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EXAMEN A LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

España pierde dos puestos en el ránking mundial de competitividad

23 de Mayo de 2018
¿Qué debilidades estructurales dañan la competitividad de la economía española?

¿Qué debilidades estructurales dañan la competitividad de la economía española?

España ha empeorado este año dos posiciones en el World Competitiveness Ranking, el ránking que mide la competitividad de los distintos países. En concreto, la economía nacional se sitúa en el puesto 36, de un total de 63 economías analizadas.



El World Competitiveness Ranking es uno de los más prestigiosos informes sobre competitividad internacional, elaborado por el IMD World Competitiveness Center. Aborda la dimensión política, social y cultural de la competitividad, además de la estrictamente económica, al evaluar la capacidad de los países para proveer aquellas infraestructuras, instituciones y políticas que fortalezcan y apoyen la competitividad de las empresas.

El World Competitiveness Ranking 2018 está liderado por EEUU, Hong Kong y Singapur, ocupando las siguientes posiciones Holanda y Suiza, por este orden. Dinamarca se coloca en sexta posición y se sitúa por encima de Emiratos Árabes Unidos, Noruega, Suecia y Canadá, que ocupan las primeras diez posiciones. Tras la mejoría mostrada durante los últimos cuatro años, España empeora dos posiciones en el World Competitiveness Ranking en esta última edición.

Con respecto a otras grandes economías de la UE, Alemania se sitúa en la posición 15 del ranking, Reino Unido en la 20, Francia en la 28 e Italia en la 42.

En el informe, se analiza la competitividad de los países participantes a partir de cuatro áreas: Resultados Económicos, Eficiencia del Gobierno, Eficiencia Empresarial e Infraestructuras. España alcanza su mejor ranking en el área de Infraestructuras, donde se sitúa en la posición 27. La peor posición en el ranking se da en el área de Eficiencia Empresarial, donde se sitúa en la posición 42.



El aspecto en el que más ha mejorado la competitividad de la economía española el último año ha sido Resultados Económicos. España se sitúa en este ámbito en la posición 31 del total de 63 países, subiendo cuatro posiciones con respecto a la edición anterior. Dentro de los factores que componen este área, se ha constatado una mejoría notable, con respecto a la edición anterior, en aspectos como crecimiento real de la formación bruta de capital fijo o en la tasa de desempleo, tanto la total como la de desempleados de larga duración como la de desempleo juvenil.

No obstante, estas últimas siguen siendo las principales debilidades de la economía española, que sitúa al país casi en las últimas posiciones del ranking.

Además, la economía española ha empeorado sus resultados en inflación y en balanza por cuenta corriente con respecto al año anterior. Por otro lado, aspectos como la resiliencia de la economía (su capacidad de adaptación a los cambios) o el peligro de relocalización de la industria se ven como un lastre a la competitividad.

Destacan como fortalezas, dentro de los Resultados Económicos, la exportación de servicios comerciales, la inversión directa en el exterior, la inversión extranjera directa en España o la concentración de exportaciones por productos.

En el otro extremo, el área que más ha empeorado ha sido Infraesctructuras, que baja una posición hasta la 27, aunque sigue siendo el factor en el que España alcanza su mejor resultado. En este factor, se analiza el grado en que los recursos básicos, tecnológicos científicos y humanos cubren las necesidades de las empresas.

España ocupa una muy buena posición en ingenieros cualificados, esperanza de vida e infraestructuras sanitarias. No obstante, determinados aspectos continúan siendo un lastre para la competitividad, ya que no se ajustan a los requerimientos del sistema productivo, como los conocimientos de idiomas, la adecuación de la educación universitaria o la atracción de científicos e investigadores.

España mantiene su posición en el ranking (38) en Eficiencia del Sector Público. Entre los factores que mejoran en 2018 cabe destacar el déficit público y la estabilidad del tipo de cambio. No obstante, continúan siendo un importante lastre para la competitividad el déficit y la deuda pública, todo lo referente a la regulación del mercado  laboral y su flexibilidad, la burocracia para crear una empresa, la elevada contribución a la Seguridad Social por parte de las empresas y la economía sumergida.

En Eficiencia Empresarial, España se mantiene en la posición 42. Aunque en España destacan los activos del sector financiero, los trabajadores cualificados, las grandes empresas y la productividad, ocupa una de las posiciones más bajas del ranking en lo referido a atracción y retención de talentos, formación laboral, transformación digital de las empresas o emprendimiento.

Según se desprende de los resultados del informe, la eficiencia empresarial se ve lastrada por la necesidad de reformas económicas y sociales y, además, se hace necesario mejorar la utilización de las herramientas digitales y las tecnologías, incluido el big data.
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