Buscador de la Hemeroteca
Secciones
Opinión

La “cláusula Santa Claus” y el Brexit

07 de Septiembre de 2018
  • Juan Carlos Barros
El Brexit tendrá consecuencias para España.

El Brexit tendrá consecuencias para España.

Juan Carlos Barros, abogado, periodista, consultor europeo, y experto short list de la DG Trade de la Comisión Europea para las negociaciones y aplicación de tratados internacionales comerciales.
En un tratado internacional de comercio, que es lo que desde un punto de vista jurídico será la segunda fase de las negociaciones del Brexit, de manera habitual y como en todo contrato, ya sea público o privado, se incluyen dos tipos de cláusulas: las que se refieren al negocio que se va hacer y las que se ponen siempre. Entre estas últimas hay algunas archiconocidas como la cláusula de “fuerza mayor”, que se pone no sea que haya un desastre natural que impida la  ejecución de lo acordado, y luego hay otras que se refieren a circunstancias que frustran la propia ejecución contractual, como por ejemplo la cinematográficamente conocida como “cláusula Santa Claus”.

La historia de cómo se formuló esta cláusula es la siguiente:

En medio del Atlántico a bordo de un barco con destino a América, Otis B. Driftwood y Fiorello (que traduciremos como Floto y Floro) inician la fase previa de las negociaciones:

Floto: Parece que las cosas están mejorando últimamente.
Floro: No sé, no soy de aquí.
Floto: Ahora que me acuerdo, yo venía buscando a alguien.
Floro: Es curioso, yo no sé a lo que venía.
Floto: Ah, ya sé: busco el tenor del mundo.
Floro: Hombre, precisamente yo soy su agente.

A continuación, Floto se saca de la chaqueta un contrato ya redactado y lee:

Floto: Pon atención a la primera cláusula porque es muy importante: “La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”. Está claro, ¿no?
Floro: No, no está claro.
Floto: Quieres oírlo otra vez?
Floro: Bueno, la primera parte.
Floto: ¿La parte de la primera parte?
Floro: No, la primera parte de la parte de la primera parte.
Floto: De acuerdo, dice… “la primera parte contratante de la parte de la primera parte se considerará en este contrato como la primera parte contratante de la parte de la primera parte”.

Como se están haciendo un lío, deciden cortar por lo sano:

Floto: ¿Qué te parece si contraemos el contrato?
Floro: De acuerdo (rasga un trozo del documento).
Floto: Esto si que es es contratar.
Floro: Lo puedes jurar.

Por último, surgen ciertas dudas:

Floro: Un momento.. ¿Qué pone aquí?
Floto: ¿Ah, eso? Es una cláusula que se pone siempre. Dice que “si una de la partes del contrato no ejerciera cabalmente su derecho, todo el acuerdo quedará automáticamente anulado”.
Floro: No sé..
Floto: Se pone en todos los contratos. Es una cláusula sanatoria y  se llama  la “cláusula Santa Claus”.
Floro: Ja, Ja, Ja…Me quieres tomar el pelo. Santa Claus no existe.
Floto: Toma, te lo has ganado por capullo (y le da el clavel blanco que lleva en el ojal).
Floro: Vale. Se lo daré al tenor.

Según el “Anexo de la Decision del Consejo que complementa las directivas para la negociación de un acuerdo con el Reino Unido conteniendo las disposiciones para la retirada de la Union Europea”, hay que proceder a “traducir en términos jurídicos” lo acordado en la fase primera, de modo que se pueda progresar en la fase segunda, que además deberá  ser adaptado, si se da el caso, a  la luz de los acuerdos de la fase transitoria.  No obstante, esa traducción es motivo de preocupación por dos razones: primero, por constatar que no hay juristas entre los negociadores ni, según parece, tampoco se habla en términos jurídicos en las negociaciones; y segundo, por cómo van a hacer la traducción, puesto que vemos que en el Consejo de la Unión Europea creen que el lenguaje jurídico y el normal son idiomas distintos.
elempresario.com Twitter

Opiniones sobre @elempresariocom

Envía tu mensaje
Comenta el contenido

©2016 Confederación Española de Organizaciones Empresariales CEOE. Diego de León, 50 – 28006 Madrid – CIF: G-28496636 ceoe@ceoe.es