Buscador de la Hemeroteca
Secciones
Opinión

La carta del Brexit

05 de Noviembre de 2018
La primera ministra británica, Theresa May, llega a una cumbre del Consejo Europeo en Bruselas

La primera ministra británica, Theresa May, llega a una cumbre del Consejo Europeo en Bruselas

Juan Carlos Barros, abogado, periodista, consultor europeo, y experto short list de la DG Trade de la Comisión Europea para las negociaciones y aplicación de tratados internacionales comerciales.
En Correos, las cartas que no llevan la dirección de destino y tienen remitente las devuelven. Como la carta que envió Theresa May comunicando la retirada de la Unión Europea si tenía dirección de remitente (10 Downing Street, London SWlA 2AA) e iba destinada a Donald Tusk pero no tenía puesta su dirección, si la hubiera mandado por correo ordinario se la habrían devuelto. En el Reino Unido a esas cartas les llaman descriptivamente “dead letter mail”.

Como tampoco era una carta corriente sino que se trataba de una notificación y buscaba tener efectos jurídicos, la fecha efectiva de la retirada no es la del referéndum de salida, del que ya hacía nueve meses (23 de Junio de 2016), ni la de la propia carta, sino la fecha de recepción por el destinatario, que en este caso coincidía con la de la carta (29 de Marzo de 2017).

No sabemos si Donald Tusk la recibiría o no, pero el Consejo Europeo, del cual él precisamente es el presidente, ese mismo día hizo una manifestación pública diciendo que les había llegado y que empezaba el proceso, o sea que pese todo, se daban por notificados.

La carta, aparte de no ser ordinaria y ser una notificación, ademas contenía más que una simple notificación de intención, pues exponía el enfoque que el gobierno británico le daba a las negociaciones de salida al completo, las cuales, decía la carta, tenían que ir a la par con las negociaciones para una “asociación profunda y especial” entre el Reino Unido y la Unión Europea.

Según el gobierno británico, el énfasis estaba en los objetivos y en su proceso de entrega (delivery), que es lo que se hace con las cartas, de manera que fuera justo, ordenado y con pocos trastornos para que Europa siguiera siendo fuerte, prospera, proyectando sus valores, liderando el mundo y defendiéndose a si misma  de las amenazas a su seguridad. Algo, todo ello, que sinceramente parece difícil de conseguir con dead letters.

Proponía, no obstante, en la carta el gobierno algunos principios para lograrlo: compromiso mutuo constructivo y respetuoso, espíritu de cooperación sincera, los ciudadanos primero, un acuerdo comprehensivo, certeza toda la que se pudiera, atención a la relación con Irlanda y la importancia de la paz en Irlanda del Norte, conversaciones técnicas en ciertas políticas y prioridad para los grandes desafíos. Luego les ponía al día de cómo iba el proceso interno de salida y terminaba con la tarea que hay por delante.

En los Pickwick Papers cuenta un cartero una historia sobre un tío suyo que también era cartero, que puede servir como ilustración de lo que puede pasar con el Brexit, ahora que está ya a punto de terminar el proceso, pues al cartero le sucedió lo siguiente:

Estaba allí el coche del correo con los caballos y sus arneses puestos y mi tío cogió las riendas y se lanzó adelante, pero alguien les perseguía (debía ser una coalición por todo el ruido que había de hombres, caballos y perros) y cada vez se les oía más cerca. Cuanto más corría él con el correo más corrían sus perseguidores.

El ruido era ensordecedor, pero la joven señora que iba en el coche y que le había encargado el viaje (en realidad un hada) chillaba todavía mas: ¡Más madera, Más madera!  Cogieron tal velocidad que ya no se veía ni el paisaje… Y de repente, mi tío pegó una patada en el suelo, miró a su alrededor y vio que ya estaba amaneciendo y que no había ni coche, ni caballos, ni hada ni nada. Solo había una calabaza, como en el cuento de La Cenicienta.

Las hadas hacen pactos con los hombres, pero ponen siempre unas condiciones y si no se cumplen el pacto desaparece y lo escrito se convierte en letra muerta, pero no ipso iure, por intervención del derecho, sino ipso facto, o sea como por encanto.
elempresario.com Twitter

Opiniones sobre @elempresariocom

Envía tu mensaje
Comenta el contenido

©2016 Confederación Española de Organizaciones Empresariales CEOE. Diego de León, 50 – 28006 Madrid – CIF: G-28496636 ceoe@ceoe.es