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Seis motores de la economía global que pueden dejar de serlo

10 de Septiembre de 2018
Los líderes de los BRICS.

Los líderes de los BRICS.

Los países emergentes han tirado del crecimiento mundial durante los últimos años, creciendo 2,5 puntos por encima que las economías avanzadas. Sin embargo, los conocidos como BRICS están experimentando una desaceleración que puede hacer que dejen de ser motores de la economía global.
 
Argentina
Argentina ha sido admitida como nuevo país emergente, según el MSCI. Esta nación ha vivido una complicada situación económica en los últimos días. El gobierno argentino se vio obligado a reestructurarse ante la crisis que atraviesa el país por la inestabilidad del tipo de cambio y la incertidumbre en los mercados, que le ha llevado a renegociar el crédito que tenía acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, confirmó un cambio "de raíz" en su senda económica que ahora se transforma en una apuesta por lograr un rápido equilibrio fiscal, con la subida de impuestos y recortes del gasto público y la eliminación de nueve ministerios (se pasa de 19 a 10).

El aumento del precio del petróleo y de los tipos de interés en EUUU, la batalla de los aranceles entre China y Estados Unidos e incluso el reciente escándalo por supuestos sobornos en los gobiernos kirchneristas (2003-2015), han sido algunos de los problemas en Argentina. Este plan de contención llegó tras una semana en la que el peso argentino cayó un 21% frente al dólar y acumuló un desplome del 34% en agosto y del 98% en el año, situación que generó preocupación entre los argentinos y desconfianza en los mercados.
 
China
Entre los países emergentes, todas las miradas están puestas en China. El crecimiento económico del gigante asiático se ha encontrado entre los más destacados del mundo en los últimos años. Sin embargo, las previsiones están siendo revisadas a la baja. Concretamente, CaixaBank prevé un crecimiento promedio durante el periodo 2018-2020 del 6,2%, muy por debajo del promedio del 8,3% experimentado entre 2008 y 2017.

Los importantes desajustes macroeconómicos que acumula el país, en especial la elevada deuda corporativa, hacen que el proceso de aterrizaje pueda acabar siendo menos suave de lo esperado. Es el temido 'hard landing' de la economía china. Todo ello, como es lógico, podría tener un impacto negativo en el resto del mundo.

"China es uno de los países con mayor nivel de reservas, pero las restricciones de crédito y las medidas proteccionistas de la administración Trump podrían tener un impacto negativo en el crecimiento", explica Nereida González, analista de mercados de AFI.

El PIB de China se desacelera y los datos de actividad sugieren más desaceleración venidera. El aumento del PIB en el segundo trimestre fue del 6,7% interanual, tras tres trimestres creciendo al 6,8%. Además, los indicadores de actividad (como la producción industrial) y de sentimiento del tercer trimestre apuntan a una ralentización de la actividad algo más elevada de lo que indican los datos oficiales de PIB.

Según los datos, se espera que en la segunda mitad del año el crecimiento del país continúe desacelerándose de manera gradual, aunque es un proceso no exento de interrogantes y que ha afectado negativamente al sentimiento inversor global.




 
Brasil
No sólo China vivirá un proceso de crecimiento más lento según las previsiones. Dentro de los países conocidos como BRICS, la situación no es muy distinta. De hecho, la Cepal ha reducido la previsión de crecimiento para toda América Latina del 2,2% hasta un 1,5%, un resultado condicionado por incertidumbres externas, en especial las tensiones comerciales detonadas por Donald Trump.

En concreto, BBVA Research señala que se deterioran las perspectivas de crecimiento de Brasil debido a la volatilidad financiera, la depreciación cambiaria, las dudas sobre si el próximo gobierno afrontará los problemas fiscales, los efectos del paro camionero, entre otros factores. Así, el proceso de recuperación será más gradual que lo anteriormente esperado.

El peor desempeño del gigante latinoamericano ya se está notando en las previsiones económicas y, de esta forma, desde las proyecciones de crecimiento regional, hasta mediciones del clima de negocios como el elaborado por la Fundación Getulio Vargas, están arrojando peores cifras. Esta situación se vive en un contexto de incertidumbre debido a la celebración de las próximas elecciones que tendrán lugar este mes de octubre. 
 
Turquía
Por su parte, el Gobierno de Turquía interviene para frenar la caída de la lira, que se ha devaluado frente al dólar y al euro cerca del 25% en todo agosto, y en un 40% desde principios de año. La tendencia bajista de la lira se aceleró ese mes debido al empeoramiento de las relaciones diplomáticas entre Ankara y Washington a raíz de la negativa de las autoridades turcas a poner en libertad a un religioso estadounidense detenido en Turquía hace dos años bajo acusaciones de terrorismo.

El Banco Central turco ha tomado varias medidas para aportar liquidez a los mercados y frenar la caída de la lira, como la inyección de 6.000 millones de dólares en el sistema financiero, la subida de intereses en ciertos depósitos o la ampliación de límites de transacciones entre bancos. Sin embargo, hasta el momento no ha accedido a dar el paso recomendado por la mayoría de los analistas: subir drásticamente los tipos de interés, que actualmente se sitúan en el 17,5%, levemente por encima de la tasa de inflación.

Turquía, en el centro del huracán financiero. Fruto de una acumulación de desequilibrios excesivos durante cierto tiempo (una inflación en el 15,8% en julio, aunque se le suma un déficit por cuenta corriente de más del 6% del PIB en el segundo trimestre) y una política económica poco creíble, la economía turca está sufriendo una parada súbita de entradas de capitales en el tercer trimestre.

Se trata de una situación que conducirá, probablemente, a una desaceleración brusca de la actividad ante la restricción crediticia inevitable. Desafortunadamente, este ajuste macroeconómico brusco podría no representar el fin de las dificultades turcas si no se ve acompañado por un giro en la política económica que ataje los desequilibrios latentes, señalan desde CaixaBank Research. 

Rusia
En el caso de Rusia, organismos como CaixaBank ya vaticinaban su desaceleración: "Las proyecciones a medio plazo apuntan a que el de Rusia será el menor avance del PIB de los emergentes de referencia en el periodo 2017-2027". ¿A qué se debe este bajo crecimiento? Los factores esenciales que lastran la economía rusa son tres: la dependencia de las materias primas, el declive demográfico y una calidad institucional mejorable.
 
Sudáfrica
Sudáfrica ha entrado en recesión por primera vez desde 2009 tras dos trimestres de contracción económica, informó la Oficina de Estadísticas del país. Pese a que los analistas habían previsto una expansión del 0,6% en este segundo trimestre de 2018, finalmente el Producto Interior Bruto (PIB) se ha reducido en un 0,7%, lo que, sumado a la caída del 2,6% -revisado desde el 2,2% inicialmente calculado- registrada en el primer trimestre, confirma el mal momento de la segunda economía de África.

La recesión económica se debe principalmente a la agricultura, sector que, en datos comparados con los primeros tres meses del año, registró una contracción de un 29,2%. El comercio y del transporte también han contribuido a esta situación. Los tres sectores citados suponen un 1,5% de la aportación total al PIB sudafricano.
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