Buscador de la Hemeroteca
Secciones
Opinión

La gran mutación del trabajo

07 de Septiembre de 2018
El elevado riesgo de automatización afecta, en promedio, a un 9% de los puestos de trabajo en la OCDE.

El elevado riesgo de automatización afecta, en promedio, a un 9% de los puestos de trabajo en la OCDE.

Raymond Torres, director de coyuntura y análisis internacional de Funcas
El mercado laboral está experimentando una transformación profunda, tanto en España como en el resto del mundo. La proliferación de los robots en la producción de bienes y servicios es uno de los motores del cambio. Otro, quizás más profundo, es la fragmentación de la producción como resultado de la difusión de la tecnología digital en todos los sectores.

La actividad económica se está reorganizando en torno a cadenas de valor, por medio de las cuales tareas y trabajos pueden tener lugar en ubicaciones diferentes, aunque interconectadas. Por tanto, lo que importa para una empresa ya no es tanto su tamaño, sino su conexión con las plataformas.

El primer y más importante resultado es la diversificación de los patrones de trabajo. En economías avanzadas, la relación de trabajo permanente, en una única localización y a tiempo completo, está siendo cada vez menos habitual. Más trabajadores combinarán su trabajo principal con actividades realizadas a través de la web y por medio de acuerdos colaborativos. En algunos casos, las nuevas formas de empleo pueden facilitar la participación en el mercado laboral, como los padres que desean trabajar desde su casa. Pero, para muchos otros, los cambios significan mayor precariedad y abusos.

En segundo lugar, se están produciendo cambios en el empleo. Los sectores intensivos en robots, como la banca tradicional y la industria, pierden empleo a medida que las máquinas sustituyen a los humanos. Sin embargo, incluso en estos sectores se crearán nuevas oportunidades de trabajo. Por ejemplo, habrá menos administrativos en las agencias bancarias, pero más personas empleadas en las plataformas financieras que ofrecen servicios personalizados, como las Fintechs. En la industria manufacturera se producirán pérdidas netas de empleo.

Pero surgirán nuevas oportunidades de trabajo en los sectores que se vean menos afectados directamente por los robots, incluyendo todo aquello que implique servicios interpersonales, como el trabajo social, sanidad, educación, actividades culturales y de ocio. Es cierto que la inteligencia artificial plantea un considerable desafío para el trabajo humano. Si las máquinas adquieren capacidades de aprendizaje, entonces posiblemente podrían reemplazar muchos de los trabajos existentes.

Sin embargo, la tendencia más probable es que los humanoides complementen el trabajo humano, en lugar de remplazarlo por completo. Pero incluso si el empleo continúa aumentando, se polarizará más. La demanda de trabajos que requieren habilidades que no pueden ser reemplazadas por procesos automatizados aumentará. Lo mismo sucede con los trabajos no cualificados, no rutinarios (por ejemplo, el trabajo doméstico). Por el contrario, la demanda de la mano de obra de trabajos cualificados pero rutinarios disminuirá. Esto puede incluir actividades de contabilidad, servicios profesionales sencillos y el trabajo que requiera reconocimiento de imágenes.

Una tercera tendencia esperada, también ilustrativa de las transformaciones en curso, es una mayor inseguridad laboral y unas desigualdades más amplias. La inseguridad laboral es una consecuencia lógica de los cambios que acabamos de describir.

Dada la importancia de estas tendencias, los países deberían replantear sus políticas. Lo que funcionó en la era industrial puede estar mal adaptado a la economía digital. La protección social, en particular, debe cubrir nuevas formas de trabajo y su base de financiación debe ampliarse. La desconexión entre la educación y el mercado laboral continuará creciendo y la tasa de paro entre los jóvenes con educación se mantendrá elevada. En ausencia de oportunidades de trabajo de calidad para estos jóvenes, la migración continuará.

Algunos países han comenzado a tomar medidas y más les seguirán. Es crucial que España emprenda esta senda. Una mayor cooperación internacional ayudaría. La lucha contra la evasión fiscal global es importante, al igual que la acción intensificada para reducir el riesgo de una carrera de mínimos en cuanto a los derechos sociales. De lo contrario, las tendencias laborales emergentes, si no se abordan adecuadamente, exacerbarán el proteccionismo y alimentarán los movimientos populistas.
elempresario.com Twitter

Opiniones sobre @elempresariocom

Envía tu mensaje
Comenta el contenido

©2016 Confederación Española de Organizaciones Empresariales CEOE. Diego de León, 50 – 28006 Madrid – CIF: G-28496636 ceoe@ceoe.es