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Las 7 novedades de la reforma fiscal de Trump que amenaza a Europa

15 de Marzo de 2018
TRUMP-DONARA-SUELDO

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

La reforma fiscal aprobada el 20 de diciembre de 2017 en Estados Unidos supone una profunda revisión de su sistema tributario. En lo que se refiere a la tributación empresarial, los cambios tributarios más importantes son los siguientes:

1. El tipo estatal del Impuesto sobre Sociedades pasa de un 35% al 21%. Por lo tanto, Estados Unidos pasa de tener uno de los tipos más altos de la OCDE a situarse por debajo de la media. Sin embargo, a este tipo hay que añadir el incremento que realizan los distintos estados, que permanece inalterado y que puede suponer entre un 3% y un 9% dependiendo del estado.

2. Se permite la amortización acelerada en un ejercicio de las inversiones que se lleven a cabo en activos fijos nuevos y usados adquiridos a partir de septiembre de 2017, sin que sea aplicable este incentivo a bienes inmuebles.

3. La compensación de pérdidas de ejercicios anteriores tendrá como límite un 80% de la base imponible de cada ejercicio (anteriormente no tenían ninguna limitación).

4. La deducción de gastos financieros, para empresas que facturen más de 100 millones de dólares, se limita a la cantidad que compense los ingresos financieros 30% del ebitda.

5. Los dividendos recibidos de filiales extranjeras estarán exentos siempre que la matriz estadounidense posea por lo menos 10% de la entidad extranjera (anteriormente tributaban en Estados Unidos en todo caso lo que provocaba grandes bolsas de tesorería fuera de territorio estadounidense). Como transición a este nuevo sistema, la ley obliga a tributar por los dividendos extranjeros no distribuidos hasta 2017 a un tipo de 15.5% sobre el efectivo, y de un 8% sobre el resto de activos. El pago de este impuesto se puede aplazar en ocho años.

6. Se introduce una nueva medida, el Global Intangible Low-Tax Income (GILTI), que busca evitar el traslado de beneficios fuera de Estados Unidos y su localización en países con baja tributación. El GILTI obliga a declarar en Estados Unidos aquellos ingresos de filiales extranjeras que superen el 10% de rendimiento de los activos materiales que tenga dicha filial. Penaliza, por lo tanto, aquellas filiales que obtienen ingresos sin contar con infraestructura física (que son los que pueden deslocalizarse con más facilidad).

7. Por último, se crea un nuevo impuesto anti deslocalización de beneficios a territorios de baja tributación (BEAT), para empresas que superen los 500 millones de dólares de facturación. El impuesto grava con un 10% los pagos realizados a filiales extranjeras en concepto de royalties, cánones, intereses y servicios.

Aunque la reforma ha sido acogida favorablemente por la mayoría de las empresas estadounidenses, su efecto neto es difícil de estimar ya que, en función de su sector y estructura internacional, habrá empresas claramente beneficiadas y otras perjudicadas. La reforma supone la entrada plena de Estados Unidos en la competitividad fiscal, con lo que se podría producir un efecto contagio en otros territorios, y particularmente, en países de la UE cuyas inversiones extranjeras se pueden ver perjudicadas. En concreto, en dichos países se podrían adoptar medidas favorables a la inversión extranjera, que permitan contrarrestar el efecto de la nueva normativa estadounidense.

Fuente:  Informe Trimestral de la economía española de CEOE
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