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Sillas, algo más que un lugar dónde sentarse

19 de Febrero de 2018
Una silla puede decirlo todo de su dueño.

Una silla puede decirlo todo de su dueño.

Su concepción funcional hace que nos olvidemos de que una silla "refleja un momento histórico", y avance tecnológico o un detalle "documental", explica Anatxu Zabalbeascoa, autora del libro "Chairs. Historia de una silla", una obra sobre la que se sustenta la exposición del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), dentro del Madrid Design Festival.

La muestra está comisariada por Andreu World, la firma española que más sillas importa al mundo, y realiza un recorrido por piezas emblemáticas del diseño de mobiliario contemporáneo en la que se pueden contemplar creaciones de Patricia Urquiola, Jasper Morrison, Lievore Altherr Molina o Piergiorgio Cazzaniga

Pero, ¿prestamos atención en dónde nos sentamos? "Sí, claro. Sobre todo porque si no aciertas en la elección y te duele la espalda, y por la inversión que supone comprar una silla", apunta Zabalbeascoa.

La periodista e historiadora especializada en arquitectura reconoce que es "raro" comprar una silla sola, "lo normal es que cuando amueblas una casa compres seis". Otro momento en el que se presta atención a las silla, porque la "inversión se multiplica" y buscamos que haya una "relación con el cuerpo".

La historiadora considera que no existe la silla perfecta, "sí, la infinita, la que se va reinventando", porque tiene una doble vertiente: su utilidad como asiento, pero también un "valor documental", que resume algunas de las prioridades de muchas culturas y de momentos determinados.

Pero, además, continua Zabalbeascoa, tiene la capacidad de reflejar ambiciones artísticas como la silla imperio o la investigación tecnológica o la industrial como la Thonet, o la primera en madera que se podía doblar de mediados del XIX.

"Cada silla puede llegar a la excelencia", de ahí que las que están recogidas en el libro señalan momentos técnicos o históricos que las determinan. Son las denominadas sillas nodriza, pioneras en alguno de los ámbitos y que son innovación con el material, como la Cesca, la primera con tubo metálico o la primera silla apilable la 40/4, que continúa siendo la más vendida del mercado.

Una silla no puede resumir la historia del diseño ni siquiera buscando una opción como la de la silla Masters Philippe Stark La especialista considera que una silla no puede resumir la historia del diseño ni siquiera buscando una opción como la de la silla Masters Philippe Stark, que unió la "Serie 7" De Arne Jacobsen, La "Tulip Armchair" De Eero Saarinen y la "Eiffel Chair" en un diseño, un "híbrido, un engendro casi cómico, como de broma", señala la autora del libro.

La silla nace para acomodar al hombre, las primeras, las egipcias, tienen un valor simbólico, "eran tan valiosas que pasaban a simbolizar un estatus, un poder, una ambición cultural", indica. En los 60 son "más bien butacas", documentan la historia vinculada a la revolución hippie, cuando "lo habitual era sentarse en el suelo".

La especialista considera que una silla puede decirlo todo de su dueño. "Representa tus valores, si das prioridad a estar más cómodo o a tener una vivienda más funcional. Sillas que son simbólicas o extraordinarias", pero también dice mucho de quien la diseña y de sus objetivos.

Además de la vertiente clásica, sentarse, siembre se intentado aunar la ergonomía, "difícil, porque cada cuerpo es distinto", pero no por ello se deja de intentar. Sillas, piezas que están en casa y en también en museos. "El problema del diseño es que está a la vez en los supermercados y los museos", momento en el que se puede llegar a perder su concepto
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