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ANÁLISIS

El nuevo contexto económico del mundo árabe

08 de Junio de 2017
  • José Luis Laguens
La invitación del Rey Salman bin Abdulaziz al Saud para viajar a Arabia Saudí, se enmarca dentro del plan Visión Saudí 203.

El nuevo contexto económico del mundo árabe

Las sociedades y las economías de los países árabes experimentarán grandes cambios en las próximas décadas, con amplias repercusiones a nivel medioambiental, socioeconómico y tecnológico.

El cambio climático acentuará la crisis de los recursos hidrológicos en la región y el aumento de la dependencia digital incrementará el grado de exposición de los países al riesgo de ciberataques, el uso fraudulento de datos y la caída de infraestructuras TIC claves.

El aumento de las disparidades económicas y la polarización de las sociedades acrecentarán la inestabilidad social y el desempleo en muchos lugares y pueden llevar al colapso de gobiernos y estados. Cómo afectarán estos cambios al mundo árabe es el tema de análisis del informe ”The new economic context for the Arab World” publicado por el Foro Económico Mundial.

El creciente aumento de las desigualdades y la disparidad en el reparto de la riqueza es la tendencia con mayor impacto potencial en la región. Estrechamente relacionada con estas desigualdades se encuentra también la polarización de las sociedades árabes, que tenderá a hacerse más evidente como factor de riesgo de inestabilidad social.

El cambio climático y la ciberdependencia pueden también tener un impacto significativo en estos países. Los países con un medio ambiente y condiciones geográficas más frágiles son los que peores perspectivas tienen para adaptarse con éxito al cambio climático, mientras que los países más avanzados en tecnologías de la información y la comunicación se verán más expuestos a los ataques informáticos.

La región se enfrenta también a algunos riesgos específicos asociados a su propia estructura económica, como los relacionados con la caída de los precios del petróleo, que ponen en evidencia la excesiva dependencia de las materias primas y la falta de diversificación de los países árabes productores de crudo.

La reducción de ingresos motivada por la bajada de los precios de los hidrocarburos ha provocado además una crisis fiscal en países como Arabia Saudí, Kuwait, Argelia o Bahrein.

El progreso económico en los países árabes muestra una notable diversidad de circunstancias y condiciones económicas, sociales y políticas. Para valorar la capacidad económica de cada uno de ellos, el informe tiene en cuenta su situación en cinco áreas claves: competitividad (factores que determinan el nivel de productividad de un país), desarrollo inclusivo (progreso sostenido de los niveles de vida), preparación tecnológica (disposición para el desarrollo de las TIC y la revolución digital), facilidades para el comercio (instituciones y políticas para favorecer el libre comercio transfronterizo de bienes y servicios) y facilidades para los negocios (para emprender y crear empresas).

Casi todos los países se alinean con estas cinco dimensiones, pero existen diferencias significativas entre ellos. Los países del Golfo Pérsico son los que presentan mejores resultados  en cuanto a progreso económico, aunque no hay disponibles indicadores sobre desarrollo inclusivo. Emiratos Árabes Unidos y Qatar figuran actualmente en los puestos 16 y 18 respectivamente de la clasificación mundial de competitividad. Ambos países lideran la región en la mayor parte de los criterios de competitividad y en aspectos como innovación y sofisticación de los negocios.

El comercio y las TIC son palancas que facilitan la diversificación, pero algunos países del Golfo, como Arabia Saudí o Kuwait, han disminuido su peso en estas dimensiones.  En comparación con otros países de la zona, Yemen sigue siendo el estado más problemático a nivel político y con la economía más inestable. Sin embargo, el Norte de África muestra un nivel relativamente homogéneo de competitividad, aunque con grandes diferencias en facilidades para los negocios, facilidades para el comercio y nivel de preparación tecnológica. Marruecos es el país que lidera todas estas dimensiones en la zona.

Su gobierno está promoviendo infraestructuras y reformas económicas para convertirlo en un “hub” manufacturero y logístico de referencia en el Mediterráneo. En términos de competitividad le sigue Argelia, aunque presenta más carencias en el resto de las dimensiones. Un aspecto común a todas las economías del Norte de África es la existencia de un mercado laboral ineficiente. Por su parte, las economías de Oriente Medio se benefician de una mayor integración comercial con el resto del mundo, a pesar de que su competitividad está lastrada por numerosos desafíos estructurales, como la mejora de la sanidad y la educación.

Las políticas que necesitan los países árabes para el futuro
En general, los países árabes disfrutan de niveles relativamente altos de salud y educación primaria y constituyen amplios mercados con potencial. Las prácticas empresariales muestran un buen nivel de sofisticación, pero la mayoría de los negocios todavía arrastran dificultades para innovar y crecer hacia una producción con mayor valor añadido. La ineficiencia de los mercados laborales y los insuficientes niveles de educación superior y formación están entre los puntos principales puntos débiles de estos países, especialmente en los norteafricanos.

Estos problemas se han acentuado con la caída de los precios del petróleo, de modo que los países exportadores han experimentado un notable deterioro de su entorno macroeconómico y afrontan subidas fiscales y reformas en el gasto público, confirmando su sobreexposición a los “shocks” y los ciclos del mercado de materias primas energéticas. En países como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, estos eventos han urgido a los gobiernos y a las empresas a explorar estrategias para aumentar la diversificación de sus economías.

Sin embargo, al mismo tiempo están teniendo lugar en Oriente Medio conflictos geopolíticos que están teniendo un impacto negativo y generando tensiones en la región que obligan a los países a dedicar recursos significativos para afrontar los peligrosos riesgos que comportan.

El mundo árabe necesitará hacer frente a los numerosos riesgos derivados de todas estas tendencias, así como abordar los retos de su actual estructura económica, en especial:
  • Diversificar sus economías.
  • Aumentar la participación del sector privado en la economía y limitar el intervencionismo estatal en los mercados.
  • Garantizar oportunidades de futuro para los jóvenes y una creciente población activa.
  • Adaptarse a la Cuarta Revolución Industrial y mejorar su ecosistema de innovación.
Junto a estos aspectos, cabría añadir la necesidad de promover el potencial empresarial y de propiciar las ideas innovadoras susceptibles de convertirse en productos de éxito en los mercados y la creación de empresas con capacidad de proyección en los mercados internacionales.

A este respecto, hay que destacar que estos países se sitúan entre las economías que presentan los niveles más bajos de emprendimiento del mundo, y que necesitaría introducir reformas para eliminar obstáculos a la creación de empresas y el crecimiento de las existentes, favorecer la financiación de las pymes y la flexibilidad de las regulaciones laborales y favorecer el comercio intrarregional de bienes y servicios, limitando la actual fragmentación del mercado regional mediante la adaptación de las regulaciones nacionales.

Confirmando el papel clave del emprendimiento para abordar los futuros desafíos económicos de la región y garantizar oportunidades para los jóvenes, una de cada dos personas con edades comprendidas entre los 18 y los 35 años de diversos países del mundo árabe que formaban parte de la encuesta “Global Shapers Survey 2016” se mostraron favorables a la posibilidad de crear un negocio o de emprender un proyecto empresarial como opción de futuro. No hay que olvidar que casi una tercera parte de la población de estos países es menor de 15 años.
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