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Entrevista a Antonio Ramírez, Marketing Manager de Konica Minolta

"No hemos dado el paso definitivo de poner al profesional en el centro de la empresa"

28 de Febrero de 2018
Antonio Ramírez, Marketing Manager de Konica Minolta

Antonio Ramírez, Marketing Manager de Konica Minolta

Antonio Ramírez, Marketing Manager de Konica Minolta
Antonio Ramírez es el Marketing Manager de Konica Minolta. Es experto en coaching profesional y personal, liderazgo de equipos y proyectos, comunicación, creatividad e innovación. Además, basa su filosofía empresarial en la japonesa Ikigai. En esta entrevista con El Empresario analiza la situación del tejido empresarial español.

¿Cuáles son los retos más inminentes a los que se tienen que hacer frente las empresas?
Creo muy necesario indicar a todo nuestro tejido empresarial, sin importar sector o tamaño de empresa, que su reto más importante es dar valor añadido al mercado. El último informe de la OCDE (2017) nos lo ha dejado muy claro que España pierde hasta 13 dólares por hora y profesional (10,5 euros), en valor añadido, si lo comparamos con profesionales idénticos de la zona euro. Los datos empeoran si comparamos con algunos países de otros continentes. Esta situación viene ocurriendo desde la última crisis y parece ser que en el 2020 puede llegar a un punto de inflexión crítico.

La evolución de los indicadores nos dice que la economía está mejor, ¿pero realmente lo notan las compañías españolas? ¿Qué se puede hacer para mejorarlo?
Tienes mucha razón al decir que nos va mejor a nivel económico. La prueba está en que con un crecimiento entre el 2% y 3% estamos generando puestos de trabajo, exportamos más y mejor, y seguimos creciendo en las industrias más potentes de España, como es el Turismo.

Sin embargo, seguimos expuestos a las fluctuaciones económicas mundiales, a los continuos cambios que las disrupciones tecnológicas y a un empoderamiento de la tecnología frente al ser humano. Y esto hace que las empresas españolas estén en alto riesgo de adaptación y valor añadido al mercado. No hemos dado el paso definitivo de poner al profesional en el centro de la empresa y convertir su sabiduría y conocimiento en el factor diferenciador.

En España hemos entendido, en mucho foros, a la tecnología como un sustituto del profesional humano, cuando debe ser una tecnología para realizar solo las tareas sin valor añadido y aportar conocimiento (que no dato) al profesional de la empresa, para que este, lo use junto a su conocimiento, experiencia y sabiduría para aportar valor añadido, creatividad e innovación.

Hace unos días, fui invitado por el Proyecto “Impulsando tu Empresa” en Valencia para hablar justamente de este tema. Donde junto con otras empresas como Banco Santander, Axa, Vodafone, Mercedez-Benz o JCDecaux, pretendíamos dar respuesta a estas preguntas desde la óptica de cada organización.

El público asistente, en su mayoría empresas pequeñas y medianas, mostraron su interés por los procesos de transformación digital que aún están pendientes o a medio camino en muchas compañías, pero sobre todo mostraron un miedo a convertirse en empresas demasiado tecnificadas donde perdieran aquello que las diferencia.
 
"Seguimos expuestos a las fluctuaciones económicas mundiales, a los continuos cambios que las disrupciones tecnológicas y a un empoderamiento de la tecnología frente al ser humano"


¿Están las empresas españolas a la vanguardia de la revolución digital o aún se encuentran a la cola de Europa?
No podemos decir que estemos ni a la cola, ni a la vanguardia. Al menos mi visión está más  orientada a sectores y mercados. Y es, en este escenario, donde vemos luces y sombras. Tenemos Bancos, Telecos, Retail innovando y cambiando los paradigmas y hábitos de sus clientes, junto a empresas de nueva creación donde la revolución digital no existe, ya que han nacido digitales y sus productos, servicios y procesos son digitales.

Pero por otro lado aun nos encontramos realidades en las que empresas españolas, su paso hacia la digitalización ha sido renovar su parque informático, pero no ha adaptado ni su producto, ni sus servicios, ni sus procesos a la realidad digital.

Entender que un proceso automatizado de gestión de facturas o de pedidos, no es una mejora, ni una inversión, es una necesidad, porque la competencia (dentro y fuera del país) ya lo hace y sus costes, tiempos, fiabilidad, rentabilidad y eficiencia es mejor.

¿Es este proceso de digitalización cosa de directivos o también deben involucrarse los empleados?
En la tecnificación de la sociedad o en la digitalización de las empresas no podemos diferenciar entre empresas y clientes o entre directivos y profesionales. Todos somos responsables de que el proceso de digitalización sea eficiente. Ya que un error en su diseño, o en su implementación o en su uso tendrá la peor de las consecuencias que una empresa quiere. Significará el cierre del negocio.

Es responsabilidad del directivo que el proceso de digitalización es claro, ya que su conocimiento del negocio, de la empresa y del mercado es el que debe dictar como digitalizar la empresa, pero también es responsabilidad del profesional usar esta digitalización para convertirse en un mejor profesional todavía. En un profesional evolucionado, un profesional capaz de ofrecer nuevos valores que ayuden a su empresa a diferenciarse. En un profesional que aporte mucho más que sus homólogos europeos o de otros países. La digitalización no es más que la parte visible de una carrera hacia la excelencia tanto de la empresa como del profesional.
 
"La digitalización no es más que la parte visible de una carrera hacia la excelencia tanto de la empresa como del profesional"

¿Cuáles son las claves para que una empresa comience a innovar?
Hace poco Accenture y PriceWaterhouseCooper han publicado sendos informes que nos vienen a decir que la empresa española y sus dirigentes son conscientes de que debe de ser creativa e innovadora, pero al mismo tiempo, por razones varias y que nos llevarían todo el día explicar, al final siempre queda relegado a un último y penúltimo puesto de necesidades de la empresa.

El problema está en que nos falta cultura de creatividad e innovación, y eso que somos un país creativo. Y lo somos porque nos lo pasamos bien cuando creamos, cuando innovamos. Nos divertimos haciéndolo. A mis amigos siempre les digo que el mejor ejemplo de creatividad de España está en WhatsApp y el número de memes y chistes que recibimos cada día. Es una muestra que explica claramente que nuestro ingenio, nuestra creatividad funcionan. Sin embargo, no lo aplicamos a la empresa como debiéramos en estos tiempos. Tenemos la “materia prima” pero no la sabemos usar.

¿Cree que es cierta la idea de innovar o morir?
Déjame que te conteste con una pregunta: “¿crees que es cierto que no sobrevive ni el más fuerte ni el más inteligente, sino el que sabe adaptarse?”. Desde que el hombre ha pisado la faz de la tierra no ha hecho más que innovar, para adaptarse y evolucionar como individuo y como especie.

No hay nada en el horizonte que nos diga que no debemos de innovar en la empresa, todo lo contrario. La empresa española debe de entender que la innovación “rápida” es ahora una característica necesaria para poder ser empresa, y seguir en el mercado. Sea cual sea este. Pero no todo recae sobre la empresa. El profesional, ya no puede esperar a que el directivo o dueño quiera innovar, el profesional debe de innovar para sí mismo y para su empresa. Tanto para su propia subsistencia, como para la de su compañía.

¿Cómo puede una compañía animar a sus empleados a emprender, el conocido como intraemprendimiento?
Claro que el intraemprendimiento es una fórmula. Pero recuerda que nuestro tejido empresarial nacional es un 99% pyme, lo cual hace que nuestras empresas no tengan grandes nociones de intraemprendimiento, y que sus directivos tienen que repartir su tiempo y conocimiento entre todas las actividades de la empresa y que cuenta con un conocimiento y sabiduría orientado a su negocio.

No podemos esperar que todas las empresas sepan potenciar el intraemprendimiento, y mucho menos beneficiarse de ello. Por eso a mi me gusta mantener la simplicidad como la mejor herramienta para avanzar y evolucionar. Con solo dejar que el profesional dedique un 5% a un 10% de su tiempo laboral a crear e innovar, avanzaremos enormemente, ya que de ese trabajo agradable, liberador y motivador saldrán no ideas, sino proyectos y resultados creativos que la empresa debe de analizar y estudiar.

A partir de ahí, si el directivo considera que esa innovación y creatividad es buena para el negocio, su compromiso debe ser firme, claro y decidido para implantarlo en la empresa. Empecemos por cosas simples y luego avancemos por cosas mas complejas. Cuando se cree una verdadera cultura de creatividad e innovación en la empresa tanto en el profesional como en el directivo, entonces será el momento de mejorar las técnicas y herramientas para la innovación.
 
"Cuando se cree una verdadera cultura de la creatividad en la empresa será el momento de mejorar las técnicas y herramientas para la innovación"

Según un estudio de Randstad, el 60% de los trabajadores emigrarían por trabajo, ¿qué se puede hacer para que en España haya más empleo de calidad?
Para mí la respuesta estriba en el lugar que el profesional ocupa en la empresa. Nadie se marcha de una compañía cuando siente que es parte (de verdad) de ella, cuando siente que lo que hace y propone aporta valor y hace mejor a su empresa. Cuando percibe que su trabajo es importante y que le desarrolla como persona y como profesional.

Aportar conocimiento, mejores condiciones laborales, herramientas y/o tecnología al profesional, por parte de la empresa, no es el camino para que el trabajador sienta que tiene un trabajo que le motiva, un trabajo de calidad. Solo son recursos necesarios para que pueda hacer su trabajo y para que sea lo más eficiente posible.

El empleo de calidad para un profesional español, se consigue cuando este siente, verdaderamente, que es el centro de la empresa, que esta utiliza su conocimiento, experiencia y sabiduría como elemento diferenciador de la empresa.

¿Qué pueden hacer los trabajadores españoles para sentirse más felices en su puesto de trabajo?
Cualquiera de nosotros debemos de entender nuestro puesto de trabajo como una oportunidad para ser mejores personas, mejores profesionales, no como una obligación o como una forma de tener ingresos. Desgraciadamente, no todos podemos tener el trabajo de nuestros sueños, y aunque lo tengamos, a lo largo de la vida cambiamos de sueños y no siempre podemos cambiar de trabajo como de sueños.

Eso implica que debemos de encontrar aquellos puntos que nos motivan en la empresa y en nuestra labor para usarlos como herramientas que nos ayuden ser mejores. Buscar nuevos retos profesionales es una salida para aquellos que entiendan que así pueden conseguir ser más felices en el trabajo. Pero no hay que olvidar que en cualquier cambio de empresa hay algo que no cambia nunca. Uno mismo. Si no sabemos desarrollar nuestro yo profesional como una parte más de nuestro yo como ser humano, nunca seremos felices en ningún trabajo.

En los casos, más extremos, en los que el trabajo no nos gusta nada, pero no nos queda más remedio que tenerlo, además de hacer lo posible para tener un cambio que nos mejore, lo importante es entender en estos caso, que el trabajo actual es un medio para otras metas personales, aficiones, deseos o caminos de vida. Esto te ayuda mucho a entender el trabajo como una transacción que te permite tener medios para hacer aquello que realmente te define como persona.
 
"Si no sabemos desarrollar nuestro yo profesional como una parte más de nuestro yo como ser humano, nunca seremos felices en ningún trabajo"

¿Qué consejo le daría a un empresario que busque motivar a su plantilla?
Como Business Coach hace mucho tiempo que he aprendido a no dar consejos. Todos nosotros tenemos una percepción y una realidad de las cosas y los hechos que es verdadera y que nadie puede decirnos que no es válida. Pero eso no significa que podamos darnos cuenta si esta visión de las cosas pueda mejorar. Por eso más que consejos a empresarios, mucho más experimentados y sabios que yo, me atrevería a plantearles algunas preguntas.

Preguntas como: ¿Has podido averiguar qué le motiva profesionalmente a tus colaboradores?, ¿Conoces qué habilidades personales, sociales, profesionales tienen?, ¿Has pensado en cómo sacar partido de lo que hace único a cada uno de tus colaboradores, y qué se convierta en un valor añadido a la empresa?, ¿Con qué frecuencia le dices a tu profesional, lo mucho que significa para tu empresa?

Creo que reflexionar profundamente con la ayuda de estas preguntas, hará que cualquier empresario pueda encontrar respuestas a la pregunta que me haces.

Usted usa la filosofía Ikigai, ¿de qué se trata?
Podemos llamarla Filosofía o podemos decir que es una forma de entender la vida, muy implantada en la región de Okinawa, en Japón. En ambos casos nos ayuda a entender y encontrar nuestra “verdadera razón de ser”, el motivo de nuestra existencia y que es lo que llena nuestra vida, dándole sentido. Nos ayuda a ser feliz en la vida y a ser capaz de adaptarse y/o crear nuestro propio futuro.

Ikigai que podríamos traducir “lo que esperas de la vida”, me ha enseñado a encontrar una razón que me haga feliz mientras este en este mundo y a dar lo mejor de mí mismo en mi profesión (sea la deseada o la que me permite desarrollar mi verdadera razón de ser), a sacar partido de mis habilidades personales, y a dar a los demás y a lo que me rodea lo mejor de mí, porque sé que tengo que devolver a los demás parte de lo que he conseguido como persona, como ser humano, y como profesional.

Desde que aplico esta forma de pensar y ver la vida a mí, encuentro que mi “alma” y mi vida son más plenas. Siento que soy feliz cada día y que hago feliz a otros. A mí no me parece una mala forma de vivir la vida. ¿Y a ti?
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