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Guía práctica

Cómo han evolucionado las fuentes de financiación de las que disponen las empresas

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07 de Diciembre de 2018
  • Calixto Rivero
La jornada inaugural del foro tendrá lugar en el Palacio de la Bolsa de Madrid.

La excesiva dependencia de las empresas españolas de una única fuente de financiación les hace vulnerables.

La excesiva dependencia de las empresas españolas de una única fuente de financiación les hace vulnerables. Por eso, durante los últimos años se han puesto en marcha distintas iniciativas para fomentar el desarrollo de vías de financiación alternativas a la bancaria.

En el mercado de valores han surgido el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF). También han aparecido nuevas modalidades de capital riesgo como el capital riesgo pymes y se han extendido fuentes de financiación alternativa como el crowdfunding (micromecenazgo o financiación colectiva a través de internet) o el crowdlending (pequeños préstamos o créditos, a pequeñas y medianas empresas, a cambio de un tipo de interés).

El surgimiento de estos mecanismos alternativos junto a los bajos tipos de interés, a los programas de compra de deuda privada del BCE y a los cambios en la regulación financiera tras la crisis han empezado a cambiar la estructura de financiación de las sociedades no financieras.

Los préstamos han pasado de representar el 32% del balance de las empresas en 2007 al 25% una década después, según las estadísticas del Banco de España. Ganan peso los recursos propios frente a la deuda y, dentro de esta, las compañías apuestan cada vez más por la renta fija frente a los préstamos bancarios. 

Estos son los mercados de financiación a los que pueden acceder las empresas españolas y cómo ha sido su evolución más reciente:
 
Los mercados de renta fija

El número de empresas españolas que captan fondos a través de la emisión de valores de renta fija ha aumentado durante los últimos años, según el informe "La evolución reciente de la financiación no bancaria de las empresas españolas" del supervisor financiero.

En 2017 el número de emisiones se ha multiplicado por seis en comparación con la cifra de 2007. ¿Las razones? La recuperación económica y el abaratamiento de esta fórmula de financiación en comparación con los préstamos bancarios, gracias a la compra de deuda privada por parte del Eurosistema.

El cambio de regulación también ha sido importante para que se multiplique por seis las emisiones de renta fija por parte de las compañías. La Ley 7/2015 del 27 de abril de fomento de la financiación empresarial o la Ley 10/2016 del 23 de junio de ordenación, supervisión y solvencia de las entidades del crédito han ayudado en este sentido. También la creación del MARF ha ayudado a que haya más emisiones de tamaño medio: de entre 5 y 100 millones de euros. 

Los sectores más activos durante los últimos años han sido los de transporte y comunicaciones, seguidos de la industria, energía y suministros, y, más recientemente, las de actividades inmobiliarias y construcción, según el Banco de España. 
 
Los mercados de renta variable

Desde el comienzo de la crisis fue la principal fuente de financiación externa de las empresas, algo coherente con el proceso de desapalancamiento. Ha crecido especialmente en el caso de las empresas de transporte y comunicaciones, multiplicando por cuatro el total de las financiación captada durante el período 2012-2017 con respecto a 2008-2012, y del sector de actividades inmobiliarias y construcción, que para el año 2017 ha representado el 46% del total del volumen emitido. 

Los mercados alternativos

En línea con lo que ha pasado en otros países desarrollados, en España se han creado varios mercados de valores alternativos, en un primer momento en renta variable y, más adelante, en renta fija. La idea era crear el marco idóneo para un perfil de empresa muy innovadora, de reciente creación o de menor tamaño, como las pymes.

El MAB es un sistema multilateral de negociación que se constituyó en 2006 como mercado no oficial, con el objetivo de ofrecer oportunidades e financiación, mediante la emisión y negociación de acciones o participaciones, a empresas en expansión, que no podían optar a un mercado bursátil tradicional por carecer de dimensión necesaria. Hay varios segmentos presentes: empresas en expansión, las SOCIMI (sociedades anónimas cotizadas de inversión inmobiliaria), las SICAV (sociedades de inversión de capital variable), los fondos, las entidades de capital riesgo y las sociedades de inversión libre. Sin embargo, sólo el de empresas en expansión agrupa a las empresas no financieras (el resto está formado por empresas financieras).

Por otro lado, el MARF es un sistema multilateral de negociación creado en 2013 para canalizar recursos a las pymes a través de los valores de renta fija. Con requisitos de acceso más flexibles que los existentes hasta la fecha, el MARF permite más agilidad y un menor coste en la tramitación de las emisiones. En este mercado se negocian valores a corto plazo (como los pagarés) y a medio y largo plazo (como los bonos, tanto simples como de titulización).

En el terreno tributario las comunidades autónomas y el Estado han introducido incentivos en la compra de acciones de empresa de nueva creación o en aquellas que cotizan en los mercados alternativos de acciones, siempre que cumplan con algunos requisitos de mantemiento de inversión y de tamaño de la empresa. Para relanzar el MARF también se modificó la normativa de seguros y planes de pensiones, para que puedan adquirir valores cotizados en este mercado de renta fija.

Ambos mercados, tanto el MAB como el MARF, han tenido una "evolución creciente a lo largo de los últimos años", según el organismo que gobierna Pablo Hernández de Cos. En el Mercado Alternativo Bursátil los sectores más activos han sido, teniendo en cuenta el número de emisiones, el transporte y comunicaciones, y el sector de la industria, energía y suministros.

Tanto en el MAB como en el MARF en 2017 había en torno a 40 empresas cotizadas pero, a pesar del crecimiento de estos mercados, los volúmenes de financiación captada, con comparación con el conjunto de los mercados de renta fija y variable, son aún muy reducidos. De hecho, los volúmenes alcanzados en el último año representan menos del 1% de la financiación con valores captada por el conjunto de las empresas no financieras.

Capital riesgo 

Se considera capital riesgo el conjunto de las inversores financieros que participan habitualmente de manera temporal y minoritaria en el capital social de una empresa no cotizada (aunque también pueden participar en los recursos ajenos), de manera que se convierten en socios-accionistas de la empresa, participando así de modo directo en los riesgos y resultados del proyecto empresarial.

Hay distintas denominaciones para el capital riesgo: capital privado, business angels (ángeles inversores), las aceleradoras, los fondos de riesgo o los principales accionistas. La inversión de este tipo de empresas no sólo es una fuente de financiación alternativa, sino que permite la participación de profesionales cualificados en los órganos de dirección, donde pueden aportar su conocimiento y experiencia para mejorar la eficiencia en la gestión.

En noviembre de 2015 se aprobó la figura de entidades de capital riesgo pyme (ECR-Pyme), dando flexibilidad a los requisitos de constitución y modificando los activos de inversión frente a las entidades de capital riesgo genéricas.

El capital riesgo puede clasificarse en las siguientes modalidades en las primeras etapas:
  • Capital semilla (seed capital): aquella inversión que está relacionada con empresas que, o acaban de nacer, o aún no han comenzado sus actividades empresariales, y cuyos productos o servicios están en fase de definición.
  • Capital arranque (start-up capital): va dirigido a empresas que ya existen pero necesitan financiación para su puesta en marcha, ya que aún no han empezado con la producción y distribución del producto o servicio y, habitualmente, aún no han generado beneficios.
  • Capital fortalecimiento o fomento (late-stage capital): habitualmente se dirige a empresas que ya están produciendo y comercializando, y que tienen resultados positivos pero pretenden iniciar un fuerte crecimiento, con el objetivo, en muchas ocasiones, de su posterior salida a bolsa.
En las etapas posteriores de una compañía el capital riesgo funciona de la siguiente manera: capital expansión, para llevar un producto consolidado a otros países; capital apalancamiento, que tiene como objetivo la adquisición de una empresa para lo que se emplean bonos o préstamos; capital de sustitución, donde se releva a uno o más accionistas, y capital de reestructuración, dirigido a un cambio de estrategia o de gestores. En las tres últimas modalidades mencionadas no suponen habitualmente una aportación de nuevos fondos para las compañías.

El volumen de fondos canalizado por el capital riesgo hacia las empresas españolas (2,6 por mil del PIB en 2017) se ha situado durante los últimos años en un nivel similar al de la media de la UE (3,2 por mil del PIB). En cambio, aún esta muy lejos del de Estados Unidos (2,8% del PIB). El grueso de los fondos destinados a las compañías españolas procede de fuera de la economía española.

En los últimos tres años se ha producido un repunte de la actividad en las primeras fases (semilla, arranque y fortalecimiento) pero es en las siguientes donde se concentra la proporción mayoritaria del capital riesgo, tanto en España como en Europa como en EEUU.
 
Las plataformas de financiación participativa

El crowdfunding, las plataformas de financiación participativa, se regularon en España en abril de 2015 y constituyen un mecanismo de canalización directa del ahorro a la inversión productiva complementario al que tiene lugar a través de las bolsas y de los mercados alternativos. A finales de 2017, la CNMV había autorizado 26 plataformas de este tipo, de las cuales 11 eran de acciones, 10 de préstamos y 5 eras mixtas (de acciones y préstamos).

Aunque aún no existen estadísticas oficiales, las primeras estimaciones muestran crecimientos elevados. No obstante, todavía este tipo de financiación es marginal sobre el total. Se estima que, a escala global, en los últimos tres años el crecimiento de estas plataformas ha sido de un 40% anual. Por áreas geográficas, destaca China (80% del volumen mundial), seguida de EEUU (11%); Reino Unido (2%), Japón y Francia (1%). España está a mucha distancia (0,2%).
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Comentarios
  • #1 Miguel
    (29/11/18 11:36)

    El Quien es Quien en Capital Riesgo, clasificado por posicionamiento sectorial, fase de inversión y tipología, puede encontrarse en el siguiente enlace: http://www.recari.es/quienesquien.php

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