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Maestros de la Costura y... de la tortura

21 de Febrero de 2018
maestros-costura.2-1

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Agencia EFE
maestros Costura 2

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Agencia EFE
El segundo programa de Maestros de la Costura resultó ser, como los gemelos, Vicente y Sergio, apodaron: un "Maestros de la tortura". Aunque ellos se referían con este apelativo a la dureza del jurado que les valora el trabajo, lo cierto es que la tortura se la llevaban las telas con las que trabajaban.

Cortes mal realizados, hilos que se pelean y enredan con el tejido, telas que sufren bajo las manos inexpertas de los aprendices son la tónica habitual, hasta ahora.

Aprendices que, sin embargo, se niegan a aprender a pesar de las directrices que les marca el jurado o incluso de las manos expertas de la jefa de taller y de una de las costureras de Mirto (la empresa de camisas que visitaban en la prueba exterior), cuando les indican que no han cortado la camisa "al hilo", como marcan los cánones de un buen corte y tal y como venía indicado en el patrón.

Jaime reconocía que le relaja "cantar" mientras cose, pero está claro que igual es para no oír lo que le dicen, porque el valenciano, con experiencia como bordador, se niega a aceptar que no se puede cortar un "contra hilo", y persevera a pesar de escuchar las voces de la experiencia.

Obcecación que le hizo blanco de una sonora bronca por parte del jurado y que le llevó a tener que pelear con aguja e hilo para no aparecer como segundo eliminado.

Dos equipos, formados por los concursantes, tenían que realizar una camisa masculina, un proceso muy artesano ya que una camisa está compuesta por 18 piezas de tela, que se confeccionan en 80 operaciones independientes.

Autoestima tampoco le falta a Alicia. La modelo convertida en costurera, es una de las alumnas destacadas por su buen hacer, tanto que ella misma considera que su trabajo con la falda tableada no está bien valorado. "Mi falda es mejor que muchas de las que se han visto", dijo.

Anna, la estudiante de diseño de 21 años, la más joven entre los aprendices, no paró de llorar en todo el programa. Sus ganas de aprender son loables, pero lo cierto es que su destreza con la costura es manifiestamente mejorable. Vanesa, segunda eliminada, por "un diseño de colegio", como lo definió Palomo.

El conformismo de Luisa, ajustarse a lo que mejor sabe hacer, tampoco es un punto a favor, según lo que comentó el jurado, cuando realizó la prueba de eliminación.

De la misma manera que no escuchar el eje sobre el que se vertebra la prueba puede llevar a la eliminación. Como le sucedió a Vanesa, la profesora de religión, que aunque disponía de un cajón lleno de cuero y napa para customizar el mono de la prueba final, tan solo utilizó tres sencillos rombos y mucha pasamanería. "Un diseño de colegio", como lo definió Palomo.

La diseñadora Elena Benarroch, con 40 años de profesión en su haber, fue la invitada del programa esta semana y les dejó un buen consejo. "Que sean exigentes con ellos mismos, que no se conformen y que aprendan de los mejores", una máxima que está por ver si los diez aprendices que quedan adoptan.
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