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La economía mundial continúa su carrera y crecerá un 4% este año

06 de Abril de 2018
Esta evolución sería el resultado del fortalecimiento de las economías emergentes, cuyo crecimiento promedio se aproximaría al 5%.

Esta evolución sería el resultado del fortalecimiento de las economías emergentes, cuyo crecimiento promedio se aproximaría al 5%.

Los favorables indicadores coyunturales que se están recibiendo en la primera parte del año y la combinación de políticas económicas configuran un escenario central de la economía mundial en el que la actividad se refuerza en un horizonte de corto plazo. En el escenario central para 2018, el FMI contempla un crecimiento de la economía mundial ligeramente superior al registrado en 2017 (3,9%).

Esta evolución sería el resultado del fortalecimiento de las economías emergentes, cuyo crecimiento promedio se aproximaría al 5%, mientras que el ritmo de expansión de las avanzadas se estabilizaría en torno al 2,3% registrado el pasado ejercicio, según un informe del Banco de España. 

No obstante, la heterogeneidad en ambos agregados es notable. Entre las economías avanzadas, se anticipa un sustancial aumento del ritmo de crecimiento en Estados Unidos, como consecuencia principalmente del impulso fiscal, que podría suponer un impacto positivo sobre el crecimiento de entre 0,5 y 1 puntos. En la zona del euro, el dinamismo de la actividad tenderá a reducirse ligeramente tras las sorpresas positivas registradas en 2017, lo mismo que en el Reino Unido, manteniéndose además la incertidumbre asociada al proceso de su salida de la UE. La moderación del crecimiento sería algo más intensa en el caso de Japón.

En en lo que se refiere a las economías emergentes, se espera que Brasil, Argentina, Rusia o Nigeria, que salieron de la recesión el pasado año, sigan fortaleciéndose, y que otras economías exportadoras de materias primas, en especial, Arabia Saudí, se beneficien del actual nivel de los precios del petróleo.

En general, las economías emergentes se verán condicionadas, en distinto grado, por el endurecimiento de las condiciones financieras globales, en un contexto de progresiva retirada del estímulo monetario en Estados Unidos, de la continuidad de la recuperación del comercio mundial y de la intensidad de desaceleración en China, que se espera que siga siendo gradual, aun con el creciente compromiso de las autoridades chinas con la reducción de las vulnerabilidades financieras.

Por otra parte, las perspectivas para las economías de América Latina apuntan a un moderado fortalecimiento de la recuperación, pero siendo particularmente sensibles a la eventual normalización de las condiciones financieras globales.
 
 


Los riesgos que amenazan la economía mundial 
En este escenario central, existen algunos elementos de riesgos al alza sobre el crecimiento, derivados del contexto de elevados niveles de confianza de consumidores y empresas en la mayoría de las economías avanzadas, y del impacto potencial de las medidas de política fiscal recientemente aprobadas en Estados Unidos, explica el Banco de España.

Sin embargo, el principal escenario de riesgo a la baja está vinculado a la corrección brusca de la actual situación en los mercados financieros internacionales, caracterizada por altas valoraciones de los activos, reducidos niveles de volatilidad y de las primas de riesgo y elevado apetito por el riesgo de los inversores.

Esta corrección podría desencadenarse por la materialización de ciertos riesgos latentes, tales como conflictos de carácter geopolítico, medidas de política económica no anticipadas por los agentes o por elevaciones de la inflación por encima de lo anticipado, que desencadenen expectativas de una normalización más abrupta de la política monetaria, principalmente en las economías avanzadas.

Estos desarrollos conducirían a un endurecimiento de las condiciones financieras globales mayor que el previsto, que podría ser especialmente nocivo en segmentos con elevado endeudamiento, como es el caso de algunas compañías con baja calificación crediticia en Estados Unidos, o del sector corporativo en algunas economías emergentes. En este contexto, la evolución del tipo de cambio del dólar resulta de crucial importancia.

Con un horizonte de medio plazo, los principales riesgos coinciden con los vigentes el año anterior. Las economías avanzadas continúan enfrentándose a la posible materialización de un escenario de bajo crecimiento prolongado. Aunque los riesgos de deflación han desaparecido, la recuperación reciente de la economía global parece haber revestido un carácter fundamentalmente cíclico, sin que de momento se haya percibido un incremento del potencial de crecimiento de estas economías.

Por otro lado, la insuficiente corrección de algunos desequilibrios (endeudamiento exterior) podría desembocar en un escenario de crecimiento bajo persistente, que se acentuaría si la deriva proteccionista se materializa. Entre las economías emergentes siguen destacando los riesgos asociados a la transición de modelo económico en China, si bien las medidas que han comenzado a aplicarse atenúan las posibilidades de ajuste brusco.

En definitiva, la economía mundial ha comenzado 2018 con un pulso firme, en un contexto de inflación contenida y condiciones financieras favorables. No obstante, el panorama no está exento de retos. El principal es conseguir que la retirada de la acomodación monetaria vigente durante un período prolongado pueda realizarse de manera gradual sin que desemboque en una corrección brusca de los mercados financieros. En segundo lugar, evitar que se produzca un aumento generalizado de las barreras al comercio internacional. En estas circunstancias, la gobernanza económica global debería reforzarse.
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