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Recuperación económica

Los primeros indicadores del segundo trimestre muestran que no se ralentiza la recuperación

18 de Mayo de 2018
La economía de Sudáfrica creció un 1,3 % en 2017, más de lo esperado

El Indicador de Sentimiento Económico de abril se encuentra en los 110,6 puntos, seis décimas más que en la media del primer trimestre del año.

La economía española sigue, de momento, manteniendo su ritmo de crecimiento. A pesar de que las previsiones apuntan a que se producirá una desaceleración en los próximos meses, esta tendencia esperada por diversos analistas aún no se observa en las cifras de actividad real. De hecho, muchos de ellos piensan mejorar sus perspectivas a corto plazo.

El Indicador de Sentimiento Económico de abril se encuentra en los 110,6 puntos, seis décimas más que en la media del primer trimestre del año. Asimismo, el consumo de energía eléctrica corregido a efectos de calendario creció el mes pasado un 2,4%, cinco décimas porcentuales más que entre enero y marzo, cuando avanzó un 1,9%.

Lo mismo está ocurriendo en las fábricas. La utilización de la capacidad productiva del país ha pasado del 79,7% en el primer trimestre al 80,3% en lo que va del segundo. Asimismo, el índice de confianza industrial creció un 3,3% en abril, frente al avance del 1,9% de febrero.

La matriculación de automóviles, uno de los bienes que más exporta España al exterior, pasó del 10,5% en el primer trimestre al 12,3% en el segundo. En marzo avanzaron un 2,1% anual, 10 puntos menos que en abril.

La confianza del consumidor también sigue avanzando. El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se sitúa en 99,9 puntos, 1,3 puntos por encima del dato del mes anterior.

“Este aumento del ICC se debe exclusivamente a la mejora experimentada en la situación actual, +2,6 puntos, mientras que las expectativas han permanecido estables en los últimos treinta días”, señala el CIS. “Por otra parte, el índice se mantiene alrededor de los 100 puntos y en valores cercanos a los obtenidos desde el descenso experimentado en octubre del pasado año”, destaca este organismo.

Los factores que apoyan el dinamismo de la economía española son diversos. Entre ellos, un contexto internacional próspero, con un nuevo repunte del crecimiento de la economía global y del comercio mundial. Además, la política económica es expansiva. Por un lado, por las condiciones de financiación, que seguirán siendo muy favorables debido a la estabilidad de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE).

Por otro, por la política fiscal es claramente expansiva en el gasto social, tal y como se manifiesta en el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018.

Evolución a medio plazo
A medio plazo, a partir de la formulación de cuatro escenarios para el periodo 2018-2020, los expertos del a Fundación de Cajas de Ahorro (FUNCAS) han concluido en un informe que España seguiría creciendo hasta 2020 e incluso en el peor no caería en una recesión prolongada.

En el escenario central, la actividad se acercaría a su potencial no-inflacionista a finales de 2020 y la tasa de paro bajaría hasta el entorno del 10%. Algunas comunidades (Baleares, País Vasco y Navarra) se acercarían al pleno empleo. La deuda pública y el paro se mantienen como los principales desafíos del país a medio plazo.

La mejora de la posición financiera de empresas y hogares es uno de los factores que más contribuye al buen posicionamiento de la economía española. Entre 2010 y 2017, las empresas no financieras redujeron su endeudamiento en más de 310.000 millones de euros, lo que se traduce en el pago el año pasado de 13.000 millones en intereses frente a los 33.000 millones en 2010.

Por tanto, un aumento de tipos tendría un impacto más limitado que en años anteriores. Los hogares también podrían afrontar un shock financiero con más facilidad que durante la crisis. Desde 2010, su deuda se ha reducido en 170.000 millones, hasta representar cerca de un año de renta disponible, un valor próximo al umbral que permite afrontar posibles crisis.

Riesgos latentes
No obstante, hay que tener cautela. Por ejemplo, ante la incertidumbre política, sobre todo en lo asociado al proceso del Brexit y en Cataluña, factores de riesgo para la confianza, la inversión, las exportaciones o el turismo. Además, un mayor repunte del precio del petróleo dañaría tanto a la renta disponible de las familias como a los costes de las empresas, perjudicando el saldo comercial de la economía española.

Otro factor de riesgo es que se produzca un freno notable o una reversión del proceso de reformas estructurales en España. Y por supuesto, habrá que estar atento a las subidas de tipos de interés en los EE.UU., que pueden generar turbulencias en los mercados financieros internacionales.
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