Buscador de la Hemeroteca
Secciones
Opinión

El déficit inversor de España

07 de Septiembre de 2018
Julián Núñez, presidente de Seopan
Los principales indicadores de obra pública del 2017, licitación y contratación, a pesar de su recuperación, continúan en mínimos históricos, lo que pone de manifiesto que nuestro país sigue lejos del objetivo de alcanzar el nivel de inversión pública que necesitamos. En el corto y medio plazo debemos afrontar la ejecución de inversiones en infraestructuras prioritarias de alto contenido social que superan los 114.000 millones de euros.

Se centran en varios ámbitos: ciclo integral del agua (12.014 millones de euros), medioambiente (6.522 millones de euros), infraestructuras de equipamiento público de salud y educación (10.550 millones de euros), movilidad y accesibilidad urbana (38.290 millones de euros), movilidad y transporte interurbano (46.256 millones de euros) e infraestructuras logísticas (699 millones de euros).

Al ritmo inversor actual, nuestro país seguirá ampliando la brecha inversora con las cuatro mayores economías europeas -Francia, Alemania, Reino Unido e Italia- llegando a invertir en el periodo 2018/2019 un 63% menos que la media de estos países. Y en lo que se refiere al plazo de ejecución de los déficits acumulados en las áreas estratégicas ya referidas, nuestro actual esfuerzo inversor sobre el PIB, que se equipara al de 1979, implicará más de 40 años para resolver el déficit acumulado en infraestructuras de transporte y ciclo integral de agua y 136 años para realizar las infraestructuras de medioambiente (tratamiento y valorización de residuos).

Sería asimismo preciso duplicar el nivel de contratación pública actual (1.400 millones de euros) en infraestructuras de equipamiento público de salud y educación para recuperar en 4 años el déficit inversor acumulado en esta área entre 2011 y 2016.

Pero las prioridades de gasto público en materia de protección social, salud y educación, que en términos reales suponen más de 100.000 millones de euros anuales que 17 años atrás, no permitirán atender estas necesidades de inversión en infraestructuras con cargo a los presupuestos públicos, por lo que es preciso revisar nuestro modelo de gestión y financiación de infraestructuras.

Y la única alternativa que tenemos para ello es recuperar la colaboración pública privada, que además de mantener la titularidad pública de nuestras infraestructuras, permite invertir minimizando su impacto en el cómputo del déficit público sin detraer recursos públicos para el sostenimiento de las tres partidas de gasto público referidas anteriormente.

Eludir nuestro compromiso con la inversión pública no es una alternativa responsable ya que nuestro país perdería competitividad -sostenimiento del turismo y exportaciones- e impulso económico -creación de empleo, retorno fiscal e incentivo de nuestra industria-, además de reducir el bienestar social. En varias de las áreas prioritarias identificadas como el ciclo integral del agua y el medioambiente, afrontaremos además el pago de sanciones millonarias si se incumplen los objetivos fijados por la CE en 2021 y 2020 respectivamente.
 
"Eludir nuestro compromiso con la inversión pública no es una alternativa responsable"

Necesitamos un Pacto Nacional de Infraestructuras que fije las prioridades de inversión, así como definir un modelo de financiación y gestión de nuestras vías de gran capacidad que sea más eficiente, sostenible y solidario. Un modelo que resuelva además la desigualdad territorial y agravios comparativos entre regiones, y que fomente la competencia entre nuestros modos de transporte terrestre.

Para más información consulte el tercer número de la revista Empresario.

elempresario.com Twitter

Opiniones sobre @elempresariocom

Envía tu mensaje
Comenta el contenido

©2016 Confederación Española de Organizaciones Empresariales CEOE. Diego de León, 50 – 28006 Madrid – CIF: G-28496636 ceoe@ceoe.es