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El gasto en pensiones aumentará hasta 7 puntos del PIB por el envejecimiento de la población

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08 de Octubre de 2018
Para el conjunto de España se calcula que, si todo sigue igual, en 2040 el peso de los mayores de 60 años dentro de la población total se doblará.

Para el conjunto de España se calcula que, si todo sigue igual, en 2040 el peso de los mayores de 60 años dentro de la población total se doblará.

La Fundación Mapfre calcula que en 2050 habrá 1,3 jubilados por cada persona en edad de trabajar de entre 20 y 65 años, lo que supondrá la futura convergencia de ambas franjas de edad y dificultará -según la entidad- el mantenimiento del actual sistema de pensiones.

Así, el gasto en pensiones se va a incrementar exponencialmente en los próximos años. En concreto, el estudio 'Las pensiones en España' del Consejo General de Economistas señala que el gasto en pensiones aumentará en España hasta 7 puntos adicionales del PIB a causa del envejecimiento de la población y del incremento de la dependencia, aunque el peso máximo no se alcanzará hasta la década de 2040- 2050. En este sentido, la inmigración puede retrasar, pero no evitar un impacto tan espectacular como el de casi doblar el peso del gasto en pensiones respecto al PIB.

En cuanto a la tasa de dependencia, la Airef considera que podría duplicarse desde el 25% actual hasta alcanzar el 60% en 2050, debido al envejecimiento progresivo de la población, en línea con las estimaciones del INE y Eurostat, que ejercerá una presión creciente sobre el gasto público asociado al envejecimiento.

En los Presupuestos de 2018, las pensiones costaron 144.834 millones de euros, un gasto muy importante teniendo en cuenta que es más del 10% del Producto Interior Bruto que genera España en un año.

Como se puede observar con todas estas cifras, "la crisis reciente ha obligado a reconocer un problema que ya se conocía pero que era ignorado a conveniencia: los cambios demográficos y del mercado de trabajo cuestionan la solvencia de nuestro sistema de pensiones", explica Guillem López-Casasnovas, experto de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Para el conjunto de España se calcula que, si todo sigue igual, en 2040 el peso de los mayores de 60 años dentro de la población total se doblará. Este gran aumento de la población mayor –presente también, con cifras parejas, en otros países europeos– puede implicar que, si no hay cambios significativos en las políticas, el gasto público necesario para el bienestar de este colectivo pasará del 12,6 al 33,1% del PIB, 21 puntos porcentuales más.

De mantener constante el gasto público total hasta entonces, ese incremento desplazaría las políticas públicas destinadas a otros colectivos desde el 68% actual a solo un 28%. "En cambio, para incrementar el gasto público de manera que no se produjese ese efecto de sustitución, la presión fiscal tendría que pasar del 38,2% actual al 57,2% en 2040", resalta López-Casasnovas.

"Nuestros mayores acabarían teniendo sus rentas netas dependiendo en el 68% del gasto social", destaca el experto. Al ritmo actual, el complemento de las pensiones privadas solo conseguiría compensar unos 3 puntos del PIB, una tercera parte de lo que se consigue, por ejemplo, en el Reino Unido o Canadá.

Asimismo, el «colchón» de la cohabitación de los mayores con sus hijos adultos continuaría siendo fundamental: en España el 40% convive con su familia, frente al 6% de algunos países nórdicos. Ello incide en las prestaciones derivadas de la dependencia, que "tendrían que equilibrar el terreno de juego en la decisión de institucionalizar o no a los beneficiarios, ya que las políticas tendrían que ser neutras a hacerlo fuera o no de los hogares", remacha. 

Según el informe del Consejo General de Economistas, existen algunas estimaciones que hablan de que el incremento del gasto relacionado con el envejecimiento respecto al PIB español hasta 2050 pueda representar nada menos que un 9,5 % adicional. El aumento más importante que se prevé tendrá lugar entre los años 2030 y 2050, un período en el que el peso de las pensiones será decisivo.

"El sistema de pensiones español en su actual configuración no tiene arreglo", concluye López-Casanovas. Por ello, el experto recomienda paliarlo con diferentes medidas: tocar algo las contribuciones, calibrar algo más los beneficios (niveles), las tasas de crecimiento (reglas de actualización), utilizar impuestos para afinar pensiones netas, favorecer nuevos entrantes cotizantes en situaciones muy dispares, rehacer jubilaciones anticipadas –nunca más que actuarialmente justas y a menudo a acompañar con penalización y no con apoyos–.

Además, propone establecer condiciones de elegibilidad de beneficios más restrictivas, tantear variaciones en los períodos de cómputo, incentivos ad hoc con las coyunturas de cada momento en la combinación de pensiones y salarios, modificar la edad de retiro (ligándola a la esperanza de vida), ajustes generales adicionales de reglas a disponibilidades, favorecer contribuciones individuales para suplementos, créditos desde los presupuestos generales para cubrir desde el sistema de pensiones políticas no estrictamente contributivas, etc.
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Comentarios
  • #1 luis picabia
    (08/10/18 11:17)

    Importante noticia y muy bien descrita la situación. Impresiona la información e impresiona la imagen que la acompaña. Enhorabuena.

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