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Tendencias en tributación

07 de Septiembre de 2018
  • Pilar González de Frutos
Las CCAA sí que han recortado sensiblemente las partidas destinadas a fomentar la actividad económica.

Estados Unidos era uno de los pocos países que no habían reducido significativamente el tipo de gravamen nominal en la década de los 80.

Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa y de la Comisión Fiscal de CEOE
Según los datos contenidos en el informe Corporate Income Tax Rates around the World, 2017, elaborado por la prestigiosa entidad estadounidense Tax Foundation, desde la década de los 80 es patente el incremento de la competencia fiscal entre los países de la OCDE, que se refleja, fundamentalmente, en una bajada del tipo nominal de gravamen en el impuesto sobre sociedades.

Así, mientras que en 1980 el tipo nominal medio del impuesto sobre sociedades era del 39%, en la actualidad ha descendido al 23%, lo que representa una reducción media de 16 puntos en 37 años. Este descenso se incrementó notablemente en la primera década del presente siglo, años en los que muchos países, entre ellos España, redujeron el tipo nominal en 10 puntos o más, destacando Alemania, con una caída de 22 puntos.

De igual manera, mientras en el año 2000 eran un 42% los países de la OCDE que tenían establecido un tipo nominal inferior al 30%, en 2010 este porcentaje ascendió hasta el 77%. El descenso es todavía más acusado en Europa, donde se ha pasado de un tipo nominal medio del 40% en 1980 al 18% en 2017, es decir una reducción de 22 puntos o de un 55%.

En este contexto, no sorprende que la reforma fiscal emprendida en Estados Unidos por la Administración Trump, recientemente refrendada por Congreso y Senado, contemple una reducción del tipo nominal del impuesto desde un 39% a en torno del 20%. Estados Unidos era uno de los pocos países que no habían reducido significativamente el tipo de gravamen nominal en la década de los 80, y marcaba en 2016 uno de los máximos de la OCDE.

Otros países también han acometido o han anunciado rebajas del tipo nominal, como el Reino Unido, que podría bajar el tipo nominal hasta el 15%, o lo están estudiando, como Bélgica o Noruega, que plantean en un futuro cercano un tipo nominal en torno al 20%.

En resumen, ante el hecho incontestable de la internacionalización empresarial, en un mundo con cada vez menos fronteras económicas, los estados no pueden diseñar sus impuestos con una visión exclusivamente local, las empresas son globales y muchos países tratan bien de diseñar sus sistemas fiscales para competir a la hora de atraer inversión y crear puestos de trabajo, bien de adaptarlos para no perderlos, lo que explica la corriente cada vez más pronunciada a favor de rebajar los impuestos a las empresas y aumentar así el atractivo fiscal de las economías desarrolladas.
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