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Los temas aplazados del BCE

07 de Septiembre de 2018
Draghi advierte de que la recuperación depende de política expansionista

El presidente del BCE, Mario Draghi.

José Luis Martínez Campuzano es portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB)
El presidente del BCE reconoció que el Consejo en su reunión valoró diferentes escenarios a futuro, especialmente centrados en calibrar la longitud y tamaño de las compras mensuales de papel. ¿Qué no se discutió? La finalización del QE, el inicio posterior de la subida de los tipos de interés y el debate en el mercado sobre la escasez de algunas referencias de deuda.

Salvo imprevistos (y estos probablemente tendrían mucho que ver con la evolución de la moneda europea), todo apunta a que podría haber ya novedades sobre el QE en la reunión de octubre. Así lo considera buena parte del mercado, de acuerdo con los datos recogidos por Reuter. Aunque la calificación de esta decisión como “compleja” por el propio presidente Draghi también deja la puerta abierta para que el anuncio de la estrategia futura sobre el programa de compras de deuda se aplace durante el otoño. El límite debería ser el final de año.

La conferencia del presidente del BCE se centró en buena parte en los riesgos que supone para alcanzar el objetivo de inflación del 2,0% la volatilidad observada en el Euro. Y no dudó en considerarla como una fuente de incertidumbre para la política monetaria, centrada en lograr la estabilidad de la inflación. Obviamente admitió de forma implícita que los datos de inflación siguen siendo decepcionantes, aunque mantuvo la confianza en que la política monetaria será capaz de lograr sus objetivos. Es cuestión de tener paciencia y ser persistente.

El BCE redujo en una décima sus previsiones de inflación para 2018 (1,2% desde 1,3%) y 2019 (hasta 1,6%). Para 2017 la previsión de inflación se mantiene en 1,5%. El presidente de la Institución consideró que en 2020 el nivel de inflación convergerá al objetivo oficial.

Pocas novedades en la reunión sobre las perspectivas de crecimiento. Se mantuvieron las previsiones de crecimiento a medio plazo, el 1,8% este año y 1,7% el próximo. Pero sí se revisó al alza la cifra prevista para este año hasta un 2,2% desde 1,9%.

¿Dónde estamos? Sin duda la apreciación superior del 13% en el Euro desde finales del año pasado supone un factor de preocupación para el BCE, aunque su presidente rechazó que haya un objetivo concreto para la moneda. Según cálculos de Citi, la apreciación del Euro supone una restricción en las condiciones financieras equivalente a un punto y medio desde los tipos de interés promedio existentes desde 2014.

Aunque también admite que las condiciones financieras en total, el Euro incluido, siguen siendo muy favorables desde una perspectiva histórica. Aunque es evidente que la subida del Euro tendrá un impacto a la baja en la inflación (de ahí la revisión a la baja de las previsiones a medio plazo), no lo es tanto cómo puede impactar en la economía europea cada vez más soportada por la demanda interna. Sin duda nos hacen falta más datos a todos para calibrarlo.

Pero ¿dónde queda aquí la estabilidad financiera? El presidente del BCE dejó claro que si fuera necesario se podrían ampliar las medidas expansivas, centradas en el volumen mensual de compras de papel. Sobre los tipos de interés, el debate oficial aquí se centra en su estabilidad en los niveles bajos actuales todo el tiempo que sea necesario. Y especialmente más allá de la finalización del QE. La medida en mi opinión más distorsionadora de la política monetaria actual, la penalización del exceso de reservas de los bancos, no fue mencionada.

Es complicado que la política monetaria sea capaz de corregir el potencial impacto restrictivo derivado de la subida del Euro. O mejor dicho de la caída del Dólar, probablemente la verdadera razón detrás de la volatilidad de la moneda europea en los últimos meses. Y aunque es fácil de entender la cautela de la autoridad europea a la hora de calibrar la estrategia de normalización monetaria, no debería aplazar esta decisión. El impacto neto positivo hasta el momento a nivel económico y también financiero de unas condiciones monetarias expansivas extraordinarias no es cuestionable. Su prolongación en el tiempo, sí lo es.
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