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Competitividad y crecimiento empresarial

La formación, la clave para el crecimiento de las compañías familiares

16 de Abril de 2018
La microempresa gana demasiado peso en el tejido empresarial durante la crisis

La incorporación de los miembros de la familia a puestos directivos parece realizarse sin criterios objetivos en el 54,2% de los casos

Las empresas familiares españolas, que representan el 90% de nuestro entramado empresarial, el 60% del valor añadido bruto y el 70% del empleo, son cada vez más conscientes de la creciente competencia y la necesidad de impulsar la internacionalización, la innovación y la formación para asegurar su progreso.

La incorporación de los miembros de la familia a puestos directivos parece realizarse sin criterios objetivos en el 54,2% de los casos. El porcentaje de familiares ocupando puestos directivos con formación universitaria es inferior al 50%. Este dato pone de manifiesto la necesidad de seguir fomentando la profesionalización de las empresas familiares españolas para mejorar su crecimiento, eficiencia y competitividad, según un estudio del Instituto de la Empresa Familiar.

El estudio analiza también el impacto del tamaño de las empresas familiares sobre algunos elementos relevantes que condicionan su actividad (acceso a los mercados financieros, disponibilidad de talento, formación de los trabajadores, recursos para afrontar el entorno fiscal y normativo, innovación, presencia en mercados internacionales).

Los datos sugieren que el nivel de formación de los directivos aumenta conforme mayor es la empresa. Esta relación directa con la dimensión empresarial se observa también con la existencia de un plan estratégico formal.

El análisis de los factores que determinan su competitividad permite examinar el grado de adaptación que presentan frente a los cambios motivados por tendencias como la globalización, la internacionalización, la digitalización o la expansión de las nuevas tecnologías disruptivas.

Entender la naturaleza de estas empresas facilita la comprensión de la importancia que tienen en la estructura empresarial y su participación en la actividad económica en el actual contexto de recuperación.

Respecto al gobierno corporativo, el estudio señala que las empresas encuestadas están gestionadas mayoritariamente por un directivo masculino que en el 90% de los casos pertenece a la familia propietaria. Solo el 28,8% de los directivos son mujeres y en el 95% de las empresas la propiedad está en manos de la familia.

Respecto a los órganos de gobierno, el 61,2% de las compañías de la muestra cuentan con administrador único y el 35% disponen de consejo de administración.

El protocolo familiar constituye un documento esencial que regula por escrito el funcionamiento y la implicación de la familia en el negocio; sin embargo, sorprende que solo el 11,3% de las empresas del estudio reconozcan tener uno.

La percepción de las barreras al crecimiento varía en función del tamaño de las empresas familiares, de modo que las pequeñas y medianas ven como principales obstáculos que limitan su crecimiento el marco institucional y la legislación, junto con las dificultades para obtener financiación externa.

Sin embargo, para las empresas de mayor dimensión son la coyuntura económica y la escasez de personal cualificado los mayores retos percibidos para crecer.

La formación en las empresas familiares es uno de sus grandes retos. Las que tienen directivos sin estudios universitarios no alcanzan las mismas tasas de crecimiento ni la misma rentabilidad que las dirigidas por ejecutivos con esta formación. Pero no solo es preciso que los máximos responsables de las empresas familiares dispongan de la formación adecuada, también es recomendable que los gestores de la compañía tengan experiencia en temas de naturaleza económico-empresarial.

Uno de los aspectos clave de la competitividad empresarial es la innovación. El estudio examina también el comportamiento innovador de la empresa familiar española y señala que el 35% de las empresas familiares han accedido a nuevos negocios o mercados y la mitad han realizado algún tipo de innovación. Por otro lado, el tamaño de la empresa determina de forma significativa su propensión a la innovación, de modo que cuanto más grande es esta mayor es su capacidad de innovar.
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