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Argentina recurre al Fondo Monetario Internacional para lograr el crédito que frene la caída del peso

09 de Mayo de 2018
El presidente de Argentina, Mauricio Macri.

El presidente de Argentina, Mauricio Macri.

El Gobierno argentino anunció que está negociando una línea de ayuda financiera con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que frene la caída del peso frente al dólar, que tras una semana de fuerte volatilidad se ha depreciado con fuerza al cerrar un 2,24% por debajo del valor del lunes.

Tras la leve subida de la víspera, el dólar volvió a desbocarse en la apertura de los mercados, lo que volvió a alarmar al Gobierno, al sector económico y a los ciudadanos argentinos que, aunque reciben su salario en pesos, dependen en gran medida de la moneda estadounidense y tradicionalmente tratan de refugiar sus ahorros en esa divisa por los continuos vaivenes del peso y por la elevada inflación.

Poco después del mediodía de ayer, el jefe de Estado, Mauricio Macri, difundió un mensaje en vídeo para intentar calmar los ánimos (la Bolsa de Buenos Aires abrió con una caída del 4,08%) y anunciar que su Gobierno negocia una "línea de apoyo financiero" con el FMI. "Las condiciones en el mundo son cada día más complejas por varios factores: están subiendo los tipos de interés, el petróleo, devaluándose las monedas de países emergentes, entre otras variables que nosotros no manejamos", señaló el presidente, que habló por teléfono con la directora gerente del FMI, Christina Lagarde.

En esa charla, Macri acordó con el FMI trabajar en un acuerdo que permita, según destacó, "fortalecer" el programa de "crecimiento y desarrollo" que lleva adelante su Gobierno y dar un "mayor respaldo" para afrontar ese "nuevo escenario global" y evitar una nueva "crisis" en el país. Según detalló después a la prensa el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, la ayuda solicitada al FMI es la vía de financiación más barata que existe porque el organismo "presta a tasas inferiores" a las del mercado, y recalcó que "no aumenta el endeudamiento" del país, sino que refuerza su solvencia.

Ninguna autoridad argentina dio detalles sobre la cuantía económica solicitada al FMI, que podría rondar los 30.000 millones de dólares, según apuntó Bloomberg. Los fuertes vaivenes en el mercado cambiario en los últimos meses, especialmente la última semana -el dólar comenzó el año en 18,65 pesos y hoy cerró a 22,80- apenas han reaccionado a las medidas tomadas el pasado viernes por el Gobierno, ya que solo ese día el peso consiguió una breve recuperación.

Estas fueron la reducción de la meta de déficit fiscal anual del 3,2% al 2,7% -lo que permitirá ahorrar 3.200 millones de dólares, achicando sobre todo el presupuesto en obra pública-, y la subida por parte del Banco Central de los tipos de interés de forma abrupta en una semana, hasta al 40%, situándola como la más alta del mundo.

En su alocución, Macri insistió en que Argentina es uno de los países que más depende de la financiación externa debido al "enorme gasto público" heredado del Gobierno de Cristina Fernández (2007-2015) y apostó por continuar con una política gradualista para equilibrar ese "desastre" en que, a su juicio, dejó las cuentas públicas el anterior Ejecutivo.

"Cuidando a los sectores vulnerables y al mismo tiempo creciendo y generando así más empleo y desarrollo", añadió, convencido de que la negociación con el FMI se da pensando en el "mejor interés" de los argentinos. Desde la oposición, fuertemente crítica con el nivel de deuda externa alcanzado por el Ejecutivo, figuras como Gabriel Solano, del Frente de Izquierda, señalaron que el pacto con el FMI "es la prueba de que las medidas del Gobierno fracasaron" y significarán mayor ajuste.

Mientras, el Gobierno pide a los opositores que dejen de lado la "demagogia" y no continúen con un proyecto que varios grupos impulsan en el Congreso para frenar los fuertes aumentos de tarifas de los servicios públicos dispuestos por el Gobierno, que de aprobarse supondrá un millonario costo fiscal. Desde Washington, Lagarde no tardó en confirmar, en un comunicado, que se han iniciado "discusiones" sobre cómo poder trabajar para "fortalecer" la economía de Argentina, que definió como "un valioso miembro" del FMI.

La líder del FMI hizo en marzo una visita oficial a Buenos Aires en la que se mostró "impresionada" y "felicitó" al Gobierno por sus reformas. En las últimas décadas, la relación de Argentina con el FMI ha sido tortuosa, después de prestar financiación al país durante su profunda crisis de la década de 1990 y comienzos de 2000, y ser criticado posteriormente por las duras condiciones exigidas.

La situación se agravó durante las presidencias de Néstor Kirchner (2003-2007) y Fernández, cuando el FMI emitió una declaración de censura a Argentina por la poca fiabilidad de sus estadísticas macroeconómicas. Sin embargo, con la llegada al poder de Macri en diciembre de 2015, Argentina inició un proceso de normalización de las relaciones con los principales organismos internacionales y en septiembre de 2016 el FMI hizo su primera auditoría del país suramericano en diez años.
 
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