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El panorama empresarial cambiará más en los próximos 10 años que en los últimos 40

14 de Marzo de 2018
Muchos negocios van a tener que reinventarse a sí mismos y las empresas deberán ser más ágiles y fuertes en un entorno altamente disruptivo.

Muchos negocios van a tener que reinventarse a sí mismos y las empresas deberán ser más ágiles y fuertes en un entorno altamente disruptivo.

Las tecnologías digitales están dando más poder a los consumidores y facilitando nuevas formas de negocio antes inimaginables. Permiten responder mejor a las cambiantes necesidades de los mercados y se han convertido en una de las claves del éxito comercial, pero implican cambios en la operativa de las empresas.

El panorama empresarial va a cambiar más en los próximos 10 años que en los 40 anteriores. La disrupción redefinirá cada elemento del negocio. Los límites entre sectores se difuminarán a medida que la tecnología y la importancia del consumidor vayan ganado terreno.

Muchos negocios van a tener que reinventarse a sí mismos y las empresas deberán ser más ágiles y fuertes en un entorno altamente disruptivo.

En la próxima década, los consumidores tendrán más posibilidades de elección que nunca, con una creciente gama de productos y servicios adaptados a sus necesidades específicas y con un comercio electrónico que, de hecho, ya ha comenzado a incrementar notablemente sus expectativas de consumo.

En un reciente informe, el World Economic Forum examina cómo modificarán dichas tecnologías en un futuro próximo la operativa de las empresas que centran su actividad en el consumidor, identificando los aspectos esenciales que estas compañías, inmersas en plena era digital, deben adoptar e integrar en sus modelos operativos.

Esta transformación obligará a las empresas a adaptarse a un entorno disruptivo para sobrevivir. Necesitarán incorporar cambios en cada uno de los elementos de sus modelos operativos.

Esta reinvención de la empresa no solo tiene que ver con la búsqueda de la eficiencia, sino también con la responsabilidad de la empresa ante los grupos de interés afectados por su actividad (consumidores, fuerza de trabajo, accionistas).

Para proporcionar optimas experiencias a los consumidores, las empresas integrarán en ecosistemas extensos. Empresas que antes eran competidoras entre sí se verán obligadas a cooperar y trabajar de forma conjunta para proporcionar el valor que no pueden ofrecer por sí mismas.

Las compañías con capacidades digitales se centrarán en los consumidores para poner a su disposición el valor que estos demandan. A su vez, las exigencias de cambio demandadas por los consumidores estimularán a las empresas a desarrollar nuevas oportunidades para satisfacerlas.

Las grandes empresas serán más sencillas y utilizarán contingentes de trabajadores según lo requieran las necesidades del mercado. Pequeños grupos de gestión en el núcleo de las empresas aprovecharán el potencial de los datos para dirigir las actividades de los empleados de forma más precisa que antes.

Las mejoras de la productividad aumentarán gracias a dos grandes disrupciones: la automatización masiva de tareas repetitivas y el uso de la analítica de datos aplicada a la toma de decisiones.

El aprendizaje continuo será la norma, con trabajadores buscando una mejora continua de sus habilidades. Los trabajadores tomarán un mayor control de sus propias carreras profesionales y de su desarrollo personal.

Las siete características básicas
1. Las empresas serán más humanas, guiadas por un propósito organizacional centrado en el consumidor. Este propósito conectará a empleados y consumidores y a consumidores con la empresa o la marca. La autenticidad y la personalización tendrán mayor cabida en la cultura empresarial, así como la experiencia del consumidor.

Los empleados se involucrarán más en los productos y servicios que las empresas ofrecen a los consumidores y las empresas aumentarán su compromiso para impulsar el aprendizaje a lo largo de la vida laboral de los trabajadores.

2. Las empresas operarán con más agilidad y se adaptarán continuamente apoyándose en equipos de trabajo. Según un estudio, solo el 15% de las empresas líderes creen que sus modelos operativos responden con la suficiente rapidez a los cambios del mercado, mientras que el 62% de las compañías digitales disruptivas consideran que sus modelos sí que son capaces de responder con celeridad.

Las empresas deberán evaluar continuamente las condiciones del entorno y realizar los ajustes necesarios, y confiarán sus proyectos a equipos concretos organizados para su ejecución.

3. El uso de tecnología y analítica transformará cada función y, en último término, el papel de cada trabajador. La automatización inteligente se incorporará para realizar operaciones más eficientes y precisas.

4. El desarrollo de redes de relaciones permitirá a las empresas formar parte de ecosistemas empresariales para lograr más objetivos de lo que lo haría de manera individual; los ecosistemas facilitarán a los consumidores soluciones, capacidades o datos compartidos. Cada empresa tendrá una idea clara de sus capacidades centrales y delegará en las demás el resto.

5. Las empresas impulsarán sus capacidades internas para acelerar el desarrollo y la integración de nuevas ideas de negocio, start-ups, adquisiciones y capacidades externas.

6. Las empresas gestionarán sus recursos humanos para captar al mejor talento y adoptarán modelos de empleo en los que confluirán plantillas de empleados estables, empresas filiales, socios, talento externo y consumidores.

7. La aplicación de todas las características anteriores se enfocará a la búsqueda de la sostenibilidad centrándose en un crecimiento beneficioso alineado con los valores de la sociedad, la confianza y la transparencia.

La reinvención de los futuros modelos operativos tendrá implicaciones sobre la capacidad de los trabajadores para encajar en organizaciones digitales, sobre la seguridad para proteger los empleos en mercados laborales más fluidos y sobre las medidas para democratizar y proteger la información en el entorno digital.

El éxito de las empresas basadas en el consumo dependerá en gran medida del uso que hagan de los datos sobre los consumidores, cuyo volumen crecerá de manera exponencial. Para alcanzar un nivel de confianza a largo plazo, las empresas tendrán que proteger cuidadosamente la privacidad y la seguridad de los datos recabados de los consumidores y ser más transparentes acerca de lo que hacen con ellos.

En las próximas décadas, la tecnología aportará cambios significativos en la creación de valor para los consumidores, los trabajadores y las empresas. Conforme los modelos operativos se transformen, se irán abriendo nuevas oportunidades de crecimiento con impactos positivos, pero también con consecuencias inciertas a nivel social.
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