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Índice de Desarrollo Inclusivo

¿Por qué el PIB no mide el desarrollo inclusivo de una economía?

25 de Enero de 2018
Agosto se convierte en el segundo mes consecutivo de descenso del saldo de los depósitos.

Muchas personas no evalúan el progreso económico de sus respectivos países por el PIB, sino por los cambios experimentados en sus condiciones de vida.

El lento progreso en los estándares de vida y el aumento de la desigualdad han contribuido a la radicalización política y a la erosión de la cohesión social en muchas economías avanzadas y emergentes.

Esta circunstancia ha impulsado un mayor consenso global sobre la necesidad de un modelo de crecimiento y desarrollo más inclusivo y sostenible que promueva mejores condiciones de vida para todos.

Diseñado como alternativa al PIB, que mide el rendimiento económico de un territorio a partir de la totalidad de los bienes y servicios que produce, el Índice de Desarrollo Inclusivo (IDI) refleja de forma más apropiada los criterios considerados por los individuos para valorar el progreso económico de su país.

El Índice de Desarrollo Inclusivo es un indicador, publicado por el Foro Económico Mundial, que evalúa el rendimiento económico de algo más de 100 países a partir de una serie de dimensiones estructurales e institucionales, además del PIB, que miden el progreso de sus respectivas economías.

El crecimiento económico es necesario, pero no es la única condición para aumentar los niveles de vida, de manera que es preciso disponer de un indicador capaz de medir cómo se traslada el crecimiento a la mejora de las condiciones de vida, generando un progreso socioeconómico compartido.

Muchas personas no evalúan el progreso económico de sus respectivos países por el PIB, sino por los cambios experimentados en sus condiciones de vida. Sin embargo, el PIB sigue siendo el indicador más utilizado por las autoridades políticas para medir el éxito económico.

La primacía del PIB como medida del desempeño macroeconómico de un país refuerza su prevalencia entre los líderes políticos como indicador de referencia para elaborar sus políticas macroeconómicas y de estabilidad financiera, y tiene una gran influencia sobre la actividad económica.

El informe señala que el 64% de las economías de las que se dispone información han mejorado sus resultados en el IDI a lo largo de los últimos cinco años. Esto se debe sobre todo a los avances registrados por las economías de rentas medias y más elevadas, mientras que estos han sido más escasos en las economías de rentas más bajas.

En el 27% de las economías el IDI ha disminuido mientras el PIB per cápita ha aumentado.

Liderando el ranking por países según el IDI figura Noruega, con una elevada puntuación media entre los indicadores de los tres pilares del informe. Otras economías de pequeñas dimensiones dominan el IDE, junto con Australia, el único país no europeo del top-10.

En cuanto a España, los datos del IDI nos sitúan en el puesto 26 del grupo de 30 economías avanzadas considerado en el informe, por delante de economías de nuestro entorno como Italia, Portugal y Grecia.

De las economías del G7, Alemania (12) es la mejor posicionada, seguida de Canadá (17), Francia (18), Reino Unido (21), Estados Unidos (23), Japón (24) e Italia (27). En muchos de estos países se observan grandes diferencias en los resultados de cada pilar. Por ejemplo, Estados Unidos ocupa la décima posición en crecimiento y desarrollo, pero el puesto 26 en equidad intergeneracional y sostenibilidad, y el 28 en inclusión.
 
 


Francia ocupa el 12 en inclusión, pero baja al 21 en crecimiento y desarrollo y al 24 en equidad intergeneracional y sostenibilidad. Bajos resultados en estos últimos pilares sugieren que una economía puede estar lastrando serios problemas de cara al futuro.

En el ranking de economías emergentes, seis países europeos están en el “top-10”: Lituania (1), Hungría (2), Letonia (4), Polonia (5), Croacia (7) y Rumanía (10). Estas economías obtienen buenos resultados en crecimiento y desarrollo, beneficiándose de su pertenencia a la UE, y también en inclusión, con mejoras crecientes en los niveles de vida y una reducción de las desigualdades.

Entre los países latinoamericanos, solo tres están entre los diez más destacados de este grupo: Panamá (6), Uruguay (8) y Chile (9). Los resultados son más dispares en el caso de los países BRICS, con Rusia (19) a la cabeza, seguido de China (26), Brasil (37), India (62) y Suráfrica (69).
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