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La globalización está desplazando el peso de la demanda de materias primas hacia Asia

07 de Noviembre de 2018
Los inversores profesionales consideran que la globalización ha favorecido algunos aspectos relacionados con la facilidad para hacer negocios.

Estos mercados están convirtiéndose en algo cada vez más complejo y de difícil comprensión.

Factores como la tecnología, la demografía, las políticas y las instituciones son algunas de las fuerzas que condicionan el comportamiento de los mercados de materias primas y productos básicos. El FMI ha analizado en una reciente publicación cómo interactúan con la economía global.

Estos mercados están convirtiéndose en algo cada vez más complejo y de difícil comprensión. Los mercados energéticos en particular están atravesando un período de rápida transformación. La drástica caída de los precios del petróleo y de las materias primas iniciada en 2014 ha tenido un profundo efecto sobre muchos países cuyas economías dependen de las exportaciones de estos recursos básicos.

La innovación tecnológica puede afectar a los precios de los mercados energéticos. Por ejemplo, cuando escasean los hidrocarburos los precios aumentan, estimulando la innovación y la adopción de nuevas tecnologías y técnicas para la obtención y uso de estos recursos. Por el contrario, cuando estos recursos abundan los precios tienden a caer, ralentizando el proceso de innovación y la adopción de nuevas técnicas.

La extracción de agua a niveles profundos y las mejoras en la eficiencia de los automóviles son innovaciones desarrolladas en períodos alcistas de los precios del petróleo. La fractura hidráulica del subsuelo para obtener gas natural es también otra innovación para hacer frente a coyunturas alcistas de los precios de un recurso energético. Ambos ejemplos ilustran cómo la tecnología puede influir en los mercados de recursos básicos.

El comercio internacional de materias primas está muy condicionado por las diferencias existentes entre países respecto a la disponibilidad de estos recursos. Las materias primas y los recursos básicos están presentes de forma natural en cada. No solo comprenden las reservas de hidrocarburos, minerales, los recursos pesqueros o las masas forestales, sino también las reservas de agua o la disponibilidad de tierras fértiles.

Un territorio puede disponer de todos estos recursos; sin embargo, su correcto aprovechamiento depende en gran medida de factores institucionales. Por ejemplo, la explotación de los principales yacimientos minerales descubiertos en la última década en Latinoamérica y África son consecuencia de las políticas de liberalización promovidas por algunos gobiernos de esas regiones.

La geografía del comercio de materias primas ha cambiado en las últimas décadas, tanto en el lado de la oferta como de la demanda. Una muestra de ello el desplazamiento de la oferta de metales en los últimos años desde el hemisferio norte (donde se localizan la mayoría de las economías avanzadas) hacia el hemisferio sur (donde predominan las economías emergentes), favorecido por el agotamiento de las reservas tradicionales y la localización de nuevos recursos para su explotación.

En el lado de la demanda, el surgimiento de las economías emergentes ha contribuido a incrementar rápidamente el consumo global y la necesidad de recursos básicos por parte de estos mercados, haciendo bascular gran parte de la demanda desde el hemisferio occidental hacia Asia.

Los factores demográficos son otros de los aspectos que más condicionan el comportamiento de los mercados de productos básicos. El tamaño y la estructura poblacional de cada país está estrechamente relacionada con su nivel de desarrollo, y este a su vez afecta al tamaño y estructura de la población.

El tamaño medio de las familias y la elevada proporción de personas de edad avanzada, así como el porcentaje de población rural o urbana pueden condicionar de forma significativa el consumo y la demanda de recursos básicos de una economía, e incluso los servicios relacionados con su almacenamiento y transporte.

Por último, el informe del FMI destaca el papel determinante que juegan también las políticas y la regulación, desde las que se refieren a los aspectos medioambientales, hasta las que tienen que ver con la seguridad energética y alimentaria. Los instrumentos de política comercial, como las tarifas, los subsidios y las cuotas tienen importantes efectos sobre los mercados globales de materias primas y productos básicos, con notables consecuencias para los consumidores.

Las barreras tarifarias a productos agrícolas están a menudo motivadas por la soberanía alimentaria de los países, la preservación de la capacidad doméstica de producción de determinados productos alimenticios claves y la protección de los agricultores y ganaderos.

Como sucede con otros productos básicos, en los últimos años se ha producido un notable cambio en los patrones de la demanda global de alimentos, que ha sufrido un desplazamiento desde el hemisferio occidental hacia Asia debido a las diferencias demográficas existentes entre ambas partes del planeta, que han modificado la composición de la demanda.
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