir que la Unión es una entidad rígida de la que es imposible salir”.

Ahora bien, la señal que recibimos ahora más bien es la inclinación que la aplicación de esa disposición está provocando en el Reino Unido, donde el acuerdo para la retirada alcanzado por Theresa May  tampoco ha sido aprobado por el Parlamento y donde la, digamos, reacción jurídica nuclear en cadena que está provocando no se sabe hasta donde podrá llegar.

Para comprender mejor tan extraña situación y dejar de preocuparnos, que mejor que recurrir a la película de Stanley Kubrick “Dr. Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb” (1964) donde pasó  lo siguiente: La Unión Soviética inventa una bomba atómica que se activa solo en caso de sufrir un ataque con otra bomba atómica, cuyo funcionamiento consiste en que una vez que se pone en marcha el mecanismo entra en una fase automática y ya no se puede desenchufar, digamos. Lo cual, bien mirado, es lo lógico porque entonces la bomba sí que resulta efectivamente disuasoria frente a los malabarismos políticos al borde del abismo.

Aunque el final de la película es catastrófico, en un tratado hay disposiciones que se ponen precisamente para evitar malentendidos sobre su funcionamiento. Así, por ejemplo, se puede poner un artículo en una declaración de derechos humanos para que la declaración no se lea de forma que conceda un derecho humano para la supresión de otros derechos humanos. Eso lo puede entender cualquiera y además es lógico.

En el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea hay varios casos de ésos: el artículo 345º con respecto al régimen de propiedad; el artículo 350º sobre el Benelux y luego está artículo 352º que dice que cuando se considere necesaria una acción para alcanzar los objetivos sin que se hayan previsto los poderes se adoptarán las disposiciones que no conllevarán armonización cuando haya exclusión (la Constitución Europea llamaba a este artículo descriptivamente la  “cláusula de flexibilidad” ).

La Unión Europea se ha caracterizado porque la via del derecho le ha quedado siempre demasiado justa y por avanzar indistintamente por la via jurídica o por la política y eso hasta que se puso el artículo 50º era unidireccional, pero es que ahora es bidireccional. Lo cual significa, bien entendido, que la flexibilidad se debe mantener en el proceso de retroceso, pero sería mucha flexibilidad que una organización de integración tuviera un artículo de destrucción total, o sea  para su propia desintegración y al mismo tiempo la de sus miembros.
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