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Entrevista a María José Álvarez, presidenta del grupo Eulen

"Nunca podría sustituir a una persona por una máquina"

30 de Abril de 2018
  • Revista Empresario
María José Álvarez, presidenta del grupo Eulen

María José Álvarez, presidenta del grupo Eulen

María José Álvarez, presidenta de Eulen, ha sido reconocida recientemente como Business Leader of the Year por la Cámara de Comercio España - Estados Unidos. Gran aficionada a la hípica, esta empresaria, que está en el cargo desde hace dos años, comenzó su andadura en su empresa cuando tenía 25 años. Hasta que asumió la presidencia de la compañía, había pasado prácticamente por todos los departamentos como una trabajadora más.

Gran admiradora de su padre, al que llama “el jefe”, afronta los planes de expansión de una compañía que empezó con un capital de pocos miles de pesetas y que ahora está presente de forma directa en 14 mercados y tiene 90.000 empleados. En esta entrevista del segundo número de la revista Empresario, analiza la situación del sector y de la economía española.

El mundo se encuentra en plena revolución digital, la que algunos llaman ya la Cuarta Revolución Industrial. ¿Cómo afronta una compañía de servicios generales como Eulen este proceso?
Yo lo encaro con bastante pragmatismo, que no es lo mismo que escepticismo. Nuestro principal activo es el capital humano. Las máquinas funcionan, pero no debemos olvidar que en nuestro sector el principal activo es el capital humano. Debemos mantener esa humanización de las compañías. Un ejemplo que se me ocurre es que en los comercios puedes pagar ya con el teléfono móvil.

No sería necesaria ninguna visita al banco, pero, honestamente, me gusta ver de vez en cuando las caras de las personas que manejan mi patrimonio. Nunca podría sustituir a una persona por una máquina frente un cliente. Nosotros hemos digitalizado muchos procesos pero con un límite. Una de las cosas que más valoro y que intento mantener en Eulen como filosofía es la calidad humana de nuestros equipos. Porque esa calidad humana debe trasladarse a todos los niveles de la compañía.

Me preocupa mucho que los trabajadores se sientan cómodos. Habrá mucha gente que no esté conforme y que quiera marcharse. Soy consciente de que no puede haber 90.000 personas encantadas, pero intentamos que la compañía tenga una gran calidad humana, con equipos que estén digitalizados al máximo, pero sin perder en ningún momento el valor humano.

En la digitalización lo que más nos interesa en nuestro sector es el trabajo a tiempo real. Para nosotros es fundamental en la organización del trabajo, en el pago de la nómina y en el establecimiento de ciertas políticas con algunos clientes.
 
"Debemos mantener la humanización de las compañías"

¿Qué reformas cree que necesita España en el corto, en el medio y en el largo plazo?
La última reforma laboral fue la adecuada para el momento que estábamos viviendo, pero la realidad es que ha tenido efectos colaterales que creo habrá que corregir. Las circunstancias económicas del país y de las empresas en concreto, hizo que esta reforma laboral fuese necesaria en su momento.

Entiendo que hoy día habrá que adaptar esa ley a las circunstancias actuales, circunstancias estas que al parecer han variado de forma sensible hacia una mejor situación. Uno de los peores efectos que provocó la reforma laboral fue el llamado “descuelgue de los convenios” que ha servido para ayudar a muchas empresas a salir de la crisis, pero que en su efecto colateral ha provocado que algunas de estas empresas hayan utilizado este resquicio para bajar los salarios de manera aleatoria, en perjuicio de muchos de los trabajadores.

Y esa es una realidad que tenemos ahí. Y su consecuencia es que el sector servicios se ha visto tremendamente afectado y deteriorado y asimismo infravalorado.

Su compañía se fundó con un capital social de varios miles de pesetas, y este año prevé cerrar con una facturación de 1.700 millones de euros. ¿Cuál es la clave de este éxito a lo largo de décadas?
La suerte, sin duda, y estar despierto cuando la suerte pasa. El esfuerzo, el trabajo y el sacrificio. Y el riesgo, aunque sea el riesgo medido. No sé los problemas familiares que habrá y como terminarán, porque todo está en pleitos, pero yo lo que sé es que a las 9 de la mañana estoy aquí. A eso yo le llamo constancia, estar al pie del cañón, estar en contacto con tu gente y dejar que tu gente trabaje, porque en ocasiones cuando estás en la empresa puedes molestar más de lo que ayudas.

Pero para los trabajadores es importante que sientan tu presencia porque tienen la capacidad de poder acercarse a ti. Con el cargo que ocupo, no te puedes hacer inaccesible a los equipos de trabajo. Mi padre fue un hombre que estuvo a la cabeza de la compañía hasta 2015, un mes antes de fallecer, y eso marcó un estilo que, aunque modificado, espero mantenerlo. Me gustaría que alguien fuese tomándome el relevo en los próximos años.
 
"Con el cargo que ocupo, no te puedes hacer inaccesible a los equipos de trabajo"

Lea la entrevista íntegra en el Segundo número de la revista Empresario




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