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Big Data y nuevas tecnologías

¿Es el Big Data el nuevo petróleo?

10 de Agosto de 2018
  • D. Merino
big data

Respecto a la oferta, los datos se asemejan más a las energías naturales y renovables como la luz solar o el viento que al oro negro.

De la misma forma que hace un siglo el descubrimiento del petróleo permitió acumular grandes riquezas, sobre las que se construyó la economía, las empresas de datos o que tratan datos como Facebook o Google están convirtiendo en las más importantes del mundo. 

En el siglo XX, salía a relucir la idea de que el petróleo fuese regulado y que se debía intervenir para evitar una excesiva acumulación de poder y riqueza. Muchos expertos en la actualidad detectan un paralelismo similar en la acumulación y tratamiento mediante Big Data.

A pesar de que el símil entre el petróleo y los datos es acertado en algunos matices, hay diferencias tan importantes entre la industria de los datos y el petróleo que la comparación corre el riesgo de difundir un malentendido sobre cómo funcionan estas organizaciones de nuevas tecnologías y la regulación de su poder.

En qué se diferencian y en qué no ambas industrias
El petróleo es limitado, aunque todavía haya crudo oculto. Sin embargo, los datos, son virtuales y no tienen límite por lo que su oferta es cuantiosa. Es decir, en cuanto a oferta, los datos se asemejan más a las energías naturales y renovables como la luz solar o el viento que al oro negro.

Hay tantos datos generados de la actividad de los usuarios que el principal problema y preocupación debe ser qué hacer con ellos. Los datos además pueden ser reutilizados y comercializados dentro del margen que permita la normativa vigente.

Por ejemplo, si se crea una dirección de correo electrónico para usarla de registro en un servicio de música streaming, quedará un rastro de los gustos por la música o canciones consultadas. En redes sociales habrá fotos y publicaciones que en un motor de búsqueda permiten a estas empresas sacar un perfil y personalizar publicidad o publicaciones relacionadas en base a esos datos recopilados. 

En el caso del petróleo es muy diferente ya que si una gran empresa llega a una zona petrolera en cualquier lugar será la única que tenga el control del petróleo en dicho espacio, y una vez que lo hayan usado, se acaba, no como los datos. 

La nueva normativa de datos vela por proteger los datos que las empresas usan desde su entrada en vigor este año a raíz de los casos de tratamiento fraudulento o robo de datos en varias compañías. Muy pocas personas son conscientes del control sobre sus datos personales en línea.

La problemática surge en el caso de querer eliminar en internet todos los datos personales que se han entregado a las compañías, en tal caso se tendría que dedicar mucho tiempo y esfuerzo, y quizás no se eliminaría por completo.

Hay que señalar que es responsabilidad de cada uno conceder o no datos personales, ya que es resultado de las actividades que una persona con libertad decide usar, aunque en ocasiones aceptar las 'cookies' den la impresión de que se está firmando un contrato con el portal web que se visite produciendo cierto rechazo.

Otra disparidad es que la industria de datos evoluciona mucho más rápido que la industria petrolera, como todas las industria ligadas a la transformación digital y tecnológica. El I+D+I es la base de la mayoría de las empresas que quieren crecer. Los retos regulatorios son muy complejos dada la celeridad de desarrollo y adaptación en los negocios que trabajan con Big Data.

La regulación de estas empresas es tan candente que se cree  que hay que cuestionar las ideas superficialmente atractivas, como "Big Data es el nuevo petróleo". Big Data tiene algo importante en común con el petróleo hace un siglo. Pero las grandes tecnológicas son más parecidas a grandes grupos de medios de comunicación que a los gestores del petróleo.
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