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Siéntete como es casa gracias a una decoración única

08 de Noviembre de 2018
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“Cuando nos encargaron el proyecto lo primero que nos vino a la mente fue la dura vida del farero, un oficio tan romántico como solitario”, explica Moroño.

Agencia EFE
Unos días  libres lo son más si recurrimos a un retiro singular que haga especial un merecido descanso, en el que una buena decoración tiene mucho que ver para lograrlo.

La filosofía del “glamping”, que mezcla la sofisticación con el aspecto más campestre de un camping, ayuda a disfrutar de ambientes y escenarios que pueden ayudarnos trasladar ideas y conceptos de decoración a nuestro hogar.

Es el caso de vagones rehabilitados, espacios en los que no se renuncia al lujo de un chapuzón en la piscina en medio de la nada. Esta es la propuesta que ofrece My Different Place, una plataforma que ofrece viajar en un tren de los años veinte del siglo pasado sin moverse del sitio.

Unos alojamientos originales, con todo tipo de comodidades en medio de la naturaleza, cerca de ríos y montañas, a los que no le falta detalle ni piscina para refrescarse los días más calurosos.

Ventanas espaciosas, una cocina abierta, con el mobiliario en blanco para dar más sensación de espacio, combinada con una encimera en negro para ofrecer contraste o en blanco, según las opciones, porque no hay ningún vagón decorado igual, es una de las apuestas más coquetas de su decoración.

Convertir un viejo, aunque emblemático, faro del siglo XIX en un alojamiento turístico de dos apartamentos cerca de Ribadeo (Lugo-España), en dos apartamentos turísticos, fue el reto asumido por el estudio de interiorismo PF1 Interiorismo España, especializado en alojamientos turísticos.

La linterna, la torre y la estructura del edificio base eran inamovibles a la hora de proyectar la conversión del faro en alojamiento turístico. Además, dos elementos originales a conservar del edificio primigenio, construido en 1857, eran el suelo de baldosa hidráulica y la escalera de forja que asciende a la linterna. “Recuperar estos dos materiales y ponerlos en valor fue uno de los requisitos indiscutibles del proyecto, y un placer para nosotros conocer su origen”, comenta Loli Moroño, la directora creativa.

“Cuando nos encargaron el proyecto lo primero que nos vino a la mente fue la dura vida del farero, un oficio tan romántico como solitario”, explica Moroño. Su meta fue transformar el faro, situado en un lugar privilegiado, respetando su esencia y elementos originales, pero convirtiéndolo en un espacio altamente confortable que invitase a la relajación.

El objetivo era respetar el aspecto patrimonial, cuidando los elementos singulares de la instalación para que el huésped disfrutara de confort y tranquilidad, además de calidez.

De planta cuadrada, el faro alberga dos apartamentos-suite con cocina equipada, electrodomésticos de alta gama y domótica en los baños, donde destacan las bañeras con vistas al mar.

Con la intención de aprovechar su ubicación, los arquitectos quisieron que el exterior penetrase en los interiores a través de las ventanas, para no perder en ningún momento la sensación de estar viviendo verdaderamente en un faro. Para ello, la linterna -ubicada en el centro de la construcción- se ha habilitado de manera que los que allí se alojen puedan subir a contemplar el paisaje desde lo más alto.

La iluminación indirecta mediante tecnología led, que proviene del suelo y del techo, transmite una atmósfera íntima y especial mediante los zócalos y cornisas multifuncionales contribuye a dar calidez, una opción ideal para cualquier vivienda.

Cuando todo el mundo piensa en molinos es inevitable que la memoria no nos traiga a Don Quijote de La Mancha. Pero en el siglo XXI, adentrarnos en su mundo de ensoñación es posible si nos alojamos en uno de ellos adaptado a las necesidades de nuestro tiempo, una de las opciones vacacionales que propone My Different Place.

Una construcción histórica plagada de elementos rústicos pero muy funcionales que permiten viajar a través del tiempo con el máximo de comodidades. Así es Moihno Das Feteiras, situado en la parte sur de la isla de San Miguel, en las Azores (Portugal), un molino del siglo XIX muy clásico, pero rehabilitado, pero también es posible optar por un antiguo molino harinero de Peñarrubias de Pirón (España), ideal para grupos grandes y rehabilitado con un criterio ecológico.

La vivienda está construida en piedra, madera y hierro y decorada con textiles llenos de color, con espacios amplios en los que una chimenea es el eje central de la planta base, espacios diáfanos y atractivos para desconectar en busca de calma.
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