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España, entre los países mejor posicionados para afrontar la cuarta revolución industrial

16 de Enero de 2018
La transformación global de los sistemas de producción supondrá un gran desafío para todos los países

La transformación global de los sistemas de producción supondrá un gran desafío para todos los países.

La cuarta revolución industrial, impulsada por tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, la aplicación de sensores, la fabricación aditiva, la nanotecnología o las nuevas tecnologías de computación, está propiciando el desarrollo de técnicas de producción y modelos de negocio novedosos e innovadores que transformarán de forma sustancial la producción, poniendo en riesgo la vigencia del modelo productivo basado en las exportaciones de manufacturas de bajo coste. 

El Foro Económico Mundial (World Economic Forum) ha publicado el informe Readiness for the future of production report 2018”, en el que analiza cómo están posicionadas un total de 100 economías del mundo respecto a los cambios en los sistemas de producción que se avecinan. Este posicionamiento se define como la capacidad de capitalizar las oportunidades de producción futuras, de mitigar los riesgos y desafíos, y de ser resilientes y ágiles para responder a futuros cambios.

En cuanto a España, el documento del Foro Económico Internacional señala que se encuentra en el grupo de países que mejor nivel de preparación muestran para afrontar en el futuro la cuarta revolución industrial (puesto 24 del ranking), con puntuaciones medias de 6,0 en estructura de producción (puesto 29 del ranking internacional) y 6,2 en factores de producción (puesto 24 del ranking).

Los países necesitarán responder de la mejor manera posible a este nuevo paradigma, lo que supone conocer los factores y las condiciones que van a tener mayor impacto sobre la transformación de sus sistemas de producción y así poder evaluar su capacidad de adaptación al futuro industrial.

¿Cuál es el futuro de la industria a nivel global?
- La transformación global de los sistemas de producción supondrá un gran desafío para todos los países y previsiblemente aumentará la polarización de la producción en un mundo a dos velocidades. Actualmente, tan solo 25 países de Europa, Norte América y Sureste asiático concentran el 75% del valor añadido global industrial y se encuentran en una posición de liderazgo de cara a la cuarta revolución industrial, incluyendo países como Estados Unidos, China, Japón, Alemania o Corea del Sur.

- Surgirán nuevas oportunidades conforme los países vayan adaptándose a la transformación de los sistemas de producción. No todos los países se adaptarán a las exigencias de la industria avanzada. Algunos mantendrán su sistema productivo basado en manufacturas de bajo coste, mientras otros combinarán este sistema con algunas áreas de la industria avanzada. Será importante que cada país se diferencie desarrollando ventajas competitivas potenciales para formar su propia estrategia de producción industrial.

- Todos los países tienen margen para la mejora. Estamos al comienzo de esta nueva transformación industrial y ningún país ha desarrollado todo el potencial de la cuarta revolución industrial. Japón es el país mejor posicionado en cuanto a la fortaleza de su estructura productiva, con una puntuación de 8,99 sobre 10, mientras Estados Unidos es el mejor situado en cuanto a factores de producción, con una media de 8,16. Otros países bien situados son China, Alemania, Japón, Corea del Sur y Singapur.

- Los países que lideran este proceso son los que impulsan las tecnologías emergentes, mientras otro grupo de países tratan de alcanzarlos mejorando su marco institucional, la inversión en capital humano e impulsando su capacidad tecnológica y de innovación. Otros países de gran potencial muestran capacidades que pueden fortalecer sus estructuras productivas y contribuir a diversificar sus respectivas economías, siendo su principal reto lograr un equilibrio entre sus sectores en la determinación de las prioridades de política industrial. Por último, hay un grupo ecléctico de países con un nivel de industrialización muy variable que tienen que asumir el reto de elegir entre industria avanzada o tradicional.

- A medida que el nuevo modelo tecnológico avance aumentará su potencial transformador, pero solo algunos países se encuentran actualmente en situación de poder aprovecharlo plenamente. No obstante, los nuevos modelos de producción que irán surgiendo ofrecerán una ventana de oportunidad para los países más rezagados. Para ello, necesitarán identificar qué opciones son las más prometedoras y diseñar una estrategia adecuada para sacar provecho de dichas oportunidades, además de  incrementar la inversión en aquellos factores generales y concretos que les permitan mejorar sus capacidades para la cuarta revolución industrial.

- La cuarta revolución industrial impulsará la relocalización selectiva y otros cambios estructurales en las cadenas de valor globales. La adopción de las nuevas tecnologías emergentes cambiará la ecuación coste-beneficio y tendrá consecuencias sobre la localización de la producción, de modo que países que en las últimas décadas trasladaron actividades de producción a otras economías con menores costes tenderán a relocalizarlas en su territorio para acercarlas a sus consumidores. Cada país afectado por esta tendencia tendrá que mejorar o desarrollar capacidades únicas que les permitan ganar atractivo como destinos de producción dentro de las cadenas de valor globales.

- La preparación para el futuro de la producción requiere soluciones a nivel regional, no solo nacional. Hay numerosos factores que no pueden desarrollarse de forma aislada para liberar todo el potencial. Por ejemplo, los sistemas de producción conectados globalmente no solo precisan una tecnología sofisticada, sino también estándares, normas e interoperabilidad entre diferentes sistemas. La cooperación regional puede ayudar a los países a desarrollar sus fortalezas colectivas para competir a escala global.

- Es necesario impulsar enfoques de colaboración público-privada innovadores para acelerar la transformación de la nueva industria. Cada país se enfrenta a desafíos que no pueden ser resueltos separadamente por el sector público o por el privado. Los modelos tradicionales de colaboración público-privada pueden ser complementados con nuevos enfoques que permitan una colaboración más efectiva entre los gobiernos y la industria para aprovechar los beneficios de la cuarta revolución industrial.

- El informe destaca que los factores más determinantes de cara al futuro son tecnología e innovación, capital humano, marco institucional y comercio e inversión global. Por otro lado, la capacidad de reunir, combinar y utilizar el conocimiento de los recursos humanos, junto con las nuevas tecnologías, para crear productos únicos se convertirá en un factor de ventajas competitivas de importancia creciente.
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