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Entrevista a Pedro Mateache, presidente de A. T. Kearney Iberia

“En los próximos cinco o diez años, más de la mitad de las personas van a cambiar su forma de trabajar”

12 de Octubre de 2018
  • Revista Empresario
Pedro Mateache, presidente de A. T. Kearney Iberia

Pedro Mateache, presidente de A. T. Kearney Iberia

Pedro Mateache asumió en enero de 2016 la presidencia de A. T. Kearney Iberia, una consultora de alta dirección con oficinas en más de 40 países. Con una amplia experiencia en consultoría, tras 20 años en McKinsey, lleva más de seis años en la compañía, donde ha realizado más de 200 proyectos nacionales e internacionales en temas que van desde los estudios de estrategia corporativa, proyectos de organización, la transformación comercial, y de operaciones, tanto en instituciones financieras como en otros sectores industriales.

Es necesario tener un perfil innovador para ser un buen directivo?
Lo que las empresas necesitan es innovar continuamente. No creo que sea necesario que el consejero delegado sea innovador. Lo que sí que tiene que saber hacer es analizar continua y objetivamente cómo lo están haciendo su equipo, su empresa y sus competidores para asegurar que no van a tener ningún problema o que se están quedando rezagados en algún frente importante. La empresa sí tiene que ser innovadora, pero no todos sus directivos.
 
"Lo que las empresas necesitan es innovar continuamente"

¿Qué cualidades debe tener un empresario o un alto directivo?
No creo que haya un solo tipo de directivo para cualquier tipo de empresa. En una empresa pequeña, un directivo lo que debe tener es muchas ganas y buenas ideas, y ser muy valiente. Es admirable hoy en día ser empresario o directivo de una empresa pequeña o mediana, porque el mundo está en continua transformación y hay grandes posibilidades de que las cosas no vayan bien.

Debe tener mucha fe en sí mismo, mucha visión de la jugada, y tener muy claro qué puede hacer distinto de los demás. En el otro extremo, un alto cargo de una gran empresa lo que tiene que asegurar es la competitividad de la empresa a largo plazo y, al mismo tiempo, conseguir mejorar sus resultados a corto plazo. Si cotiza en bolsa, debe ser capaz de aunar los resultados trimestrales con la transformación a largo plazo, lo que es muy complicado.
 
"Es admirable hoy en día ser empresario o directivo de una empresa pequeña o mediana"

¿Para eso se necesita una reforma del sistema educativo y de la gestión de los RR. HH.?
Se está haciendo cada día más desde las universidades. Están dándole más importancia a las nuevas tecnologías, la digitalización, la experiencia de cliente y la responsabilidad corporativa. Los jóvenes se van dando cuenta de que tienen que dar más importancia a la tecnología, pero también a la gestión de las personas. 

Hoy seguimos con departamentos de recursos humanos muy administrativos, muy enfocados en la alta dirección y en cuatro cosas más, pero creo que los recursos humanos del futuro tendrán que acercarse mucho más al negocio, conocer cuáles son sus prioridades estratégicas y, como consecuencia, cuáles son las nuevas necesidades de talento y perfiles, que van a ser muy distintas a las actuales.

¿Comparte usted la idea de transformarse o morir?
El que no esté dispuesto a cambiar no va a sobrevivir. Estoy completamente convencido. La mayor parte de las empresas tienen que transformarse. Dicho esto, creo que la alta dirección tiene que hacer dos cosas: gestionar el día a día, asegurando resultados a corto plazo, y transformar su modelo para asegurar su máxima competitividad. Muchas empresas se creen que se pueden transformar ejecutando solo el día a día.

Y la transformación se consigue y acelera poniendo en marcha proyectos —proyectos de transformación de la plantilla y la forma de trabajar, transformación digital, transformación del modelo de negocio, de la gestión de los proveedores, etc.—.

Si no avanzas por la vía de transformación, el día a día te puede llevar a que en algún momento te des cuenta de que el mundo ha cambiado y que tú no te has adaptado lo suficiente. Igual de malo es estar continuamente en el día a día que estar solo en transformación y no generar los resultados que los accionistas exigen y que la propia empresa requiere para financiar su necesaria transformación.
 
"El que no esté dispuesto a cambiar no vaa sobrevivir"

Consulte la entrevista completa en el cuarto número de la revista Empresario
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