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¿Por qué hay menos mujeres emprendedoras que hombres?

30 de Enero de 2018
Las mujeres empresarias tienden a tener diferentes motivaciones e intenciones en el emprendimiento que los hombres

Las mujeres empresarias tienden a tener diferentes motivaciones e intenciones en el emprendimiento que los hombres

Las mujeres no están suficientemente representadas en la población de emprendedores y tienden a ser propietarias de empresas más pequeñas y menos dinámicas que las gestionadas por los hombres. Además de operar en sectores no intensivos en capital, que a menudo tienen menos potencial para generar beneficios elevados y sostenibles.

Estas y otras conclusiones se encuentran en un reciente informe publicado conjuntamente por la Comisión Europea y la OCDE. A lo largo de sus páginas se analiza la situación del emprendimiento entre las mujeres, las diferencias respecto al emprendimiento masculino, los principales obstáculos a los que se enfrentan en su voluntad de ser empresarias y las políticas que podrían favorecer el desarrollo de la vocación empresarial de las mujeres.

Las mujeres empresarias tienden a tener diferentes motivaciones e intenciones en el emprendimiento que los hombres: algunas optan por el autoempleo para gestionar mejor su equilibrio entre la vida laboral y familiar, mientras otras deciden hacerse empresarias para evitar el “techo de cristal” en sus anteriores empleos.

Por otro lado, las mujeres suelen mostrar un potencial emprendedor latente que a menudo no llegan a poner en práctica. Las autoridades políticas tendrían que ayudar a liberar este potencial reconociendo que las mujeres constituyen un grupo heterogéneo con muchas diferencias en sus motivaciones, intenciones y proyectos.

Los desafíos con los que se suelen encontrarse las mujeres al crear una empresa puede ir desde las actitudes sociales y culturales desmotivadoras, el bajo nivel de habilidades para el emprendimiento, hasta las mayores dificultades de financiación para crear una “start-up” o la falta de un marco institucional y de redes de apoyo al emprendimiento femenino menos efectivos para favorecer la creación de empresas por parte de mujeres.

Instrumentos tradicionales de apoyo, como la formación o las ayudas económicas, suelen promoverse para tratar de superar estas barreras. Aunque son de gran utilidad, necesitan ampliarse más para tener una mayor alcance entre la población femenina en situación de crear una empresa.

Están empezando a surgir nuevos enfoques para impulsar el emprendimiento entre las mujeres. En muchos países se está promoviendo el emprendimiento femenino mediante incubadoras de empresas y la creación de infraestructuras de capital riesgo.

Aunque las condiciones institucionales tienen que mejorarse, otros elementos de cambio relevantes que hay que tener presentes son el factor cultural y el contexto social, que tienen una importante influencia sobre el comportamiento emprendedor.

A este respecto, sería necesario alentar una mayor promoción del papel de las mujeres empresarias y garantizar un sistema educativo que sea neutro en cuanto a diferencias de género y que no desincentive a las mujeres en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Por último, se necesitan adoptar acciones más centradas en objetivos para que las políticas sociales y fiscales no discriminen el emprendimiento protagonizado por mujeres.
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