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La labor transformadora en las economías locales de la industria cementera

Un modelo de éxito: los cementos de Lugo que viajan por el mundo

16 de Marzo de 2018
cemento

Entre 2012 y 2017 eran 15 los empleados que continuaron trabajando allí, en febrero de 2018 son 90 en plantilla.

Después de 50 años de producción ininterrumpida, en el año 2012 la fábrica de Cementos Cosmos en Oural, ubicada en la comarca lucense de Sarriá, entró en una situación de práctica parada por la caída del consumo en España. La factoría, con una capacidad de medio millón de toneladas al año, llevaba produciendo este material de construcción desde su puesta en marcha en 1962 y daba empleo a cerca de 150 personas entre trabajadores directos y subcontratas.

El pueblo languideció al igual que había sucedido con una de sus principales industrias. Entre 2012 y 2017, tan solo 15 personas continuaron trabajando allí, realizando básicamente labores de mantenimiento. Pero en febrero de este año, volvieron a ponerse en marcha hornos y cintas dando empleo de nuevo a 90 personas entre empleados directos y subcontratas, dinamizando la economía de la comarca de Sarriá ¿Cómo fue posible el milagro?

Dada la escasa demanda a nivel local, la única salida para retomar la producción era la exportación de clinker y cemento a través de los puertos de A Coruña y Marín, respectivamente. Producir clinker —base del cemento— para otros mercados no es sencillo. La competencia es muy elevada y la optimización de los costes de producción es vital para poder vender en el extranjero. Y la reducción de costes pasaba por los energéticos, tanto eléctricos como térmicos, que suponen entre un 30 y un 40% de los costes de fabricación totales.

En cuanto al coste energético, la fábrica de Oural ya contaba con una instalación eficiente, por lo que el ahorro debía venir relacionado con el coste en combustible. La utilización de combustibles alternativos, con un aumento del porcentaje de sustitución, fue la solución ideada para conseguir hacer realidad esa reducción en los costes. Algo que fue posible gracias a la nueva Autorización Ambiental Integrada (AAI) aprobada para la fábrica de Oural, que contempla todas las acciones necesarias para garantizar que la valorización de residuos se desarrolle de una forma segura para los trabajadores, los vecinos y el medio ambiente.

Ahora, la fábrica de Oural utiliza además residuos minerales para sustituir parte de las materias primas naturales que emplea habitualmente (caliza, arcilla, arena, entre otros) y puede valorizar energéticamente como combustible otros residuos como neumáticos fuera de uso, textiles, etc. Y todo ello reduciendo el consumo de combustibles fósiles no renovables.

Una alternativa energética que permite además solucionar el problema de los depósitos históricos de neumáticos esparcidos por Galicia, principalmente en Fene, Laracha y As Somozas, reduciendo los riesgos que este tipo de almacenamiento supone, como los incendios incontrolados. 

A esto se suma una variedad de residuos líquidos de hidrocarburos, disolventes, pinturas y barnices con los que puede fabricarse un combustible líquido por blending que será un combustible alternativo para Oural, contribuyendo de esta forma también a la gestión sostenible de este tipo de residuos.

A lo largo del proceso, el consenso entre administración, empresa, trabajadores y entorno ha sido clave. Instituciones autonómicas y locales y vecinos apoyaron en todo momento la reapertura, permitiendo hacerla realidad. Además, tras el largo período de inactividad, ha sido necesario el compromiso económico de la compañía, que ha invertido tres millones de euros en labores de mantenimiento, además de adaptar y ampliar las instalaciones existentes para hacer posible la valorización: la construcción de una instalación de almacenamiento y alimentación de combustibles alternativos líquidos, un nuevo quemador multicanal para el horno, y la adquisición de nuevos equipos de laboratorio para el control de calidad de los residuos a valorizar y de control de emisiones.

Gracias a todas estas mejoras, el proyecto de Cementos Cosmos de poner en marcha en Oural una fábrica sostenible que produjera para exportar ha podido hacerse realidad. Ahora, tras el reinicio de la actividad, se ha contratado una nueva plantilla y en total hay 40 trabajadores propios especializados en la producción de cemento.

Además, se han creado 50 puestos cubiertos por subcontratas locales para las áreas de mantenimiento eléctrico y mecánico, transporte y limpieza industrial. Y el crecimiento económico no acaba ahí, ya que se estima que se crearán unos 300 puestos de trabajo indirectos, relacionados con el transporte de las materias primas, el transporte de combustible, o los nuevos empleos generados en aquellas instalaciones que se dedican a la preparación del combustible alternativo, el transporte del producto acabado, etc. A todo eso se suma, además, el impulso que puede suponer para la economía social de la zona: apertura de nuevos comercios en Sarria, restaurantes en Oural y más..

Las reacciones tras el anuncio de reapertura de la fábrica no se hicieron esperar. Esta reapertura significa “recuperar a un pueblo que estaba muerto y que parecía un desierto”, explicaba a los medios locales José Antonio Injerto, actual presidente del comité de empresa al conocer la noticia. “Casi se me salió el corazón del pecho con la emoción. Es una lotería para la comarca de Sarria”, explicaba Francisco López, quien le precedió en el cargo.

En definitiva, la historia de una comarca que languideció y que está volviendo a florecer, gracias a la labor dinamizadora que para la economía local tienen siempre sus industrias cercanas. Un ejemplo, sin duda, de desarrollo industrial sostenible, no solo con el medio ambiente, sino también con su entorno socioeconómico.
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