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Casi 15.000 personas consiguieron un empleo el año pasado con la ayuda de Cáritas

25 de Mayo de 2018
Francisco Lorenzo, director de Acción Social; Paco Cristóbal, director de Comunicación, Sensibilización e Incidencia; e Ivón Martiza Henao, una mujer que ha pasado de encontrar empleo de la mano de Cáritas Gerona a liderar la puesta en marcha de la Cooperativa Avancem.

Francisco Lorenzo, director de Acción Social; Paco Cristóbal, director de Comunicación, Sensibilización e Incidencia; e Ivón Martiza Henao, una mujer que ha pasado de encontrar empleo de la mano de Cáritas Gerona a liderar la puesta en marcha de la Cooperativa Avancem.

Cáritas Española sigue apostando por un modelo de economía solidaria que, un año más, ha conseguido que personas en riesgo de exclusión accedan a un puesto en el mercado laboral español. En concreto, casi 15.000 personas han conseguido un empleo con la ayuda de esta asociación.

Según el Informe de Economía Solidaria 2017, donde se da cuenta de la actividad desarrollada en el último año por las 70 Cáritas Diocesanas de España en este ámbito, señala que ha conseguido que 14.941 personas hayan accedido al mercado laboral a través de los programas de empleo. Esta cifra supone el 21% de las 70.851 personas que han participado en esos programas en todo el país.

El informe se ha presentado en una rueda de prensa celebrada en la sede de Cáritas con la intervención de Francisco Lorenzo, director de Acción Social; Paco Cristóbal, director de Comunicación, Sensibilización e Incidencia; e Ivón Martiza Henao, una mujer que ha pasado de encontrar empleo de la mano de Cáritas Gerona a liderar la puesta en marcha de la Cooperativa Avancem de servicios domiciliarios, que ella misma preside.

El perfil mayoritario de las personas que han participado en algunas de los cuatro procesos de inserción laboral de Cáritas –servicios de acogida y orientación para el empleo, actividades de formación, intermediación laboral y acciones de autoempleo son en su mayoría españolas (51%, ante el 49% de extranjeros), mujeres (64%) y mayores de 45 años (el 34%, de entre 36 y 45 años son el 29%; de 25 a 35 años el 25%; y de entre 16 y 24 años el 12%).

En cuanto a su nivel formativo, la mayoría, el 44%, tienen formación básica, el 25% estudios secundarios, el 16% son bachilleres y el 7% universitarios.

Según los datos presentados, tanto el número de participantes en los programas e itinerarios de empleo de Cáritas en 2017 como las personas que han conseguido un puesto de trabajo mantienen la misma tendencia de años anteriores. Lo mismo cabe decir de los 3.275 voluntarios y los 1.003 contratados que están detrás del funcionamiento de los programas de empleo.

En volumen de recursos, el importe total de la actividad económica desarrollada por Cáritas Española en actividades de empleo y de economía solidaria el último año asciende a 75.874.830 euros. De estos, 36.951.556 euros corresponden a los recursos destinados por todas las Cáritas Diocesanas a sus programas de empleo y 38.923.274 euros a la facturación de las tiendas de comercio justo y las entidades de economía social. 

La red que forman en la actualidad Cáritas y las 57 entidades de economía social han pasado de ser 37 en 2013 a 99 líneas de negocio en 2017. De esta manera, se han sostenido 1.531 puestos de trabajo, 671 de ellos empleos de inserción reservados para personas en situación de exclusión.

Una recuperación que no llega a todos
La actividad realizada por la Confederación Cáritas en empleo y economía solidaria se lleva a cabo en un contexto de recuperación económica que, como explicó Francisco Lorenzo, “a la luz de la experiencia diaria de Cáritas con las personas que acompañamos, debe ser matizado por cuatro motivos principales, como son que la recuperación no está llegando a todas las familias, la desigualdad se está enquistando en nuestra sociedad, la puerta del empleo sigue cerrada para muchas personas y el mercado laboral no asegura unas condiciones de vida dignas”.

Junto a ello, se detectan “ciertas debilidades en nuestro proceso de recuperación económica, ya que no se están resolviendo déficits estructurales, como la persistencia de elevados niveles de privación material, de exclusión social y de pobreza relativa, que ya estaban presentes en 2008”.

En palabras de Paco Cristóbal, “las iniciativas de economía social son el mejor testimonio de que es posible realizar una actividad económica sostenible, con principios de solidaridad y justicia, procurando el bienestar y el desarrollo de las personas y planteando el beneficio económico como un medio al servicio del objetivo principal: la inserción socio laboral de personas excluidas. Es decir, rentabilidad económica al servicio de la rentabilidad social”.

"El mercado laboral cierra la puerta a muchas personas que no pueden entrar", remachó. “Necesitamos", afirmó, "más personas, más organizaciones, más empresas y más administraciones públicas con las que entrar en diálogo para transformar la sociedad y modificar su mirada sobre la realidad de la pobreza y de las personas que la sufren”.

Esta capacidad para empoderar a las personas en situación de dificultad social a través del acceso al empleo tiene nombres propios, como el de Ivón Martiza Henao, una colombiana que llego a España en 2004 y que participó en los proyectos de empleo y orientación laboral de Cáritas Girona. Tras encontrar trabajo con el apoyo de Cáritas, en 2009 dio el salto como emprendedora y puso en marcha la Cooperativa Avancem, centrada en servicios de limpieza doméstica e industrial, cuidado de personas mayores y de niños, y formación en temas del sector.

"Me dieron la oportunidad de dejar de ser invisible y me enseñaron la importancia de la formación constante", afirmó Henao. 
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