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Los cuatro desafíos a los que se enfrentan las empresas del futuro

12 de Diciembre de 2018
La conectividad total se puede concretar, por ejemplo, en el uso por las empresas de las redes sociales

La conectividad total se puede concretar, por ejemplo, en el uso por las empresas de las redes sociales

El mercado laboral está inmerso en una profunda transformación. La revolución digital está cambiando la forma en la que las personas trabajan y en la que se organizan las empresas. Esto provoca que existan una serie de desafíos y oportunidades para el tejido empresarial, según el informe 'El Futuro del Trabajo' realizado por el Consejo Económico y Social (CES).

"Para abordar el futuro de las relaciones laborales resulta fundamental tener en cuenta el propio futuro de la organización empresarial", señalan en la CES. Es decir, cuánto y cómo está cambiando la organización y la gestión de las empresas en el contexto de las innovaciones tecnológicas y, en particular, en el entorno de las tecnologías digitales.

No obstante, se suele señalar que la automatización, la conectividad, la inversión y la innovación representan los cuatro principales vectores del cambio tecnológico. De ellos, la conectividad y la innovación organizacional y de procesos que permite, son de los más incisivos en el terreno de las relaciones laborales.

En este sentido, algunos estudios que están abordando de manera sistemática estas tendencias señalan a la hiperconectividad y a la hiperinformación que permiten dichas tecnologías como los vectores que posibilitan una transformación de los modelos de negocio del tejido empresarial español.

1. La conectividad total se puede concretar, por ejemplo, en el uso por las empresas de las redes sociales, incluyendo la utilización de redes sociales corporativas, y su integración en la organización del trabajo entendida en sentido amplio, es decir, como organización de recursos para la producción de bienes y servicios.

La conectividad que implican estas herramientas digitales puede permitir una mejor organización de los recursos humanos internos propios de la empresa, o esquemas de colaboración y trabajo “en la nube” (cloud computing).

2. La automatización puede facilitar, asimismo, cambios organizativos como la unificación de las actividades administrativas y de soporte de las empresas, entre otros, generando ahorro de tiempos, costes, y mejoras de productividad.

Se señala también a la implantación en los entornos empresariales del internet de las cosas (internet of things, IoT), que puede posibilitar, así mismo, cambios más profundos como la obtención de datos ligados a la actividad laboral de los trabajadores y transformar en información muchos aspectos de la relación laboral que antes no se podían cuantificar.

La proyección en las relaciones individuales de trabajo del uso de datos masivos (big data) puede permitir en determinadas actividades y ocupaciones un mejor conocimiento de la involucración y la aportación de los empleados con las empresas. De esa manera las empresas pueden generar procesos de recopilación de datos que son susceptibles de ser utilizados en procesos de innovación organizativa y mejoras de la productividad.
 
3. La innovación en el mundo empresarial de la aceleración tecnológica conduce a aumentos de la competencia por la innovación y los incrementos de productividad en mercados abiertos, que a su vez intensifican los procesos de inversión en capital tecnológico y de creación de empresas, entre otros. Un ejemplo importante en este sentido es el comportamiento de las empresas tecnológicas y las estrategias que siguen de inversión en inteligencia artificial (IA).

Algunos estudios señalan ese carácter estratégico que tiene para las empresas estar al día de las aplicaciones de la inteligencia artificial, no solo para no situarse en peores condiciones de competencia con otras empresas en su sector de actividad, sino también cada vez más para la gestión de diversos aspectos del trabajo y de las relaciones laborales.

4. La inversión de las grandes empresas en IA se realiza a menudo mediante la compra de startups desarrolladoras de aplicaciones de esa tecnología. Y precisamente, las nuevas empresas innovadoras son a menudo pequeñas empresas (startups) que pueden operar en mercados globales, beneficiándose de los costes decrecientes que permiten las últimas tecnologías.

Se asiste con todo ello a la aparición de nuevos modelos de negocio, a partir del mejor conocimiento de las preferencias de los consumidores permitido por el incremento y el procesamiento de la información. Además, las empresas apuestan cada vez más por la interdependencia entre la provisión de bienes y servicios en sus modelos de negocio (“servitización de la industria”), haciendo del servicio su diferencia competitiva en el mercado.

Un beneficio también para los empleados
Desde la perspectiva de los trabajadores, la amplia conectividad que permite el uso de las tecnologías actuales de información y comunicación ofrece oportunidades de acceso al empleo que pueden ser mayores para colectivos que presentan dificultades de empleabilidad o en territorios económicamente estancados o deprimidos, de manera que dichas tecnologías pueden tener un efecto dinamizador de los mercados de trabajo.

Nuevas formas flexibles de prestación de trabajo a distancia, que pueden ser o no de carácter profesional y cualificado, generadas en el contexto de digitalización de la economía y de determinadas dinámicas empresariales de externalización de actividades y funciones (crowdsourcing, outsourcing de funciones) pueden ser de interés para determinados colectivos y personas. Sin embargo, también existen riesgos asociados a la incertidumbre acerca de los derechos y las condiciones de trabajo en que se llevan a cabo estas formas de prestación.
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