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Guerra comercial

El proteccionismo amenaza el auge del comercio global

28 de Mayo de 2018
Jim Yong Kim, presidente del Grupo del Banco Mundial.

El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim

El volumen del comercio mundial creció en 2017 con las tasas más elevadas de los últimos seis años (4,3%). Este favorable comportamiento ha ido acompañado de un notable aumento de la inversión y el crecimiento económico en un amplio rango de países. La mejoría no se limita a algunas regiones, sino que se ha dado de forma muy extendida, según los datos publicados por el Banco Mundial.

Sin embargo, en esta recuperación aún persisten algunos de los factores que causaron la ralentización de años anteriores: débil crecimiento en las cadenas globales de valor, falta de progresos en la liberalización del comercio y elevada incertidumbre en la política comercial.

El Sureste asiático ha sido la región que más ha contribuido a este crecimiento entre las economías en desarrollo, así como la zona euro entre los países del mundo desarrollado. El comercio de mercancías, que recientemente había sido menos resiliente que el de servicios, se ha reactivado, creciendo un 4,5% en 2017.

Estas conclusiones se desprenden de un reciente informe publicado por el Banco Mundial, en el que se analiza la evolución del comercio global a lo largo del pasado año, destacando el auge que está experimentando y sus principales riesgos y amenazas a corto y medio plazo.

Diversos factores cíclicos han llevado al comercio a un mejor comportamiento durante el pasado año. Su acelerada evolución se vio favorecida por el rápido crecimiento del PIB.

Los valores sobre importaciones de bienes de capital, como maquinaria y equipos eléctricos, registraron en 2017 el mayor aumento de los últimos cinco años y han sido los principales responsables del crecimiento de las importaciones en la Unión Europea y los Estados Unidos.

La mejora de los resultados del comercio a nivel internacional, aunque ha sido generalizada, muestra no obstante ciertos signos de fragilidad.

Algunos de los factores que han ralentizado el comercio global en años recientes (débil crecimiento de las cadenas globales de valor y elevada incertidumbre política) todavía están presentes.

En particular, hay importantes riesgos en el ámbito de la política comercial. La parte del comercio de mercancías cubierta por las medidas comerciales restrictivas permaneció estable en 2017, pero la parte correspondiente a las medidas correctivas, un anticipo del futuro proteccionismo, se incrementó de forma significativa desde 2015.

Existen riesgos de revisión de acuerdos comerciales en los principales mercados. Al mismo tiempo, han entrado en vigor recientemente, o están en trámites de negociación, nuevos acuerdos comerciales.

El futuro crecimiento del comercio dependerá de cómo los acuerdos comerciales actualmente existentes traten de recurrir al proteccionismo y de cómo los nuevos acuerdos estimulen la liberalización y las normas comerciales comunes.

Los acuerdos comerciales preferenciales han estado en el centro del debate de las políticas comerciales en 2017 y probablemente sigan estando en los próximos años.

Algunas de estas discusiones tienen que ver con la renegociación de acuerdos actuales, como son los casos del Brexit y del TLCAN.

En otros muchos casos, a menudo implicando a países en desarrollo, se han concluido nuevos acuerdos comerciales o han comenzado a negociarse, incluyendo el Acuerdo Trans-Pacífico, el acuerdo UE-Mercosur, el que mantienen los países de la ASEAN con seis de sus principales socios comerciales o el Área Continental de Libre Comercio en África (CTFA).

Si estas negociaciones concluyen con éxito, los efectos sobre el comercio y la inversión pueden ser sustanciales y de larga duración.

Muchos de los acuerdos comerciales en fase negociación cubren múltiples áreas que van más allá de las aduaneras, como políticas de competencia, normas sobre contratación pública y derechos de propiedad intelectual. Al crear un conjunto de normas comunes para los países firmantes en estas áreas, los acuerdos tienen un carácter más profundo que los tradicionales, más centrados en la liberalización arancelaria preferencial.

En este sentido, menos de un tercio de los acuerdos comerciales preferenciales en vigor son del tipo tradicional, mientras los restantes pertenecen al grupo de acuerdos que profundizan en otros ámbitos, cubriendo más de 10 áreas diferentes, algunas de ellas al margen de las recomendadas por la OMC.

Los acuerdos de carácter más profundo impulsan el comercio y la participación en las cadenas globales de valor más que los acuerdos que tratan de aspectos más superficiales. De media, los primeros incrementan en más de un 35% el comercio de bienes, el comercio de servicios en más del 15% y la integración en las cadenas globales de valor en más del 10%.

El informe del Banco Mundial señala que los acuerdos comerciales de este tipo benefician a todos los socios comerciales y tienen efectos positivos sobre el bienestar mediante la expansión comercial y otros aspectos asociados como la mejora de las políticas medioambientales.

Sin embargo, para que resulten eficaces es necesario encontrar un equilibrio entre los intereses de las partes directamente implicadas y de los países no firmantes que también puedan verse afectados. Los acuerdos profundos, con normas de origen más abiertas sobre productos y mercados, son más proclives a mejorar el bienestar que los acuerdos con normas más estrictas.
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