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TRIBUNA: A LO LEOPOLDO

Hay que ir a clase

29 de Octubre de 2018
Mientras que un 69% de los hijos españoles de padres con estudios superiores van a la universidad, un 56% de aquellos cuyos progenitores no han llegado al segundo ciclo de la enseñanza secundaria se quedan con un bajo nivel educativo.

Como me dediqué a la docencia bastantes años, me pongo a recordar. Y recuerdo que en aquel Master se trabajaba mucho. Los profesores y los alumnos. Mucho. Lo que se dice mucho.

Parece que el lío de los Másteres se ha pasado de moda. Alguna persona ha perdido su puesto, alguna universidad se ha jugado su prestigio y ahora, cuando alguien dice que es Máster, se le mira con una cierta sospecha de que o no fue a clase o no presentó el trabajo, o convalidó todo lo convalidable y un poco más. Peor aún si el interesado no recuerda si fue a clase o no. ¡Ha pasado tanto tiempo!

(Entre paréntesis, me hace gracia que alguien no se acuerde de si fue a clase o no fue. Hablo con un Máster de los de verdad -gracias a Dios hay muchos- y le pregunto si se acuerda de haber ido a clase o no. Me contesta que le parece recordar que el primer año llegó un poco tarde a una clase porque le dolía mucho la cabeza. Y que, al acabar, fue a ver al profesor para explicarle lo que había pasado. Luego, todo fue normal. ¡A quién se le ocurre no ir a clase!)

Como me dediqué a la docencia bastantes años, me pongo a recordar. Y recuerdo que en aquel Máster se trabajaba mucho. Los profesores y los alumnos. Mucho. Lo que se dice mucho.

La consideración de las clases como reuniones de negocio fue muy importante, por las consecuencias. Se me ocurren unas cuantas:

1. En una empresa, a las reuniones de trabajo se asiste siempre. El mínimo de clases para aprobar no existe en esa empresa en la que esos chavales trabajarán pronto. No me imagino una nota de la Dirección indicando que, para cobrar el sueldo, hay que ir al 90 % de reuniones.

2. Si hay que discutir un documento de trabajo: Primero, no se te olvida nunca en casa. Segundo, no confundes el documento con otro, porque no estuviste atento cuando se anunció que hoy había que trabajar ese, no el otro;

Y tercero, lo llevas bien estudiado, porque lógicamente tendrás que intervenir y si demuestras que no le has dedicado el tiempo necesario, igual te dicen algo así como "Rodríguez, aquí se viene a trabajar".

3. A una reunión se llega puntual, es decir, antes de que llegue el que la ha convocado. Los atascos de tráfico son para todos.

4. En la empresa, no hay exámenes de recuperación. No hay notas.

5. Sí hay evaluación. Continua. Empieza el primer día a primera hora.

6. Es posible que en la empresa haya un sistema formal de evaluación determinado, con una fecha concreta en la que te comunican lo que piensan de ti y sus consecuencias en tu plan de carrera, en tu promoción, remuneración, etc.

7. Pero también puede ocurrir que te llamen para prescindir de tus servicios, diciendo que sí, que eres muy bueno, muy listo y muy Máster (esto puede ser bueno o malo, según el retintín del que te comunique la noticia) y que pases por Caja, donde ya tienen preparada tu liquidación.

8. Y que te digan que con todos los síes hay un no: tu actitud. En confianza, que no hay quien te aguante. Y por eso, cuando en clase yo pegaba una cornada a algún alumno que intentaba ponerse chulito, tendría que haberle exigido que me diera las gracias, recordando lo que dijo el Espartero, torero del siglo XIX: "más 'cornás da el hambre".

9. (Los que le dieron cornadas a él fueron los toros. En su primera temporada, 15. Al final, "Perdigón" acertó y lo mandó al otro barrio).

Seguro que hay más consecuencias, pero lo que quiero decir es que el Máster, visto como un conjunto de asignaturas que, de algún modo, legal o menos legal, hay que aprobar, no sirve para NADA. Y que el Máster, visto como preparación dura para una vida dura, sirve para MUCHO.

Por eso, cuando llega un Máster a una empresa, además de ver si es MAJO, que es lo fundamental, hay que preguntarle qué tipo de Máster hizo, si el bueno o el malo. Si ha hecho el malo, no lo contratéis. Si ha hecho el bueno, hay muchas posibilidades de que, trabajando duro, sea un buen fichaje. Probadlo.

P.S.
 
  1. Como ya lo he repetido muchas veces, he dicho de pasada lo de 'majo', aunque le doy muchísima importancia.
  2. No he tocado una cosa fundamental: la ética, la decencia o como queráis llamarle.
  3. El Máster bueno se distingue del malo en que la búsqueda de la eficacia se produce en un clima de honradez, de distinción de lo bueno y lo malo, en el que los profesores buenos de los Másteres buenos tienen un trabajo precioso.
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