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Las tecnologías que revolucionarán la producción del futuro

22 de Mayo de 2017
  • José Luis Laguens
El 52,7% del gasto total en investigación lo realizan las empresas.

Las nuevas tecnologías de la producción tendrán un papel relevante en la disponibilidad y la naturaleza del trabajo.

La próxima revolución de la producción tendrá lugar por la confluencia de tecnologías disruptivas muy diversas, como las digitales (impresión 3D, la Internet de las cosas o la robótica avanzada), las tecnologías de nuevos materiales (bio y nanomateriales) y las tecnologías aplicadas a nuevos procesos (producción basada en datos, inteligencia artificial, biología sintética).

El informe “The next production revolution“, publicado recientemente por la OCDE, analiza las repercusiones de una serie de tecnologías que con toda probabilidad serán determinantes para la producción en un futuro próximo. A medida que estas tecnologías transformen la producción irán teniendo importantes consecuencias para la productividad, el empleo, las cualificaciones, la distribución de la renta, el comercio, el bienestar y el medio ambiente.

Productividad y cambios en el mercado laboral
Las nuevas tecnologías de la producción tendrán un papel relevante en la disponibilidad y la naturaleza del trabajo. El desarrollo tecnológico irrumpirá inevitablemente en la industria actual y redefinirá los términos del éxito competitivo de las empresas.

El alcance y escala precisos de los futuros ajustes son aún impredecibles, pero las economías que mejor se adapten serán aquellas que sean capaces de aplicar las políticas más avanzadas, demuestren un buen funcionamiento institucional, y dispongan de capital humano formado en capacidades tecnológicas críticas en los sectores claves.

Las nuevas tecnologías de la producción también prometen aportar una economía más verde, condiciones laborales más seguras (los robots podrán sustituir a humanos en la realización de determinadas tareas peligrosas), nuevos productos y servicios más adaptados al cliente y un rápido crecimiento de la productividad. De hecho, el informe considera que las tecnologías a las que hace alusión, desde las relacionadas con la información y la comunicación, hasta la robótica o los nuevos materiales, realizarán una aportación más notoria a la productividad que hoy día.

Comparado con revoluciones industriales anteriores, inducidas por la electrificación, en esta nueva revolución la creación y difusión de invenciones transformadoras de la producción tendrá lugar de manera muy rápida, aunque su aparición no implicará necesariamente efectos inmediatos sobre la economía y la productividad.

Al tiempo que las nuevas tecnologías irán creando empleos y beneficios globales en la economía, los ajustes asociados a su expansión también serán significativos.

Estos se dejarán sentir con mayor intensidad en aquellos casos en los que se provoque un desplazamiento laboral en sectores relevantes concretos o en muchos sectores simultáneamente. Las autoridades políticas deberán llevar a cabo un seguimiento y una gestión activa de los ajustes, por ejemplo, impulsando políticas de cualificación profesional, movilidad laboral y desarrollo regional.

Conocimiento, tecnología y cualificaciones
La difusión de las tecnologías no solo se centrará en los recursos físicos, sino también en la inversión en recursos intangibles y conocimientos tecnológicos ("know-how") necesarios para poder explotarlas plenamente, incluyendo las competencias que requieren las nuevas formas de organización empresarial.

En este aspecto, la gestión eficiente y la reubicación de los recursos humanos y financieros será un elemento esencial. Las instituciones especializadas en promover la difusión de tecnologías tendrán un papel esencial.

Las empresas que deberán asumir mayores retos en esta transformación serán aquellas que no hayan surgido en un entorno digital. Para facilitar la adopción de las nuevas tecnologías de producción, estas instituciones, debidamente diseñadas, incentivadas y dotadas de recursos financieros, tendrán que contribuir con programas y servicios de apoyo dirigidos especialmente a las pymes.

La rapidez del cambio tecnológico implicará grandes desafíos para los sistemas de cualificación y formación. Algunas nuevas tecnologías de producción ponen en evidencia la necesidad de que tanto la educación como la investigación tengan un carácter más interdisciplinar.

Una mayor interacción entre industria y educación e instituciones formativas es también un aspecto muy necesario. Los sistemas de aprendizaje en el ciclo de vida laboral y la formación en el puesto de trabajo son esenciales para que las cualificaciones permitan el cambio tecnológico.

Las competencias digitales y las competencias en máquinas son vitales. También es importante fortalecer las competencias básicas (lectoras, aritméticas y de resolución de problemas) entre la población, en parte debido a que estas habilidades genéricas son la base para un aprendizaje rápido hacia otras competencias más complejas.

La economía de los datos será fundamental para la producción del siglo XXI. Las políticas deberán orientarse a impulsar la inversión en datos que generen externalidades positivas dentro de cada sector y entre diversas industrias. Los obstáculos para la reutilización y la compartición de datos, incluidos los datos públicos, deberían evaluarse y considerar los aspectos relacionados con la gobernanza de datos, en especial los que se refieren a la privacidad y la seguridad de los datos. La calidad del acceso a la computación de alta capacidad será un factor crítico para las empresas de muchos sectores.

La política científica y de I+D será esencial para favorecer la aparición de avances en el campo del conocimiento y su utilización por los sectores público y privado. La complejidad de muchas tecnologías de producción emergentes excederá incluso la capacidad investigadora de algunas de las empresas más grandes, necesitando recurrir a la colaboración público-privada.
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