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Fortaleza del consumo

La demanda interna, la clave del crecimiento económico de España

18 de Diciembre de 2018
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El consumo privado, tras la acusada ralentización sufrida en el segundo trimestre, recobró vigor en el tercero y, probablemente, mantuvo un tono firme en el cuarto.

La economía española ha mantenido un ritmo de crecimiento estable del 0,6% intertrimestral en los tres primeros trimestres del año, y en el último trimestre podría haberse incluso acelerado hasta un 0,7%. El principal factor que ha empujado el crecimiento de una economía que parece que se va asentando en la ralentización ha sido la demanda interna.

Es curioso que la mayoría de los aún escasos indicadores relativos al inicio del cuarto trimestre han registrado una mejoría, como los PMI tanto de servicios como de manufacturas, las pernoctaciones, las ventas minoristas, el índice de confianza industrial y, especialmente, la afiliación a la Seguridad Social, según explica un informe realizado por el Instituto de Estudios Económicos. "Se trataría, en caso de confirmarse, de una aceleración del PIB transitoria, enmarcada dentro de una tendencia de suave desaceleración", señalan los empresarios.

El rasgo más destacable del comportamiento de la economía nacional en los tres primeros trimestres del ejercicio, y que probablemente se ha mantenido en el cuarto, ha sido la fortaleza de la demanda nacional, que, en contra de lo esperado, ha mantenido un sólido ritmo de crecimiento sin ofrecer señales de desaceleración. El agotamiento de los «vientos de cola» que habían impulsado el consumo y la inversión desde 2014 no parece haber hecho mella en su evolución, y ha sido el debilitamiento de las exportaciones lo que ha frenado el crecimiento del PIB en este periodo.

En todo caso, el mantenimiento de la demanda nacional se ha debido, entre otros factores, a la evolución de los tipos de interés, así como al decrecimiento del precio del petróleo de los últimos meses.

El consumo privado, tras la acusada ralentización sufrida en el segundo trimestre, recobró vigor en el tercero y, probablemente, mantuvo un tono firme en el cuarto. Se estima que en el conjunto del año creció un 2,4%,, a pesar de que la tasa de ahorro se encuentra en mínimos y de que ya se daba por agotado el «consumo embalsado» durante los años de crisis. "También el consumo público ha crecido este año más de lo esperado, en torno al 2,1%", remachan los empresarios.

Por su parte, la inversión en equipo también ha sorprendido con una aceleración de su crecimiento en 2018 hasta el 7,8%. El ajuste en los costes laborales unitarios realizado durante la crisis y su moderado ascenso durante la recuperación constituye uno de los principales elementos explicativos de la fuerza con la que ha crecido esta variable en los últimos años.

La tasa de rentabilidad empresarial, conforme a la central de balances del Banco de España, se ha recuperado de los mínimos alcanzados durante la crisis, pero, salvo en algunos sectores concretos, aún está por debajo de los niveles anteriores a la crisis, y más aún por debajo de los niveles que había al inicio del siglo actual.

"Un rasgo muy interesante a tener en cuenta, que se repite todos los años desde 2009, es que la inversión empresarial no es financiada vía endeudamiento, sino con los recursos generados por las empresas, que, en términos agregados, han mantenido durante todos estos años una capacidad de financiación positiva ,es decir, sus beneficios no distribuidos han sido superiores a su inversión", señala el informe del IEE.

La inversión en vivienda continúa al alza
"La inversión en construcción de viviendas ha seguido registrando tasas muy dinámicas en 2018, impulsadas por los bajos tipos de interés y la ausencia de alternativas de inversión rentables", ha señalado el Instituto de Estudios Económicos. No obstante, su crecimiento se ha ralentizado en comparación con 2017. En su conjunto, "se puede estimar un crecimiento para la inversión en construcción del 6%", señala el informe.

El mercado inmobiliario ha mantenido el tono expansivo de los últimos años. Las compraventas de viviendas entre enero y septiembre fueron un 11% superiores a las realizadas en el mismo periodo del año anterior, aunque todavía están un 32% por debajo del máximo de 2006. Los precios en los tres primeros trimestres del año crecieron un 3,2% sobre el año anterior, según el indicador elaborado por el Ministerio de Fomento, aunque, según el INE, el ritmo de ascenso fue casi el doble.

No obstante, "hay que tener en cuenta que el comportamiento del mercado inmobiliario dista mucho de ser homogéneo en todo el territorio nacional y que los incrementos de precios se concentran en algunas grandes capitales", destacan los empresarios.

Por su parte, las exportaciones han registrado un ascenso muy moderado en 2018. La estimación es del 1,7% frente a un ritmo medio de crecimiento del 5% entre 2010 y 2017. La debilidad ha afectado tanto a las exportaciones de bienes como a las de servicios turísticos y no turísticos. Las importaciones, por su parte, han crecido un 3,6%, en línea con la elasticidad media de los últimos años con respecto a la demanda final. El resultado ha sido que la aportación del sector exterior al crecimiento ha sido negativa en 2018.
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