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¿Cuál es el perfil del emprendedor español?

12 de Octubre de 2018
emprender

Por otro lado, el 55,1% de los emprendedores del último año corresponde al género masculino.

Emprender parece que vuelve a estar de moda en España. Como indican los datos del último informe de la Red GEM España, la tasa de actividad emprendedora (TEA) ha aumentado un punto con respecto al año anterior.

En el caso de España, el perfil del emprendedor es el de un hombre, de mediana edad y con formación superior. En concreto, la edad media de los emprendedores potenciales es de 38,4 años, mientras que la edad de los emprendedores en fase inicial y de los empresarios consolidados es en promedio de 40,0 y 49,7 años, respectivamente.

Aunque los emprendedores en fase inicial se concentran en edades de 35 a 44 años, es la población de 25 a 34 años la más propensa a emprender. En concreto, el 8,3% de la población española de 25 a 34 años en 2017 estaba involucrada en negocios nacientes o nuevos en el último año, mientras que entre las personas de otras edades este porcentaje fue menor. De hecho, las personas de 25 a 34 años y de 35 a 44 años son, en conjunto, las que mayor propensión a emprender tienen en España.

Por otro lado, el 55,1% de los emprendedores del último año corresponde al género masculino, mientras que el 44,9% corresponde al género femenino. En otras palabras, un número aproximado de entre cinco y seis de cada diez personas emprendedoras en fase inicial durante 2017 eran hombres, frente a un número de entre cuatro y cinco que eran mujeres.

Solo en 2017, el 6,8% de la población adulta masculina en España estaba participando en iniciativas emprendedoras en fase inicial, mientras que en el caso de la población adulta femenina la participación era del 5,6%. Sin embargo, a pesar de haber existido históricamente una clara brecha entre hombres y mujeres, las diferencias de género a la hora de emprender se han ido reduciendo de forma visible en los últimos años.

La distribución de la población emprendedora por nivel de educación revela que un 49,8% corresponde a personas emprendedoras en fase inicial que tenían educación superior (como licenciado, ingeniero o equivalente) o de posgrado (bien sea en máster o doctorado), mientras que el 50,2% corresponde a personas que tenían educación secundaria o primaria.

Por su parte, la proporción de casos con nivel de educación superior o de posgrado apenas representó el 40,2% de los emprendedores potenciales, así como el 35,8% de los empresarios consolidados y el 35,7% de las personas que habían abandonado un negocio en los últimos 12 meses. Además, casi la mitad de los emprendedores en fase inicial y de los emprendedores potenciales identificados en España en el último año tenían formación específica para crear empresas (49,2% y 49,4%, respectivamente).

Dado que en las etapas tempranas de puesta en marcha del negocio las personas emprendedoras suelen hacer uso de sus recursos propios o ahorros personales para financiar sus proyectos, el nivel de renta constituye un aspecto relevante del perfil demográfico. Los emprendedores suelen ser población ubicada en el tercio superior del nivel de renta.

Los diez mandamientos para ser un buen emprendedor
Emprender vuelve a estar de moda; de hecho, cuatro de cada cinco españoles han pensado alguna vez en fundar su propia empresa. A pesar de esta voluntad, el 40,7% de ellos ha tirado la toalla antes de siquiera intentar dar el paso porque le parece demasiado complicado llevarlo a cabo. Por ello, la Fundación Telefónica ha publicado un decálogo para ayudar al futuro emprendedor español a tener éxito en su nuevo negocio. ¿Cómo es el buen emprendedor?

1. Tiene capacidad de ejecución. Es necesario contar con un ADN marcado por la capacidad de liderazgo, de transformar lo necesario, motivando a los demás desde la ejemplaridad y a través de la gestión de las emociones.

2. Busca cómo monetizar su idea para que sea un negocio rentable. Con el objetivo desde el principio de que el negocio sea rentable.

3. Tiene mentalidad positiva. Ser positivo y feliz ante los proyectos aumenta las posibilidades de éxito.

4. Es creativo. La capacidad de imaginar el futuro, innovar y aportar toma cada vez más valor.

5. Es estable emocionalmente. Se trata de habilidades que cobran cada vez más importancia por la situación de constante cambio e incertidumbre en el que nos encontramos. Es la capacidad de asumir el fracaso y reponerse rápidamente.

6. Es flexible al cambio. En un mercado cambiante y en el que las empresas gestionan nuevos proyectos continuamente, es importante que el trabajador sea capaz de adaptarse a cada contexto y situación.

7. Sabe rodearse de un equipo competente, motivado y complementario. Ser capaz de poner en común recursos, conocimientos, opiniones, ideas, soluciones… hace que aumenten las posibilidades de éxito. Las empresas promueven formas de trabajo cada vez más colaborativas porque son conscientes de las ventajas del trabajo en equipo para la resolución de problemas.

8. Es perseverante. Ser constante y tener una meta clara para lograr el objetivo.

9. Es apasionado. Poner ilusión en los proyectos que llevamos a cabo.

10. Tiene visión global. La globalización hace que se trabaje con profesionales de muchos países y con distintos idiomas. Y que se diseñe el proyecto desde el origen con una intencionalidad global, lo que garantizará
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