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¿Cómo han cambiado las condiciones de las pymes tras la crisis?

19 de Mayo de 2017
  • José Luis Laguens
equipo

La contribución de las pymes a la economía ha sido objeto de un reciente análisis de la OCDE.

Las pymes juegan un papel clave en los países de la OCDE, donde representan la práctica totalidad de la demografía empresarial y contabilizan una amplia parte del empleo y del valor añadido.

En 2013, suponían en estas economías el 99,7% de todas las empresas, el 60% de todo el empleo y entre el 50% y el 60% del valor añadido.

En todos los países, las microempresas dominan el panorama empresarial, constituyendo entre el 70% y el 95% de todas las empresas. Sin embargo, desde una perspectiva internacional, existe una amplia heterogeneidad en cuanto a su estructura y contribución económica entre los diversos países de la OCDE.

La contribución de las pymes a la economía ha sido objeto de un reciente análisis de la OCDE. Según el informe “Small, medium, strong : trends in SME performance and business conditions”, los servicios son el sector en el que las pymes tienen mayor presencia, con el 65% o más de todo el empleo y el valor añadido, mientras la participación de este tipo de empresas en el sector manufacturero es generalmente menor.

En los sectores más intensivos en investigación y desarrollo, la participación de las pymes tiende a decrecer, aunque en términos de empleo y valor añadido es algo mayor en las pymes de servicios con una intensidad alta o media en I+D, por encima incluso de las pymes manufactureras de intensidad elevada.

Sin embargo, los servicios de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son una excepción a esta tendencia: aunque las pymes acaparan el 60% o más de todo el empleo, participan con menos de la mitad en el total del valor añadido.

El informe constata que en la mayoría de las economías, la reciente crisis económica ha afectado a las pymes de forma desigual y que el camino hacia su recuperación varía significativamente en cada país. El empleo total en las pymes disminuyó en la mayoría de ellos, así como el número de empresas. Solo algunos países registraron un incremento del número de empresas que contribuyeron al aumentar el nivel de empleo. En la mayor parte de las economías de la OCDE, el tamaño medio también disminuyó entre las empresas de nueva creación, especialmente en el sector industrial.

El valor añadido, tanto en las pymes como en las empresas más grandes, se ha visto significativamente afectado por la crisis y la recuperación se ha ido produciendo con notables diferencias entre países. En cuanto al crecimiento de la productividad del trabajo, el aumento observado a lo largo del período 2000-2007 en las pymes y en las empresas de mayor tamaño de todos los países, muestra un comportamiento divergente en el período posterior a la crisis en la mayor parte de los casos.

Comparando las condiciones estructurales de las pymes y sus tendencias, el informe revela una elevada diversidad internacional en las oportunidades y retos para el acceso de las pymes a mercados y a los recursos necesarios para su actividad, incluyendo recursos financieros, cualificaciones, energía, tecnología, innovación y conocimiento, así como el entorno institucional y regulatorio y la percepción de los ciudadanos respecto a las oportunidades y a la capacitación empresariales.

Entre los países de la OCDE se observan notables diferencias en cuanto al marco institucional y regulatorio se refiere, como cargas administrativas, efectividad del marco legal y gobernanza. En muchos países se han introducido en los últimos años importantes reformas en materia de regulación para facilitar la creación de empresas y reducir las cargas administrativas sobre las empresas, aunque aún persisten aspectos relevantes que necesitan abordarse, incluyendo la complejidad regulatoria y los procedimientos de insolvencia, las cargas para el cumplimiento de las obligaciones fiscales o los plazos y costes en el cumplimiento de los contratos.

Además, en muchos países de la OCDE, la evaluación de las políticas y de la regulación se ha convertido en una práctica institucionalizada, si bien en la mayoría de los casos no se han desarrollado suficientemente evaluaciones posteriores.

Internacionalización de las pymes
En general, las condiciones para el acceso de las pymes a los mercados internacionales y públicos han mejorado en los últimos años debido a las mejoras en las infraestructuras físicas y de TIC, así como a medidas específicas de las autoridades políticas para incrementar el acceso de las pymes a la información o apoyar su acceso a la financiación.

Las barreras explícitas al comercio y la inversión se han reducido significativamente en el área de la OCDE, pero otras barreras menos explícitas, como las medidas discriminatorias frente a proveedores externos, siguen sin eliminarse en muchos países. Con la excepción de algunos de ellos, las barreras a la entrada de inversiones extranjeras son particularmente elevadas en el sector servicios, sobre todo en los servicios profesionales.

El acceso a la financiación, la cualificación, la tecnología y el conocimiento es esencial para la actividad empresarial, la innovación y la expansión. El acceso a los recursos financieros por parte de las pymes se ha visto seriamente afectado a raíz de la crisis global iniciada en 2007. Las condiciones han mejorado últimamente en muchos países, aunque la recuperación ha sido desigual.

Las diferencias permanecen en el área de la OCDE en cuanto al coste real del crédito y al desarrollo de instrumentos alternativos de financiación. De forma creciente, los gobiernos están implementando medidas para apoyar la diversificación de los instrumentos financieros disponibles para las pymes, que pueden contribuir a reducir las actuales brechas entre países respecto a oportunidades de financiación para la innovación y el crecimiento.

Inversión
Por otro lado, el informe observa diferencias entre países de la OCDE a nivel educativo y de desarrollo de cualificaciones para el empleo, que tienen implicaciones sobre la productividad y la competitividad de las pymes. Las inversiones en capital basado en conocimiento han crecido rápidamente en la última década, representando la principal forma de inversión de capital en algunos países de la OCDE. Sin embargo, las diferencias internacionales persisten a este respecto, incluyendo la contribución relativa de las pymes a la inversión basada en el conocimiento.

Las diferencias se notan especialmente en la inversión empresarial en formación y aprendizaje a lo largo de la vida laboral. En los últimos años, las medidas públicas en este ámbito se extienden más allá de la innovación tecnológica, para centrarse en retos económicos y sociales más amplios, mejorar la transición entre educación y trabajo, impulsar la formación en el empleo y mejorar la innovación en los modelos de negocio.

El reconocimiento de las oportunidades empresariales varía ampliamente entre los países de la OCDE, aunque tras la crisis económica se observa un cierto incremento del miedo a emprender un negocio como rasgo común. Por otro lado, las percepciones sobre la capacitación para crear una empresa parecen ser relativamente constantes en el tiempo, sugiriendo una relación con elementos estructurales relevantes, como la educación y los sistemas de formación.
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