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¿Cuáles son los efectos de las ondas?

02 de Julio de 2018
  • Ana López
Ana López, Directora del Departamento de Marketing y Comunicación de la empresa Fax Virtual.
En la actualidad, diversos colectivos de la población se muestran muy preocupados por la exposición prolongada de las personas a determinados tipos de ondas y frecuencias, así como las consecuencias que dicha exposición produce en nuestra salud. Especilamente, con la futura llegada del 5G a empresas, instituciones y casas. 

Cada vez se escucha más hablar de la llamada hipersensibilidad electromagnética o electrohipersensibilidad, también conocida como EHS, un trastorno que sufren algunas personas por el que experimentan una serie de síntomas atribuidos a la exposición continuada a las radiaciones emitidas por ciertos dispositivos. Las personas que sufren este problema, experimentan síntomas tras la exposición de forma prolongada a campos electromagnéticos que para el resto de la población pasan totalmente desapercibidas.

Este trastorno engloba síntomas tanto físicos como psicológicos. Entre estos síntomas, cabe destacar los dolores, cefaleas, depresión, alteraciones del sueño, convulsiones y crisis epilépticas, presuntamente asociados con la exposición a campos electromagnéticos.

Sin embargo, pese a ser cada vez más frecuente mencionar este trastorno, es aún objeto de grandes controversias. La ciencia alega que no está probado científicamente de ninguna manera que este tipo de radiaciones y la exposición prolongada a ellas produzca algún tipo de efectos negativos en las personas, descartando así que las radiofrecuencias a las que estamos expuestos de manera habitual tengan efectos nocivos para la salud.

Por lo tanto, aunque no se niega que las personas que alegan ser electrohipersensibles experimenten determinados síntomas, que en algunos casos llegan a ser incapacitantes para mantener una vida normal, si se oponen a la existencia de la hipersensibilidad a las radiaciones electromagnéticas, al considerar que no es posible establecer una relación de causa-efecto entre los síntomas y la exposición a las redes electromagnéticas.

Sin embargo, si han sido admitidos determinados efectos sobre la población de algunas ondas electromagnéticas. Concretamente, existen una serie de estudios desarrollados en los últimos años en los que se prueba la existencia de alteraciones del sueño como consecuencia de la exposición a radiofrecuencias.

En estos estudios, se destaca entre los diversos campos electromagnéticos, los que tienen como origen los teléfonos móviles. Según estos diversos estudios, la señal de los teléfonos móviles genera ondas que causan diferentes efectos en el sueño de las personas, altera la electroencefalografía y afecta a la frecuencia cardiaca.

No solo debemos prestar atención a las ondas emitidas por los teléfonos móviles, si no a las emitidas por muchos otros dispositivos. Un claro ejemplo es aquellas que emiten las antenas de telefonía móvil. Los teléfonos móviles se “comunican” entre sí mediante ondas de radio emitidas a través de la red de antenas fijas de telefonía móvil, también conocidas como “estaciones base”.

Desde hace ya un tiempo son muchos los usuarios preocupados por las ondas emitidas por este tipo de estaciones base, sobre todo si se sitúan cercanas a sus viviendas o a sus empresas, debido al peligro que supondría la exposición prolongada a ellas. De hecho, son cada vez más los ayuntamientos que establecen ciertos requisitos administrativos para su instalación.

Para reducir la recepción de las ondas electromagnéticas emitidas por dispositivos móviles, debemos tener en cuenta ciertos consejos:
  • No situar el teléfono móvil cercano al cuerpo, especialmente en las zonas más sensibles, como son la cabeza y los genitales.
  • Utilizar manos libres o auriculares a la hora de hablar por teléfono, en lugar de situar el dispositivo en la oreja.
  • Utilizar la mensajería en mayor medida, ya que implica una menor exposición que en el caso de las llamadas.
  • Utilizar el teléfono móvil en zonas que cuenten con buena cobertura móvil, ya que en ellas los dispositivos emiten ondas de menor frecuencia. Por lo contrario, en aquellas zonas con cobertura móvil más débil, de menor intensidad, el teléfono móvil emitirá con mayor frecuencia para conseguir cobertura. Sin embargo, esto supone situarse más cerca de una estación base, con los ya comentados problemas que esto supone.
  • La mejor alternativa para evitar la exposición prolongada a este tipo de ondas es optar por la telefonía por Internet frente a la telefonía tradicional. La telefonía VOIP funciona a través de Internet, por lo que no requiere de cobertura móvil para operar. De esta forma, no tendremos que preocuparnos por situarnos cerca de una estación base, con los consiguientes efectos que esto implica, ni tendremos que preocuparnos de que nuestro teléfono móvil esté emitiendo a mayor frecuencia por no contar con la cobertura telefónica necesaria.
La telefonía VOIP funciona a través de Internet, lo cual reduce la intensidad de las ondas emitidas por los dispositivos móviles y con ello, limita su impacto. De esta forma, si nos preocupa las posibles consecuencias que puede acarrear para nuestra salud la exposición prolongada a este tipo de ondas, podemos tomar determinadas medidas que reduzcan dicha exposición. Una de las mejores alternativas es optar por emplear la telefonía por Internet en lugar de la telefonía tradicional.
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