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Comercio exterior: una historia de éxito

07 de Septiembre de 2018
En el conjunto de países de la Unión Europea, el peso de las exportaciones de bienes y servicios ha continuado su crecimiento.

En 2017 se contabilizaron 161.454 empresas exportadoras, un 8,5% más que en el ejercicio precedente y el número de exportadores permanentes subió a 50.562 compañías, cifras récord en ambos casos.

José María Triper, director de Comunicación de CESCE
Los números, dicen, cantan. Y en la melodía del comercio exterior entonan ya una historia de éxito. España ha cerrado el año 2017 con un nuevo máximo histórico de las exportaciones, más de 277.000 millones de euros, superando en un 8,7% el récord de 2016. Un éxito indudable en sí mismo pero que cobra aún más valor por la solidez de los pilares sobre los que se sustenta.

En 2017 se contabilizaron 161.454 empresas exportadoras, un 8,5% más que en el ejercicio precedente y el número de exportadores permanentes subió a 50.562 compañías, cifras récord en ambos casos. Al igual que ocurre con el número de empresas que venden más de 250 millones en el exterior, un total de 123 con un 17,1% más de incremento interanual.

Y si analizamos la composición sectorial de nuestras ventas fuera vemos como los sectores que más contribuyeron a la tasa de variación anual de las exportaciones fueron los productos energéticos, bienes de equipo, y productos químicos, que junto con la alimentación y el automóvil aportan el 74,5% de todas las ventas españolas fuera de nuestras fronteras.

A ellos habría que añadir un factor exógeno como es la recuperación de la demanda europea por la recuperación de las economías de la UE.

Este empuje exportador es el que ha permitido aumentar un 163%, hasta 607,9 millones de euros, nuestro superávit comercial con la Unión Europea, generar un abultado superávit de la balanza de servicios e incrementar paulatinamente el superávit de la balanza por cuenta corriente.

Pero también al analizar el déficit se observan elementos positivos. Porque si miramos la evolución del saldo de la balanza comercial de nuestro país desde el inicio de la crisis vemos que si bien el desequilibrio se ha incrementado en 2017 hasta 26.663,7 millones de euros, el 2,29% del PIB, frente a los 19.015,5 millones de 2016, sin embargo ha tenido un importante descenso en relación a 200, ejercicio en que el défict se elevó hasta 99.236,7 millones, el 9,18% del PIB.

Un crecimiento que, además, es consecuencia fundamentalmente de la subida de un 10,5% de las importaciones, además de por la subida de nuestra factura energética que en 2017 se incrementó en 8.875 millones de euros, un 30% más que en el año precedente.

Factores ambos que son indicativos de una importante recuperación de la demanda interna, tanto de consumo como de inversión. Aunque en el caso de la energía está fuertemente condicionado por el aumento de los precios del barril y en los futuros del crudo norteamericano que le ha llevado a los precios máximos en tres años.

A esto habría que añadir que en 2017 España ha cosechado su sexto año de superávits consecutivos en la balanza de pagos y que los datos definitivos del Ministerio de Economía confirman que el peso de las exportaciones en la economía ha aumentado un 53% hasta representar el 21,6% del PIB, otro máximo histórico lo que nos permite situarnos como el segundo exportador dela eurozona, sólo por detrás de Alemania.

Esta expansión también viene acompañada por factores exógenos como la recuperación del comercio global. La OMC aumentó notablemente sus previsiones, hasta un 3,6% (a comienzos de año esperaba un repunte del 2.4%), tras la fuerte aceleración del comercio en el primer semestre de 2017, impulsado por la reactivación de las corrientes comerciales asiáticas y por la recuperación de la demanda de importaciones en América del Norte.

Los mercados de materias primas también han cambiado de tendencia, con aumentos en los precios de los bienes energéticos y de los metales. Mención especial merece el petróleo.

Por primera vez en más de dos años, el precio del crudo superó la barrera de los 60 dólares en noviembre, un tercio más de lo que en 2016 se pagó de media por el barril de Brent. Esta recuperación gradual de los precios hasta niveles que favorecen a los países exportadores sin penalizar en exceso a los países importadores también está detrás de la mejora global.

El sector exterior de España ha realizado, pues, un giro admirable y sustentado por un hecho nítidamente diferencial con respecto a ciclos anteriores, que por primera vez en nuestra historia económica el despegue exportador sigue creciendo en paralelo al tirón de la demanda interna.

Cambio que revela, ahora sí, un crecimiento de la economía española firme y saludable y que es fruto del esfuerzo conjunto de las empresas y de las distintas Administraciones y la aplicación de instrumentos eficaces de apoyo y promoción entre los que destaca el seguro de crédito de CESCE un aliado natural de las empresas, grandes y pequeñas, en su proceso de internacionalización ya que ofrece la necesaria protección contra el impago.
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