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El poder de la influencia

07 de Septiembre de 2018
Salvador García, cofundador y CEO de influencers international. Autor del libro "Good People - Good Business"
En cualquier ámbito del tejido social y empresarial, cada día hay múltiples episodios de cómo las personas pugnan por imponer su poder. Bien sea por la fuerza de su cargo o por el ejercicio de controlar a otras personas.

Tanto las familias como las empresas son los dos vectores que más están influyendo en el futuro de nuestra sociedad. Creo que si somos capaces de influir en el liderazgo de un directivo y en la gestión de su empresa, terminaremos influyendo y transformando nuestro entorno. Aunque tenemos que tener en cuenta que liderar no se trata de ganar más poder o autoridad, sino de aumentar la influencia. Por tanto, podemos afirmar que el liderazgo es cuestión de influencia.

¿Qué es la influencia?
La influencia existe en el mismo momento que dos personas interactúan entre ellas, es decir, cuando las acciones de una influyen sobre la otra y viceversa. Por ello, me gusta definir la influencia como la capacidad de inspirar a otras personas desde el ejemplo para que tomen decisiones de forma consciente y libre. Déjame profundizar un poco más en esta definición:

- Capacidad: Por tanto, habilidad humana entrenable. No es un don, ni una característica, ni un componente del carácter. Es, sencillamente una técnica que se puede aprender y desarrollar en cualquier momento que tú decidas.

- Desde el ejemplo: inspirar o influir desde el ejercicio personal activo y proactivo de aquello sobre lo que se inspira. Con argumentos se convence, se instruye, se adoctrina o se impone. Pero si se trata de inspirar hay que actuar con coherencia y ejemplaridad. Jonah Berger, profesor de marketing en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, afirma que “la imitación es una excelente herramienta al momento de negociar, utilízala para hacer mejores negocios e influir más

- De forma consciente y libre: la decisión de sumarse de alguna forma a una idea; al cambio de comportamiento; a la compra de un producto o servicio, en absoluta libertad y, por tanto, voluntariamente.

Precisamente, esta última condición es la que convierte al liderazgo de influencia en la gran revolución y en la diferencia competitiva más valiosa para una persona o una empresa. Lo contrario a la influencia se llama manipulación. Esto ocurre cuando alguien te usa a ti para alcanzar sus objetivos. Para ello usará todas sus capacidades y herramientas con el fin de que tú decidas lo que a ellos les interesa que decidas. Sin embargo, cuando una persona o una marca influencian es cuando te ofrecen sus ideas, propuestas, productos o servicios para que tú te beneficies de ellos.

Un líder es una persona que tiene una determinada posición o cargo. Por tanto, se trata de una condición externa. Si bien, el liderazgo es una condición interna de la persona que se ejerce a través del ejercicio de la dirección, poder o mando y que es reconocida por el resto de personas que la rodean. Y es que, lo quieras o no, eres un ejemplo. Quizás todavía no lo has elegido pero ¿qué ejemplo quieres ser?

La clave de un buen líder comienza por conocerse a si mismo. Ser consciente de tus fortalezas, pensamientos y emociones es el punto de partida. En este contexto, para influir más sólo hay que ser un ejemplo que inspire a otros de forma positiva, que les impulse a dar su mejor versión.

Para liderar cualquier escenario futuro, considero imprescindible que antes un buen directivo debe poner en practica el poder de su influencia. Tanto en la calidad de sus relaciones con los demás teniendo en cuenta el respeto a la diversidad, como en la toma de sus decisiones. Creo que es hora de poner a las personas en el centro de la acción para transformar nuestro entorno.
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