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ANFAC pide “moderación” al Gobierno en sus referencias en torno al diésel

12 de Julio de 2018
El gasóleo B (agrícola) es un 36% más caro que hace un año y se traslada en gran medida a fertilizantes, herbicidas o plásticos.

La asociación alerta de las graves consecuencias en empleo, industria y cambio climático de los posibles vetos a la tecnología.

Más de 40.000 empleos y 17 fábricas de automóviles en España están directamente vinculadas a la producción y venta de vehículos diésel en España. Se fabrican más de 1,2 millones de vehículos diésel en el país al año.

Es por ello por lo que la asociación de fabricantes ANFAC alerta de las graves consecuencias e implicaciones que las manifestaciones del nuevo Gobierno pueden tener de cara al empleo y a la producción de coches en España, que representa el 10% del PIB y emplea al 9% de la población activa.

“La incertidumbre solo puede provocar que perdamos oportunidades de nuevas adjudicaciones de modelos y con ello, que nuestra industria se debilite gravemente.”, afirmó el presidente de ANFAC, José Vicente De Los Mozos.

De hecho, como resalta de los Mozos, “las plantas en España trabajan cada día en la adecuación de sus líneas de producción, para integrar cuanto antes las exigencias normativas medioambientales y todas las mejoras tecnológicas”. Hasta 10.000 millones de euros invierten las compañías de automoción en el país en los últimos cuatro años, enfocadas en nuevas tecnologías y en innovación.

El presidente y el vicepresidente ejecutivo, Mario Armero, se reunieron con la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera para presentarles “la estrategia de la industria de la automoción y establecer con ella un clima de trabajo y normalidad”, señaló Armero.

El vicepresidente destaca que, en esa reunión, transmitieron a la ministra “la necesidad de trabajar conjuntamente en un nuevo modelo de movilidad cero y bajas emisiones; en atacar el envejecimiento del parque automovilístico y en desarrollar el mercado para el vehículo alternativo, con medidas concretas como la normativa del gestor de carga o la puesta en marcha del programa VEA de estímulos a la compra de vehículos híbridos, eléctricos y de gas.

Todo ello para trabajar en la descarbonización del transporte y un nuevo modelo de movilidad y bajas emisiones”. “Queremos trabajar en una agenda conjunta, que vaya más allá de meras manifestaciones y que favorezca este tipo de movilidad, junto con una nueva industrialización de las plantas españolas con modelos de bajas emisiones y tecnología de alto valor añadido”, aseguró Armero.

La asociación resalta que esta persecución al combustible diésel se inicia “cuando los motores están más avanzados tecnológicamente que nunca”, incluso con las nuevas condiciones regulatorias de medición de emisiones impuestas en Europa.

De hecho, desde que entró en vigor la normativa de motores Euro para los diésel en 1992, los vehículos emiten hasta 100 veces menos partículas contaminantes. “Los fabricantes están preparados para adaptarse a las políticas medioambientales y sociales, como ya han demostrado en el pasado, pero se necesita una transición ordenada y una gestión adecuada de estos cambios”, afirma el vicepresidente.

Los desarrollos tecnológicos han hecho posible que “los automóviles actuales puedan considerarse de ultra bajas emisiones respecto a los de hace tres o cuatro décadas”. No obstante, el incremento del parque en las ciudades y la creciente preocupación ciudadana por los efectos de la calidad del aire sobre la salud, imponen nuevos retos que deben ser afrontados recurriendo a nuevas mejoras de los sistemas convencionales y, sobre todo, a la renovación del parque.

Los 14,5 millones de vehículos de más de 10 años que circulan por España emiten un 90% más de emisiones de partículas que los actuales. No hay ninguna iniciativa europea que tenga un calendario de prohibición de vehículos nuevos diésel, ni de vehículos de combustibles fósiles.

Todas las que existen, están relacionadas con el establecimiento de una fecha, a medio-largo plazo, para la prohibición de los vehículos más antiguos, que son los responsables de la mayor parte de las emisiones, así como una de las principales causas de siniestralidad.

Por otro lado, la contribución de la tecnología diésel a la reducción de CO2 y a la mitigación del cambio climático es fundamental, por ser la tecnología más eficiente y accesible del momento. Si las compras de vehículos gasolina se disparan en detrimento del diésel, España tendrá dificultades de cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de CO2 fijadas por la Unión Europea.
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