Buscador de la Hemeroteca
Secciones
Transformación

¿Cómo afectará la cuarta revolución industrial a la situación del empleo?

13 de Febrero de 2018
La automatización seguirá suprimiendo empleos.

La automatización seguirá suprimiendo empleos.

La Cuarta Revolución Industrial está transformando las cadenas de valor a una velocidad y una escala sin precedentes. Cómo será el nuevo mapa de la producción a nivel global, de qué manera afectará a los trabajadores y a las empresas y cómo reaccionarán los decisores políticos y la sociedad antes estos cambios son los temas centrales de un reciente informe del World Economic Forum (WEF). En él, se pone en evidencia la existencia de grandes desajustes entre los nuevos empleos que empiezan a crearse por el cambio tecnológico y las cualificaciones exigidas a los trabajadores para su realización. Esta situación está creando un nuevo tipo de desafío laboral para las empresas y las economías.

Una combinación de tendencias tecnológicas y macroeconómicas está afectado a dónde y cómo se fabrica y alterando la demanda a nivel laboral, como la automatización, la simplificación de la producción, la personalización de productos, el aumento de los servicios complementarios o la virtualización del trabajo. Muchos empleos se verán desplazados por la automatización de las cadenas globales de producción, aunque también se crearán nuevas posibilidades para determinados empleos. Sin embargo, es probable que se den grandes desajustes entre los nuevos empleos y las cualificaciones exigidas a los trabajadores para su realización, particularmente en las economías en desarrollo.

La Cuarta Revolución Industrial está alterando las cadenas de producción globales. Las empresas están generando cada vez más valor al margen de sus segmentos operativos centrales de fabricación y distribución, por ejemplo en fases de preproducción como la I+D, el desarrollo de productos o los servicios postventa. Además, tendencias como la concentración de la demanda y el aumento del proteccionismo están condicionando las decisiones sobre dónde se diseñan y elaboran los productos.

El informe presenta un modelo basado en datos macroeconómicos para identificar qué regiones y tipos de trabajadores en el actual ecosistema de producción son más vulnerables a sufrir las consecuencias de esta disrupción. Para ello, analiza el impacto de los cambios en cinco sectores industriales claves: automoción, el textil, químico, electrónica de consumo y equipamiento industrial.

Conforme las empresas vayan automatizando sus funciones y tareas, se espera que se pierdan numerosos empleos en la producción industrial. De acuerdo con el escenario que presenta, a pesar de los avances en la automatización de procesos industriales, la demanda de empleo seguirá aumentando en algunas partes de la cadena de suministro y en algunas localizaciones. Un 16% de los empleos en los cinco sectores analizados son susceptibles de ser reubicados a otras localizaciones.
 
  • Algunos segmentos de la cadena de valor en la industria serán automatizados y se irán haciendo cada vez más difusas las líneas que separan las funciones tradicionales de la cadena de valor. La importancia de los segmentos que no forman parte de la producción propiamente dicha se incrementará conforme la diferenciación vaya transformando la innovación y la experiencia del consumidor. La demanda de trabajadores en estos segmentos podría aumentar en un 45%. Los costes laborales serán menos importantes en las decisiones de localización y dar lugar al retorno de la producción hacia las economías avanzadas. Sin embargo, los empleos que se creen serán distintos a los empleos de la producción tradicional que fueron deslocalizados.
  • Se espera que los desajustes en las cualificaciones aumenten. El informe identifica las regiones y países con mayores riesgos de desajustes. Por ejemplo, en algunos lugares existe un elevado nivel de cualificación pero escasa mano de obra para la producción. En ellos es probable que se dé un aumento de la demanda de trabajadores de alta cualificación que el mercado laboral no pueda satisfacer. Por otro lado, hay países con grandes mercados de consumidores, como China o los Estados Unidos, en los que se puede dar un elevado riesgo de desajustes de cualificaciones por un notable incremento de la demanda de mano de obra con elevado y bajos niveles de cualificación.
  • La automatización seguirá suprimiendo empleos. Nuevas cualificaciones desplazarán a aquellos trabajadores que no dispongan de ellas. La automatización continuará generando el desplazamiento de trabajadores a lo largo de la cadena de valor en la producción, particularmente en el Sureste asiático y otras economías en desarrollo. Al mismo tiempo, los empleos que se creen en la industria exigirán una serie de cualificaciones diferentes de las que existen hoy en día. Esto supone un reto significativo en dos frentes: gestionar el impacto de los trabajadores desplazados por la automatización y abordar la necesidad de ampliar el reciclaje de las cualificaciones de la mano de obra.
  • Los mayores impactos en las cadenas de valor tendrán lugar en las etapas no directamente relacionadas con la producción, como I+D, diseño, logística y gestión de materiales. El Sureste asiático, Europa occidental, Norteamérica y China son las regiones con mayor riesgo de desajustes en el ámbito de las cualificaciones. Mientras que las regiones con riesgo más elevado de desplazamiento para sus trabajadores provocado por la automatización son el Sureste asiático y las economías en desarrollo. El mayor impacto lo sufrirán los trabajadores con cualificaciones medias.
  • El informe destaca los complejos desafíos laborales que afronta una masa de trabajadores industriales que actualmente ronda los 1.200 millones de personas en todo el mundo. Trabajadores de todos los niveles de cualificación serán necesarios para hacer posible que las máquinas inteligentes funcionen y aptitudes como el liderazgo, la iniciativa y la creatividad serán más importantes para los empleados que las destrezas manuales o las habilidades que las máquinas podrán realizar con facilidad.
  • Contar con el tipo adecuado de trabajadores formados en las cualificaciones exigidas y disponer de ellos en los lugares donde se requieran será prioritario para las empresas y aquellos países que deseen impulsar el empleo relacionado con la producción industrial. Para ello, será esencial que gobiernos, empleadores, trabajadores y otros grupos de interés implicados colaboren para buscar las mejores soluciones al respecto.
elempresario.com Twitter

Opiniones sobre @elempresariocom

Envía tu mensaje
Comenta el contenido

©2016 Confederación Española de Organizaciones Empresariales CEOE. Diego de León, 50 – 28006 Madrid – CIF: G-28496636 ceoe@ceoe.es