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Las 8 claves para vender en la era digital

06 de Abril de 2018
El informe destaca la efectividad de los programas de recolocación.

Los nuevos vendedores están orgullosos de serlo.

El ritmo de la venta siempre debe marcarlo el vendedor profesional, pero sin que el cliente lo perciba. Esa es la gran diferencia entre los comerciales normales y los “súper vendedores”. Para hacer frente a los retos de la era digital, El Empresario da las ocho claves para vender.

Según la multinacional Otto Walter International, lo importante es apostar por el tipo de venta en la que el éxito llega a través de una capacidad superior de los vendedores para influir en el cliente, ganándoselo por su buen hacer. Vender por convencimiento, por seguimiento y por excelente gestión, aprovechando sabiamente todos los canales que el mundo digital aporta.

Paco Muro, presidente de Otto Walter International, señala: “Los comerciales siempre han sido la piedra angular de cualquier empresa y en el momento actual tienen la posibilidad de brillar, reivindicarse y obtener el reconocimiento que merecen". Sin embargo, no se trata de un trabajo sencillo, "para eso necesitan pasar a un nivel superior, más profesional, más técnico”, explica Muro. Para conseguir este objetivo, ¿cuáles son las ocho características claves para un vendedor?
 
1. Orgulloso 
Los nuevos vendedores están orgullosos de serlo. No esconden su condición bajo cargos ininteligibles, son vendedores y presumen de ello. Son conscientes de que sin ventas no hay empresa posible y de que su función es una de las más importantes de la organización.

Se necesita preparación, talento y constancia para llevarla a cabo con éxito, y no todo el mundo vale para ello. El vendedor profesional es alguien especial, que, además, gana más que la mayoría de técnicos y mandos medios. Y eso es porque lo vale.
 
2. Aprendizaje continuo
El súper vendedor aprende todo el tiempo. Cada visita, cada éxito, cada fracaso. Todo se registra, se incorpora. Siempre abierto a formarse, a mejorar, a conocer mejor el producto y desarrollar sus habilidades. Al vendedor profesional no tiene que pagarle un curso la empresa, ¡se lo busca él mismo! El vendedor nunca pierde el espíritu de aprendiz.
 
3. Inmune al desaliento
Insistir, insistir y nunca desistir. Ese es el grito de guerra de muchos súper vendedores. Perseverancia y constancia. Como dice Paco Muro, cuando está ante un cliente duro e implacable: “Me vengaré vendiéndole”.

La venta está llena de momentos que te dirán NO, pero eso es sólo parte de su encanto. Cada NO es un impulso a por el siguiente Sí. Si fuera fácil, ¿dónde estaría la gracia y el valor de ser vendedor?
 
4. Innovador
Siempre abierto a incorporar los cambios en los gustos y tendencias de los clientes, a un avance tecnológico. Siempre dispuesto a probar algo nuevo. En esta era digital y de cambio permanente, el vendedor mantiene una mentalidad de curiosidad e inquietud ante cualquier innovación o metodología que le permita superar barreras y acercarse a sus objetivos. CRMs, dispositivos móviles y tablets, web, redes sociales,… ¡adelante con lo que venga! Todo lo que sirva para vender más y mejor, bienvenido sea.
 
5. Alineado con la empresa
Ve al resto de la empresa como sus aliados. Siente que representa a todos cuando está frente al cliente. Defiende a muerte sus precios, sus condiciones, sus productos y su empresa. Porque cree de verdad que lo que vende es útil, es bueno, y sabe que hay un gran equipo detrás que hace que así sea. Los nuevos comerciales operan sinérgicamente y en perfecta sintonía con el resto de áreas.
 
6. Alineado con el cliente
La venta ha dejado de ser una cuestión “logra el dinero y corre”. El vendedor profesional realmente se implica con el cliente. Sabe que sus productos o servicios son buenos y trata de ayudarle con ellos. Le importa que los use bien, que le vaya bien, que haya quedado encantado.

Se trata de situar al cliente en el centro mismo del proceso. Es un cambio de posición que implica que el cliente tiene en el vendedor a su partner, a quien sabe que le va a aportar cosas buenas, por las que está feliz de pagar.
 
7. Con visión a corto sin perder el largo plazo
La misión del vendedor de hoy no es cerrar a toda costa la operación aunque sea cargándose la confianza del cliente, sino crear el vínculo adecuado para propiciar el cierre de hoy, y poner más fácil el de mañana. Y eso se consigue siendo honesto, cumplidor, consultor y consejero. Lo que supone decirle a veces al cliente que no, que no podemos ayudarle, que eso no lo hacemos, y hasta recomendarle a veces un competidor que sí puede. No siempre se logra el pedido, pero siempre vendes tu empresa y tu imagen como súper vendedor.
 
8. Positivo y proactivo
Un vendedor triste no es un vendedor. No hay excusas ni lamentos. No hay problemas, hay retos. No hay críticas a la empresa, ni a los precios, ni a los jefes, lo que tenemos es suficientemente válido. El súper vendedor sabe que su éxito está más en sí mismo que en lo que le rodea. No se deja contaminar por los que no quieren verlo. Se trabaja su suerte, se prepara, conoce a fondo su oferta, contagia su entusiasmo por lo que vende. Cree y lo transmite. Y busca soluciones a cada imposible.
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