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Relaciones Internacionales

Todas las claves para exportar e invertir en Irán

27 de Febrero de 2018
La mezquita Nasir al- mulk, Irán.

La mezquita Nasir al- mulk, Irán.

España e Irán mantienen unas relaciones de respeto y amistad que a nivel económico se han visto recientemente condicionadas por las sanciones impuestas por la Unión Europea a este país. Antes de su entrada en vigor, España llegó a ser el quinto exportador europeo a Irán. Actualmente, este país es el séptimo cliente en Oriente Medio.

Por ello, los empresarios españoles e iraníes están buscando nexos de unión. De hecho, el vicepresidente de CEOE, José Vicente González y el director de Relaciones Internacionales, Narciso Casado, han participado en los actos empresariales que han tenido lugar en Teherán, organizados con ocasión del viaje oficial del ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Alfonso Dastis.

Las relaciones comerciales bilaterales están marcadas por un tradicional déficit de la balanza comercial del lado español, debido al gran peso de las importaciones de petróleo y derivados procedentes del país. En el año 2011, antes de las sanciones, las exportaciones españolas alcanzaron los 655 millones de euros, mientras las importaciones se cifraron en 4.025 millones. En 2016, llegaron a los 364 millones de euros, siendo los principales productos exportados los aparatos mecánicos, los aparatos eléctricos, los abonos, los productos farmacéuticos y las manufacturas de fundición.

Durante el periodo enero-noviembre 2017, comparando con el mismo periodo del año anterior, se observa un importante aumento en las cifras de comercio bilateral y un incremento de nuestro déficit comercial. Las exportaciones españolas (276 millones de euros) crecieron un 15% y las importaciones (973 millones de euros) aumentaron un 62%.
 
 


En la actualidad hay 2.216 empresas españolas exportando a Irán y un total de 480 que importan productos de este país. 

Oportunidades en Irán
En el sector transportes, el gobierno de Irán tiene previstas nuevas inversiones, especialmente en el transporte ferroviario, tanto para mejorar la red existente como para ampliarla. También hay proyectos para desarrollar la alta velocidad y planes para ampliar o crear redes de metro en varias de las principales ciudades iraníes, incluida Teherán. La renovación y construcción de sistemas aeroportuarios, la mejora de equipos de control de tráfico aéreo y el acondicionamiento de puertos, así como el aumento de la flota naviera figuran entre los objetivos de la política de infraestructuras iraní.

En el sector energético, el principal de la economía nacional, Irán tiene destacados proyectos para desarrollar yacimientos petrolíferos y de gas, además de plantas petroquímicas. Existen buenas oportunidades en proyectos de energías renovables impulsados por el gobierno iraní, como plantas eléctricas de ciclo combinado.

Está previsto que hacia 2022 el 10% de la electricidad que consume el país proceda de fuentes renovables. El tratamiento de agua para desalinizar y reciclar recursos hidrológicos, así como el tratamiento de residuos son sectores que ofrecen buenas perspectivas de desarrollo en un país acuciado por las sequías y en pleno crecimiento urbano.

Hay oportunidades en el sector turístico, en concreto relacionadas con el desarrollo de unas infraestructuras hoteleras que aún son escasas. En cuanto a los productos industriales, existen interesantes oportunidades para la exportación en los sectores de la automoción, siderúrgico, equipos de transporte, cerámico, agroalimentario y pesquero.

¿Qué tener en cuenta antes de invertir en Irán?
La economía iraní está muy regulada, lo que resulta en ocasiones un desincentivo para el inversor extranjero, explica la Oficina Económica y Comercial de España en Teherán. La economía iraní está muy intervenida y el elevado número de permisos, autorizaciones y controles necesarios para emprender cualquier actividad económica configura un “clima de negocios” complejo para el desarrollo del sector privado, tanto local como extranjero. Precisamente estas circunstancias hacen recomendable contar con asistencia de expertos en el mercado a la hora de entrar en el mismo.

El peso de las empresas públicas es también muy importante – se estima en no menos de un 50% el PIB actualmente – y las posiciones cuasi-monopolísticas de algunas de ellas son muy notorias. Hasta hace poco, la legislación no era sensible a estos problemas y la participación de empresas extranjeras en la economía del país quedaba sometida a un grado de control incluso más elevado que el que se aplica a los operadores locales.

Sin embargo, poco a poco el país se está abriendo a nuevos contactos con el exterior, como es el caso del encuentro con los empresarios españoles. Para hacer negocios en Irán hay que tener en cuanta a la FIPPA (la ley que regula la inversión en Irán) que fue propuesta por el Ejecutivo, liderado por los sectores reformistas del Presidente Khatami. La Ley fue intensamente debatida en muy diversas instancias y se aprobó con algunas modificaciones.

Es pues el resultado de un difícil compromiso entre muy diversos enfoques de la gestión adecuada para el país. En este sentido, es importante entender que el entramado institucional creado para gestionar las inversiones extranjeras constituyó un esfuerzo del gobierno de la época para implicar a todas las instituciones relacionadas con las regulaciones económicas que afectan a la actividad empresarial.
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