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Transformación digital: la reinterpretación industrial

11 de Junio de 2018
  • Antoni Flores
Muchos negocios van a tener que reinventarse a sí mismos y las empresas deberán ser más ágiles y fuertes en un entorno altamente disruptivo.

"Es vital que comprendamos qué nuevos modelos de negocio podemos desarrollar en un entorno facilitado por la infraestructura digital"

Antoni Flores Consejero Delegado de Loop New Business Models
En los últimos años, incluso meses, nuestro entorno vital, aquel en el que desarrollamos nuestra vida y actividad profesional, ha sufrido una transformación como pocas veces ha ocurrido en la historia. A nuestro alrededor han emergido unas nuevas y descomunales infraestructuras públicas y privadas que han modificado y afectado nuestra actividad actual y futura.

La circunstancia, el problema quizás, es que apenas las vemos y las percibimos, son las infraestructuras digitales. Han generado un nuevo entorno aportándonos la posibilidad de realizar nuevas y excepcionales acciones para explotar sus posibilidades y competitividad debemos habituarnos a una nueva dimensión de lo humano, más intangible, menos corpórea pero igualmente relevante: debemos tomar consciencia de los entornos y el potencial digital.

Este hecho es especialmente importante en una sociedad y una industria como la de Euskadi, donde prima la tecnología tangible, los bienes de equipo y la industria “pesada” por encima (hasta el momento) de los servicios y lo intangible.

El comercio electrónico, las redes sociales, internet, las webs, etc. son las formas en que los hacemos tangibles; no obstante, el potencial está en desarrollar modelos de negocio en estos entornos. Inditex hace muchos años que lo comprendió: su modelo de negocio no sería posible sin las tecnologías digitales, ellas son las que lo hacen excepcional. En contrapartida, hace apenas unos meses que desarrollaron sus canales de venta digital, muestra de que el grupo ha entendido la diferencia entre lo digital como modelo/contexto y como mera herramienta.

Vender digitalmente es relevante, pero las ventas que hacemos por este canal se consolidan con las realizadas analógicamente; el e-commerce no hace crecer las categorías, pero sí que nos ofrece hoy una posibilidad de avanzar a nuestros competidores y dejarlos en la cuneta.

Por el contrario, si respondemos de forma analógica a modelos de negocio digitales que suelen dar “más por menos”, nos desfondaremos, moriremos en el intento de responder a una nueva forma de competir muy superior a la analógica y con otros resortes competitivos que debemos desarrollar.

Es vital que comprendamos qué nuevos modelos de negocio podemos desarrollar en un entorno facilitado por la infraestructura digital; en ella residen actores “nativos” que a día de hoy (en un momento “fundacional”) parten con una cierta ventaja de comprensión.

Es importante dejar de ver “lo digital” como algo que nos permite hacer cosas de forma más eficiente (el famoso más por menos), para ver algo que nos permite hacer cosas que hasta ahora eran imposible, especialmente en el mundo de la industria y los bienes de equipo. Lo digital no solo es eficiencia, también tiene alma y sesgo, aquello que siempre ha caracterizado los buenos modelos de negocio.

En este contexto, se percibe un nuevo cambio de paso en las posibilidades de la tecnología digital. En el último Mobile World Congress organizado en Barcelona, el foco estaba puesto en la industria y menos en los negocios B2C; la nueva revolución 5G así nos lo anuncia: mayor velocidad de respuesta, mayor densidad por m2 digital y en especial la “cero latencia”, están direccionadas a la industria y a los nuevos paradigmas de la misma. La servitización, la inteligencia artificial y el famoso pero hasta ahora vacío “internet de las cosas” IOT, la robotización, los vehículos desasistidos, etc. son las tendencias que marca el sector.

Ante esta vorágine de cambios, la industria en mayúsculas y los bienes de equipo en especial, deben dejar las frustraciones digitales al margen y perder el miedo escénico. Veníamos de un momento donde no existían los entornos digitales; las compañías tendían a la autosuficiencia y estaban en manos de los desarrolladores tecnológicos con importantes fracasos y costes derivados. Hoy ya no es así, las empresas disponen de un importante catálogo de tecnologías estandarizadas y desarrolladas y pueden (y deben) nuevamente dedicarse al core de su negocio, desarrollando aquellos aspectos nuevos y diferenciales que los entornos digitales permiten.

En estos entornos industriales y en los bienes de quipo en particular, un nuevo concepto está emergiendo con fuerza: los datos.

Qué hacer con los datos, se ha convertido en la preocupación de muchos directores y consejeros delegados. No es fácil tratar con los datos y se presta a confusión, los datos son fríos, no tienen alma y carecen de filosofía, sí que tienen contexto y circunstancia y en ello radica parte de su potencial. Analizar datos por sí mismo, tiene un potencial relativo, es una información al alcance de muchos; contextualizarlos, subordinarlos a la estrategia de una compañía y al servicio de sus nuevos productos y servicios sí tiene valor y más que una ciencia, es un arte de la interpretación que nos hace distintos y exclusivos.

Siempre he defendido que como humanos y sociedad no tenemos necesidades nuevas, lo que sí tenemos son nuevas formas de satisfacer las necesidades de siempre, en parte, ahí radica el potencial de la tecnología. Los entornos digitales y el hilo conductor del análisis estratégico de datos nos permiten muchas nuevas formas de satisfacerlas. ¡Vayamos a por ellas!
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