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España, el tercer país europeo a la hora de captar nuevos proyectos de inversión

21 de Mayo de 2018
Dinero

Los cinco países que encabezan el índice no han cambiado en los últimos años, pero sus posiciones relativas se han modificado.

En un entorno económico como el actual, marcado por un notable crecimiento y elevados riesgos políticos, la búsqueda de un destino de inversión adecuado es complicado. No obstante, España es el tercer país europeo en captación de nuevos proyectos de inversión extranjera según el Indicador de Confianza de la IDE 2018 ("FDI Confidence Index") publicado por la consultora AT Kearney.

España cede cuatro posiciones en cuanto a inversión extranjera respecto a años anteriores, cayendo al puesto 15. Sin embargo, las inversiones en nuevos proyectos ("greenfield investments") han aumentado un 29% entre 2010 y 2016, el tercer incremento más alto entre los países europeos.

El Indicador de Confianza de la IDE 2018 ("FDI Confidence Index") destaca que los inversores han asumido que la globalización se está viendo desafiada por el ascenso del populismo y el proteccionismo, y valoran que los países ofrezcan una regulación más transparente, seguridad, amplios mercados y un fuerte crecimiento económico para recibir inversiones.

En la era de la globalización, la IDE es un elemento esencial para crear cadenas de valor globales y acceder a los mercados de las principales economías del mundo. La localización, es decir, el traslado de la gestión, operaciones, producción o marketing de una empresa a otros mercados locales, se ha convertido en una estrategia habitual entre las empresas internacionales.

Casi todos los inversores analizados en el índice reconocen que están localizando, o consideran localizar, algunas de sus funciones operativas y estas estrategias dependen cada vez más de la IDE. Invirtiendo en productos locales, cadenas de suministro, marketing, TIC y otras prácticas empresariales en otros países, los inversores pueden afrontar mejor los riesgos motivados por cambios repentinos en los mercados.

Los flujos de IDE son al mismo tiempo el reflejo de la apertura de un mercado y también una respuesta a las restricciones de un mercado. Además, la IDE contribuye de forma notable a impulsar la actividad económica y el empleo en las economías que la reciben.

Estas, a su vez, establecen mayores incentivos para liberalizar las regulaciones y mitigar las condiciones socioeconómicas que pueden llevar a los líderes políticos a promover el proteccionismo. La expansión de la IDE es un antídoto contra los actuales desafíos políticos y económicos que plantea el populismo.

Estados Unidos lidera un año más el Índice de Confianza de IDE. El atractivo de este país para los inversores extranjeros se debe en gran medida al tamaño de su mercado doméstico, sus resultados económicos y su baja imposición empresarial. Las medidas y la retórica proteccionistas del Gobierno estadounidense pueden estar motivando también que algunas empresas aumenten su inversión en Estados Unidos para mantener el acceso a su mercado.

El índice señala también que se han dado cambios significativos en los principales destinos de la IDE. Los cinco países que encabezan el índice no han cambiado en los últimos años, pero sus posiciones relativas se han modificado. Canadá alcanza la segunda posición y China cae a la quinta, la peor clasificación obtenida nunca en este índice.

Alemania también cede un puesto y el Reino Unido se mantiene en cuarto lugar. Por otro lado, aunque los 10 destinos "top" de la IDE son los mismos que en los dos años anteriores, en el índice de 2018 hay cambios en su composición: Suiza e Italia entran en esta clasificación por primera vez en diez años, desbancando a India y Singapur.

Los inversores se están centrando en las oportunidades de Europa. Los mercados europeos han llamado la atención de los inversores en los últimos años. En general, los mercados europeos representan más de la mitad de los países incluidos en el índice de 2018, así como la mitad de los diez más destinos de la IDE más destacados. Los tres nuevos países que han ingresado en el índice de este año son europeos: Dinamarca (20ª posición), Portugal (22ª) y Noruega (23ª).

Uno de los principales motivos de este aumento es el nuevo impulso cobrado por los sectores inmobiliario e infraestructuras, que atrajeron casi una cuarta parte de la IDE entre 2013 y 2016. A pesar de la incertidumbre política provocada por la crisis catalana, los inversores se muestran más optimistas sobre las perspectivas económicas de España de cara a los próximos tres años en comparación con las de hace un año.

Los mercados desarrollados confirman su predominio como destinos de la IDE. Tras ceder algunas posiciones el pasado año, los mercados desarrollados han alcanzado en 2018 el 84% de las posiciones del índice. Los inversores se muestran interesados en mercados desarrollados de todas las regiones del mundo, incluyendo Europa, América del Norte, Asia y Oceania.

Este aumento tal vez se deba al auge económico que están experimentando dichas economías, a sus ventajas competitivas en innovación tecnológica y a la presión regulatoria y competitiva para localizar operaciones en mercados relevantes.

Los inversores se muestran muy optimistas sobre la economía global. La mayoría de los inversores son más optimistas sobre la evolución de la economía en 2018 que en años anteriores. A nivel regional, se muestran particularmente más optimistas sobre las expectativas económicas de Asia-Pacífico, Europa y América. Por contra, disminuyen en los casos de Oriente medio y el norte de África, y son más pesimistas respecto al África subsahariana.

Los riesgos políticos aún preocupan a los inversores. El aumento de las tensiones geopolíticas es el principal factor de riesgo para los inversores en los próximos cuatro años, que ven más probabilidades de crisis políticas en los mercados emergentes que en el pasado año, lo que explicaría la escasa presencia de estos países en el índice de 2018.

Por segundo año consecutivo, los inversores priorizan los factores institucionales y de gobierno cuando eligen un lugar en el que invertir, centrándose de manera especial en la regulación transparente, la corrupción, la fiscalidad, las facilidades de pago y la seguridad general del entorno.

Las estrategias de localización están potenciando la IDE. Un 80% de los inversores cree que la IDE será más importante para la rentabilidad empresarial y la competitividad en los próximos tres años.

Una de las razones de este elevado grado de consenso parece ser que el 90% de las empresas están llevando a cabo o consideran emprender estrategias de localización y casi tres cuartas partes de estas compañías han aumentado su dependencia de la IDE como resultados de la localización. La IDE es vista como una estrategia de negocio con la que se pretende mitigar los efectos del proteccionismo en la economía global.

Los cambios en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) podrían afectar a los flujos de la IDE. Casi el 95% de las empresas inversoras presentes en Estados Unidos consideran que la renegociación o cancelación del TLCAN modificaría sus patrones de IDE.

El 60% de los inversores reportaron que la supresión del TLCAN podría suponer un aumento de los costes operativos de sus compañías.
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